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COLOQUIOS

CONFERENCIA

N.º 1 – ¿QUÉ SENTIDO DAR A LA CRISIS ECOLÓGICA?

Enseñanzas y conferencias

N.º 1 – ¿QUÉ SENTIDO DAR A LA CRISIS ECOLÓGICA?

Desde el comienzo del coloquio, esta ponencia plantea la pregunta «¿qué sentido dar a la crisis ecológica?», porque es del sentido de donde nace la motivación necesaria para el cambio. La palabra «sentido» significa a la vez «significado» y «dirección». Buscaremos, pues, el significado de la «crisis ecológica», lo que quiere decirnos y qué dirección nos muestra. La incertidumbre ecológica se suma a otras en los planos social, económico, político, moral, religioso y sanitario… En este contexto, la palabra «crisis» se emplea en el sentido del latín tardío crisis: «manifestación grave de una enfermedad».

Empezaremos, pues, por aplicar este sentido a la crisis ecológica.

Después veremos que también tiene otro sentido…

Y por último hablaremos del sentido que adquiere según la Enseñanza de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, fundador del Aumismo, en la que la ecología ocupa un lugar central.

I – LA CRISIS ECOLÓGICA COMO MANIFESTACIÓN DE UNA ENFERMEDAD

La ecología es el estudio de las relaciones entre los seres vivos y su entorno. Pero los estudios científicos muestran que la naturaleza está en peligro, así que hoy la «ecología» está ligada a su protección. Conocéis los problemas; recordemos solamente, entre otros, que:

– la contaminación del aire causa unos 9 millones de muertes al año[1]. ¡Un investigador habla de una «pandemia de contaminación del aire»![2]

– la contaminación de los océanos ya ha creado 500 zonas muertas, donde la vida ya no es posible[3].

– en cuanto a los suelos de nuestro planeta, alrededor del 33 % está contaminado[4].

Las diversas formas de agresión a la naturaleza se entrelazan y desembocan, a grandes rasgos, en dos problemas importantes:

– el calentamiento global[5]

– y una degradación sin precedentes de la biodiversidad[6].

Lo sabemos y lo sufrimos: el planeta está en un estado crítico.

Pero el catastrofismo no ayuda.

Cuando los medios repiten en bucle imágenes y comentarios alarmistas, eso alimenta:

– el individualismo, que, temiendo el futuro, se aferra al Todo, ahora mismo,

– el derrotismo, generado por el miedo a una fatalidad ciega.

Acabamos hundiéndonos en una contaminación mental que mezcla angustias, culpabilidad y rencor contra aquellos a quienes hacemos responsables de los problemas. Esto culmina en un imaginario apocalíptico en el que se olvida que el pensamiento es creador.

«El hombre se convierte en lo que piensa, dice el Señor HAMSAH MANARAH; lo que siembra en el presente lo cosechará en el campo de su porvenir»[7].

Además, el estado de nuestra mente repercute en el estado del mundo, y la conjunción de los pensamientos egoístas y llenos de odio provoca la violencia de las guerras y los cataclismos[8]. Del mismo modo, la de los pensamientos altruistas y benevolentes favorece la paz. (Véase a este respecto Le Yoga de l’Amour dans la Force).

Así pues, no seamos cómplices del catastrofismo. Volvamos más bien la mirada hacia el sentido constructivo de la palabra «crisis», que procede del griego krisis, que significa decisión, elección, y apela a nuestro discernimiento y a nuestra voluntad para encontrar una salida.

II – LA CRISIS ECOLÓGICA COMO OPORTUNIDAD DE CAMBIO

Los daños al medio ambiente están ligados en gran parte a comportamientos humanos desenfrenados. Por consiguiente, y esta es la oportunidad que hay que aprovechar, los seres humanos tienen el poder de enderezar el rumbo. Se trata de adoptar comportamientos más responsables. Algunos lo comprenden.

Los avances de una nueva conciencia ecológica se multiplican.

