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AUMISMO

Hacia un mundo mejor

Reflexiones para iluminar las cuestiones de nuestro tiempo.

REFLEXIONES

CUIDAR DE UNO MISMO

Cuidar de uno mismo en el plano físico y mental ayuda a hacer frente a las dificultades: “el cultivo de la calma hace cada vez menos vulnerable a las influencias exteriores“, tiene “un feliz efecto sobre la salud.” Esto repercute en el entorno y en la sociedad.

MANTENER LA FORMA FÍSICA

Instaurando hábitos, podemos prevenir las consecuencias del sedentarismo y concedernos la satisfacción de un mayor bienestar.
Practicar ejercicio físico en casa
Solo en la medida en que las recomendaciones oficiales lo permitan, se pueden aprovechar breves salidas muy cerca del domicilio. También se pueden hacer ejercicios en el interior.
En ausencia de síntomas de enfermedad en uno mismo y en las personas confinadas con nosotros, y respetando estrictamente las consignas de higiene y de distanciamiento social (y por tanto también en función del espacio y de la promiscuidad), cada uno puede hacer suavemente movimientos de gimnasia o adaptar al contexto sus prácticas habituales, cuyos beneficios seguirán haciéndose sentir. El Hatha Yoga, por ejemplo, practicado con sentido común y según las reglas, favorece “el equilibrio nervioso, el regreso a la calma, la reconquista de uno mismo y la felicidad duradera.”
Respirar conscientemente
“Una buena respiración es la condición necesaria de un funcionamiento armónico de los órganos, del control de las emociones y del bienestar en general.”
Recordemos aquí una técnica básica del Pranayama (dominio del aliento) extraída de Naturopathie et Yoga. Beneficiosa para todos, favorece la paz interior.
Técnica de la Respiración profunda completa
Durante el día, hacer frecuentes respiraciones profundas. Según la capacidad de cada uno, empezar con algunas respiraciones y aumentar progresivamente hasta:

  • 10 a 15 minutos por la mañana al despertar,
  • 3 a 5 minutos por la noche al acostarse. Para evitar un exceso de energía que retrase el sueño, la sesión de la noche debe ser corta.

Sentado, de pie o tumbado, en una habitación ventilada, preferentemente mirando al Norte o al Este:
– Vaciar completamente los pulmones.
– Inspirar: bajar el diafragma e hinchar apenas el abdomen; dilatar la parte media del tórax, separar las costillas sin forzar, abombar progresivamente sin exagerar.
– Espirar: bajar los hombros dejando descender gradualmente las costillas; contraer las paredes del abdomen para terminar la respiración.
N.B.: la inspiración y la espiración deben hacerse lenta y progresivamente por la nariz. Durante el ejercicio debe primar la moderación: no se debe tener la sensación de que falta el aire ni de estar hiperventilando, por ejemplo. La respiración completa puede combinarse con la repetición del sonido OM.
Integrar las prácticas corporales en el horario
Un programa diario (bastante flexible, por supuesto) nos permite conservar referencias y gestionar lo mejor posible nuestra existencia durante el confinamiento. Asegura su lugar a actividades variadas y nos preserva de una dejadez que degenera rápidamente en hastío. Integrar las prácticas corporales en el horario asegura su continuidad en el tiempo, para nuestro mayor bien. Tengamos presente este estímulo: “La regularidad en la práctica tonifica la voluntad, aumenta el dinamismo así como la eficiencia.”
En los momentos en que necesitemos valor para perseverar, recordemos que cuidar de uno mismo es cuidar de los demás. Y también… que “el cuerpo es el Templo del alma”.

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