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COLOQUIOS

CONFERENCIA

N.º 6 – UNIDAD DE LOS ROSTROS DE DIOS Y PAZ RELIGIOSA

Enseñanzas y conferencias

UNIDAD DE LOS ROSTROS DE DIOS Y PAZ RELIGIOSA

RESUMEN

«La Unidad de los Rostros de Dios y la paz religiosa». El dogma único de la religión aumista se resume así: «Dios es Uno, sea cual sea el Nombre que se Le dé. Son los hombres quienes Lo dividen». El Señor HAMSAH MANARAH vino para unir. Si emprendió un periplo al corazón de las diferentes Tradiciones, si fundó el monasterio del Mandarom, donde las Estatuas de Cristo y de Buda se miran frente a frente, y si se reveló al mundo como MESÍAS de Síntesis, fue para dar testimonio de la Unidad de los Rostros de Dios y abrir la Edad de Oro, la Edad de la paz, cuyo símbolo es el Templo Pirámide de la Unidad.

PONENCIA

Entre los numerosos desafíos que el hombre contemporáneo, sea ateo o creyente, debe afrontar figuran la tolerancia y la convivencia entre las diferentes religiones. La vida de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH y el Aumismo aportan numerosas respuestas a los problemas que genera la intolerancia.

La Religión Aumista tiene un único dogma: «la Unidad de los Rostros de DIOS». El pensamiento de su Fundador, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, es universalista y fraterno. Se dirige a la nobleza y a la generosidad del corazón. «Judíos, cristianos, musulmanes, hindúes, budistas, amarillos, blancos, negros, amaos los unos a los otros. No matéis nunca a vuestros hermanos en nombre de DIOS o por el triunfo de una doctrina política. Matad sobre todo el egoísmo, la envidia, los celos y la mediocridad moral e intelectual.» (L’Unité des Visages de Dieu, p. 385)

La primera parte de esta ponencia estará dedicada al periplo iniciático de Su Santidad por las diferentes religiones.

La segunda parte: la alianza de Oriente y Occidente, Cristo frente a Buda en el monasterio del Mandarom: la unidad de las religiones.

La tercera parte: el Mesías Cosmoplanetario de Síntesis: la Unidad de los Rostros de DIOS, la Séptuple Coronación, el Templo Pirámide.

I – EL PERIPLO INICIÁTICO DE SU SANTIDAD EL SEÑOR HAMSAH MANARAH

Su Santidad escuchó Su voz interior, que Lo guió por todos los continentes hasta la cuna de las principales religiones. Su sed de conocimiento y de verdad, y el fuego interior que abrasaba su alma, Le permitieron vivir Su noble Ideal y alcanzar la Meta: la Liberación espiritual, la Fusión en DIOS.

Fue iniciado en la Cábala, en el cristianismo esotérico, el hinduismo, el budismo, el sufismo, el jainismo y las tradiciones africanas. El estudio y la práctica de estas diversas tradiciones Lo convencieron de la Unidad de las religiones en sus bases morales. Su camino espiritual, con un verdadero espíritu de amor y de renuncia, Lo condujo hacia ese DIOS Universal que trasciende las doctrinas y las fronteras.

Swami Sivananda, que dio a Su Santidad la iniciación de monje renunciante en Rishikesh en 1961, escribe: «Todas las religiones son una. La religión tiene muchas puertas. La religión muestra la Vía hacia DIOS… Brahman, Alá, Jehová y Ahura Mazda son Uno. La Verdad es una». (Le Yoga de la Divinisation, p. 83)

Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH fundó así el Aumismo, la religión que engloba las joyas espirituales de nuestra humanidad, para favorecer esa corriente de reconciliación y de encuentro entre las tradiciones.

Como todos los fundadores de religiones y los grandes místicos, acoge a quienes desean progresar en la vía del perfeccionamiento y de la purificación con el deseo de servir, sin distinción de creencia, raza ni clase social.

Grandes Instructores religiosos, Su Santidad el XVI Karmapa, Swami Yogeshwarananda y el Jain Muni Shri Chandra Prabha Sagar, quedaron maravillados por el alto nivel de Realización espiritual alcanzado por Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH. También les conquistó la síntesis de las religiones cristalizada en una enseñanza práctica, el Aumismo, y la construcción de templos dedicados a los diferentes aspectos de lo Divino en la Ciudad Santa de Mandarom Shambhasalem. Este ideal de Unidad en el amor y la tolerancia ha sido preconizado por todos los que poseen el verdadero conocimiento.

Geshe Rabten recuerda las posiciones de Buda Gautama: «No seáis sectarios con respecto a las demás religiones del mundo, pues semejante actitud impide sobre todo ser feliz… El Buda mencionó a menudo que los prejuicios y las discriminaciones son un velo inútil que impide la realización espiritual». (Le Yoga de la Divinisation, p. 85)

Sri Ramakrishna afirmaba: «Hay muchos caminos que conducen a la fuente de la Bienaventuranza eterna. Cada una de las religiones del mundo es uno de esos caminos». (La Réintégration Divine par le Yoga, p. 299)

Un consejo ya formulado por predecesores como santa Teresa de Ávila, «DIOS lleva a las almas por diversos caminos» (Dictionnaire des mystiques, p. 288, R. Laffont), o Rumi, que llega a decir «la impiedad y la fe corren ambas por el camino de DIOS» (Sana’i, citado por Rumi, en Rumi et le soufisme, E. de Vitray-Meyerovitch).

El primer gran título iniciático concedido a Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH fue el de Swami HAMSANANDA Sarasvati, otorgado por Sri Swami SIVANANDA Sarasvati. Su Santidad define así al Swami: «El Swami se mantiene por encima de todas las religiones. Sirve a una religión de amor y de armonía y se ciñe a las técnicas iniciáticas que conducen a la fusión con lo Divino. Todas las religiones son suyas. Es de todas las razas.» (Le Maître Spirituel et le Disciple, p. 36)

La no violencia es uno de los fundamentos de la religión aumista. Con un verdadero espíritu de respeto, constituye el cemento que contribuye a edificar un mundo unido más allá de las divergencias. Gandhi la había situado en el centro de su acción política y religiosa. Los budistas oran para contrarrestar el odio y la violencia.

La no violencia, o «ahimsa» en sánscrito, junto con el respeto de todos los seres vivos, es un elemento fundamental del jainismo. En esta tradición, el gran Sabio jainista Muni Shri Chandra Prabha Sagar otorgó a Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH los títulos de Acharya, «El que enseña», y de Adinath, «el Primer Patrón, el Protector». Según el jainismo, «todo hombre debería tratar a los demás seres como querría ser tratado él mismo. En la alegría como en el dolor, deberíamos considerar a todas las criaturas como a nosotros mismos y guardarnos de hacerles daño…» (Yoga et Sagesse, p. 256)

Esta no violencia concierne a los actos, las palabras y los pensamientos. Supone, por tanto, un alto grado de dominio de sí y de conocimiento de uno mismo. Incita a desarrollar el sentido del perdón y la benevolencia, y a tolerar los defectos ajenos o, al menos, lo que pudiera desagradarnos.

II – LA ALIANZA DE ORIENTE Y OCCIDENTE

Cada vez más religiosos, científicos, políticos, artistas y organismos nacionales e internacionales luchan contra la intolerancia religiosa y el fanatismo en coloquios, foros y reuniones diversas. Por ejemplo, pudimos leer en el diario Le Monde del 22 de marzo de 2005 que el Consejo Regional de Alsacia fomenta y subvenciona los proyectos interreligiosos e interculturales. «Se trata de apoyar actos cuyo objetivo claramente expresado es permitir, con un espíritu de respeto y tolerancia, una mejor comprensión del otro, de su religión, de su vida espiritual y de sus creencias»… para responder a los actos racistas, antirreligiosos y xenófobos en plena expansión. En efecto, en nuestros días la persecución de las religiones, pero también el fanatismo religioso, siguen siendo causa de muchos sufrimientos y pretexto para saciar los impulsos más bajos de la naturaleza humana. Los genocidios y los ciclos interminables de guerras tienen su origen en la ignorancia, la codicia, el apego al mal y el desprecio de lo diferente. Si la sociedad quiere evolucionar, e incluso sobrevivir, debe desterrar todo totalitarismo y dejar de declarar la guerra en nombre de DIOS.

El Mandarom, como Templo de la Religión universal, planetariza el mensaje de unidad transmitido por Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH. Este mensaje se concreta en particular con la erección, en la Ciudad Santa de Mandarom Shambhasalem, de la estatua de Buda frente a la del Cristo Cósmico. «La mirada de Cristo fusionada con la de Buda es el símbolo de la tolerancia y del acercamiento de los pueblos». (L’Unité des Visages de Dieu, p. 96) Estas estatuas, como los demás templos del monasterio, cristalizan las oraciones y los pensamientos de amor y de fraternidad y los difunden infinitamente en beneficio del mayor número, para elevar el nivel de conciencia de las humanidades.

El Aumismo es la vía de la síntesis. Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH escribe: «Se impone una síntesis para fortalecer la tendencia universalista y unitista de un mundo».

La Misión del Aumismo, religión Universal, «es edificar el Templo de la Religión, uniendo la ciencia de la razón y la evolución de la intuición en un maravilloso matrimonio de la materia y de lo espiritual» (L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 171).

La religión no puede ser ese fósil petrificado en su museo y acariciado por miradas nostálgicas. Debe volver a ser ese vigoroso impulso que estimula el florecimiento de las artes, la poesía, la arquitectura y las ciencias, otras tantas ocasiones de encuentros, intercambios y comunión fructíferos para la colectividad. Los valores universales que transmite el Aumismo permiten a cada uno poner en práctica la tolerancia en la realidad cotidiana, ya sea en el trabajo o en la familia.

La Unidad de las religiones.

Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos explica que «las religiones son las expresiones variadas y simbólicas de una misma realidad trascendente» (Le Yoga de la Vie Pratique, p. 279).

La unidad de las religiones no implica una religión única para una humanidad uniformada; es la convivencia de múltiples religiones cuyas enseñanzas respetan al hombre y a la mujer en sus riquezas y en sus aspiraciones. «Todas las religiones admiten la Divinidad de la Esencia del hombre» (Le Yoga de la Vie Pratique, p. 19).

Cada uno sigue su plan de evolución y cumple su misión lo mejor que puede. Esta libertad de conciencia y el respeto de cada uno en el culto de su elección son la base de la felicidad y del derecho individual que los Estados y las constituciones deben garantizar a sus ciudadanos.

Sri Aurobindo piensa con mucha razón que «el espíritu interior es Uno en verdad, pero, más que ninguna otra, la vida espiritual exige libertad y variedad en la expresión y en los medios de desarrollo» (Yoga et Sagesse, p. 278).

«Cada uno», dice Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, «tiene derecho a venerar a DIOS tal como lo entiende y lo comprende, con la voluntad, no obstante, de comprender también, aunque sea superficialmente, los demás mensajes de lo Divino, surgidos de la misma fuente luminosa» (L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 36).

El aumista no está obligado a abandonar su religión de origen; la profundiza gracias al estudio de las demás tradiciones. La profundización de cada tradición lo convence de la esterilidad de las querellas teológicas. La búsqueda de lo esencial en la expresión de su divinidad y la Unidad en la oración son las verdaderas señales de la elevación de las almas. Se trata sobre todo de liberarse de la dualidad, porque DIOS reside en cada uno a pesar de las apariencias exteriores.

El Hexamide es el símbolo aumista de la Unidad de los rostros de las religiones. Esta pirámide de seis aristas simboliza el retorno de todas las religiones a la unidad original: están representadas por los colores del arco iris, que se funden en el blanco de síntesis del Verbo creador OM, situado en la cima.

III – EL MESÍAS COSMOPLANETARIO DE SÍNTESIS: LA UNIDAD DE LOS ROSTROS DE DIOS

La Unidad de los Rostros de Dios

A lo largo de los milenios, Dios se ha manifestado a los hombres bajo diferentes Rostros, con diferentes Nombres, adaptando Su Mensaje a diferentes épocas, países y mentalidades. Pero los hombres olvidaron que «nadie puede limitar a Dios al solo Rostro de un único cuerpo de carne» (Le Flambeau d’Unité, p. 71) y se hicieron la guerra en Sus Nombres.

Para poner fin a todas estas violencias, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, como MESÍAS COSMOPLANETARIO de SÍNTESIS, vino a dar testimonio de que Dios es Uno, sea cual sea el Nombre que se Le dé.

«Para evitar en el futuro», dice Él, «que los humanos puedan tomar como pretexto la multiplicidad de los Rostros de Dios en la Tierra para pelearse, todos esos Rostros se han fusionado en un solo Rostro». (L’Unité des Visages de Dieu, p. 49)

Por eso, el 22 de agosto de 1990 tuvo lugar la Ceremonia pública de la Séptuple Coronación, cuyas imágenes tendréis el privilegio de ver dentro de un momento.

Durante esta Ceremonia, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH se ciñó sucesivamente las Coronas de los diferentes Rostros de Dios esperados:

– el Buda Maitreya en el budismo,

– el Imam Mahdi en el islam,

– Kalki en el hinduismo,

– Melquisedec en el judaísmo,

– el Cristo Cósmico en el cristianismo.

Al final de la ceremonia, el Mesías se ciñó la Tiara del Diamante de Unidad, que fusiona las Energías de todos esos Rostros de Dios. «Quien lleva esta Tiara del Diamante de la Unidad es reconocido en todos los mundos de Edad de Oro como la Emanación y la Encarnación total del MESÍAS COSMOPLANETARIO». (Je suis l’Avatar Lumineux de Synthèse, p. 415)

El Templo Pirámide de la Unidad de los Rostros de Dios

La religión aumista tiene un único dogma: el de la Unidad de los Rostros de Dios, base de la tolerancia y de la paz religiosa.

Este dogma debe concretarse en la construcción del Templo Pirámide de la Unidad de los Rostros de Dios, síntesis arquitectónica de las diferentes Tradiciones que simboliza el retorno a la Unidad original.

Este templo estará abierto a todas las confesiones y a todos los hombres sin distinción. Servirá de catalizador de las energías divinas para ayudar a las almas a transformarse y a remontarse hasta DIOS.

«La Ley de la Evolución estructurará las almas en una inmensa pirámide, devolviéndolas a DIOS, Creador de todas las cosas, y es para recordar a cada uno esta necesidad absoluta de evolucionar por lo que se construye en la Tierra este Templo Pirámide de la nueva era». (Une Loi pour Détruire le Mal, p. 281)

Siendo el Templo del DIOS TODOPODEROSO presente en cada uno, es también la morada de DIOS encarnado a través del Linaje de los HIEROKARANTINE, protector de la Unidad de los Rostros de DIOS.

CONCLUSIÓN

Las enseñanzas, la filosofía y la historia de la religión aumista están impregnadas de este respeto por todas las religiones y todas las creencias de esta Tierra. Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH subraya que «la multiplicidad de las religiones responde a las diversas tendencias de los pueblos; oculta un tronco común, un esoterismo, unos datos fundamentales comunes» (Yoga et Sagesse, p. 277). Es lícito, pues, albergar serias esperanzas de un cambio de mentalidades en cuanto a la necesaria Unidad de las Religiones en torno a sus fundamentos comunes.

Aprender a perdonar, liberarse de las malas acciones, respetar la diferencia y desarrollar la no violencia y el sentimiento de Unidad con las diferentes religiones son, por tanto, cualidades que hay que cultivar en el jardín de la tolerancia.

Como los aumistas acostumbran a hacer, «unamos con el pensamiento a todos los que oran como nosotros en los Templos, las Iglesias, las Mezquitas, las Sinagogas, los Ashrams y los Gompas. Sintámonos en Unidad con todos los que oran por la Paz en el mundo y por el progreso espiritual de la humanidad». OM

«Meditemos sobre la Unidad de los Rostros de DIOS: Unidad de las religiones, Unidad del Verbo de DIOS y Unidad de los Rostros de DIOS son indisociables del advenimiento de la Edad de Oro. Que la Voluntad del DIOS de Unidad, presente en cada religión, se haga en la Tierra como en el Cielo. Y que llegue la Edad de Oro salvadora y reunificadora. OM AMEN AMIN AUM» (Meditación sobre la Unidad de los Rostros de DIOS, Le Flambeau d’Unité, p. 420)

Bibliografía (obras en francés):

– Los 22 Libros de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH

– J. Chevalier (dir.), Les religions (C.E.P.L.)

– M.-M. Davy (dir.), Encyclopédie des mystiques (R. Laffont)

– E. de Vitray-Meyerovitch, Rumi et le soufisme (Le Seuil)

– F. Lenoir e Y. T. Masquelier (dir.), Encyclopédie des religions (Bayard)

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