Vemos asociaciones preocupadas por el interés general que se movilizan para proteger las especies amenazadas, denunciar la comercialización de productos tóxicos, apoyar un desarrollo sostenible y equitativo para todos, etc. Hay estudiantes que se niegan a trabajar para empresas contaminantes[9]. Jóvenes de todo el mundo reclaman su derecho al futuro[10]. La aspiración al cambio surge en el seno de organizaciones mundiales: citemos la IPBES, que habla de la necesidad de un «cambio transformador» (informe de 2019), y al director de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que considera esencial la cooperación internacional en la lucha contra el desperdicio de alimentos[11]. ¡El mundo se mueve, y eso es muy importante! Pero todavía no es todo el mundo. No se responde masivamente a la urgencia.

Entonces, ¿qué frena el cambio? Principalmente las divisiones.

En la vida diaria, el ideal ecológico convive a menudo con prácticas que lo son menos… Entre los ciudadanos están quienes, aunque tengan con qué consumir razonablemente, reclaman con qué consumir «cada vez más», y quienes, por el contrario, quieren preservar los recursos naturales. Entre los gobernantes, los debates sobre el medio ambiente son un paso adelante, pero las divisiones generan retrasos y deserciones pese a la urgencia… Y todavía son demasiados los que, en una postura de dominio frente a los reinos de la naturaleza, se arrogan el derecho de explotarla y de sacar provecho de ella a costa de los más pobres y de las generaciones futuras.

«El beneficio, el dinero, la gloria y el poder son las cuatro plagas que gangrenan las relaciones entre el hombre y su entorno de vida», constata el fundador del Aumismo.

Las divisiones que han deteriorado el planeta obstaculizan su curación… La Tierra necesita unidad. Y es para ayudarnos a encontrar el camino de una unidad respetuosa con la diversidad para lo que Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH pone Su Enseñanza al servicio de todos los seres humanos sin distinción.

III – EL SENTIDO DE LA CRISIS ECOLÓGICA SEGÚN EL AUMISMO Y LA SALIDA POSIBLE

Aceptar el cambio a su debido tiempo nos habría evitado las pruebas actuales. Pero cuanto más se aplaza el cambio, más se degrada la situación y más esfuerzos hacen falta para remontar la pendiente.

Hoy, la crisis es un espejo para los seres humanos que han ido demasiado lejos en el desprecio de lo vivo.

Los obliga a ver que ya no es posible seguir así. Cuando se va derecho hacia los arrecifes, hay que cambiar de rumbo sin falta. Esta necesidad de empezar de nuevo se inscribe en la historia de la humanidad. Marca un cambio de Ciclo. La humanidad debe cambiar de mentalidad, romper con el estado mental de los odios y las divisiones, llamado aquí Edad de Hierro, y abrirse al de la reconciliación y la fraternidad, llamado Edad de Oro.

Las cuatro Edades de la humanidad según el Aumismo se presentan en particular en Le Yoga de l’Amour dans la Force, cap. 12. La noción de Edades está presente también en otras Tradiciones. Atravesamos un periodo de transición en el que todavía se superponen una energía pesada que nos retiene en las violencias del pasado y una energía nueva que nos eleva hacia un futuro respetuoso con la vida. Debemos elegir: a favor o en contra de un cambio liberador, a favor o en contra de la Edad de Oro.

En su «lucha por los derechos de las generaciones futuras», el comandante Cousteau, ese enamorado de los océanos, lanzaba un llamamiento más actual que nunca: «En lugar de repetir “después de mí, el diluvio”, tengamos la audacia de gritar: “Después de nosotros, la Edad de Oro”»[12].

La ecología aumista nos ayuda a empezar de nuevo. El Aumismo no pretende ser la única religión que preconiza el respeto del medio ambiente. En el jainismo, por ejemplo, el Ahimsa, la no violencia hacia todo lo que vive, ha atravesado los milenios. Distintas religiones se pronuncian hoy a favor de la naturaleza; se leerá en particular la encíclica Laudato si’ del papa Francisco[13]. Lo que compartimos aquí con vosotros de específico es una Enseñanza esencial del Señor HAMSAH MANARAH, que afirma: «La ecología y la protección del medio ambiente forman parte integrante de la mística aumista, porque el hombre ya no puede exprimir la Naturaleza ni abusar de sus riquezas»[14].

1 – La ecología aumista recuerda la Unidad de lo Vivo, que cambia nuestra relación con nosotros mismos y con todos los reinos.

– Por una parte, lo Divino está presente en cada uno: «El sonido OM (el Sonido creador, el Verbo de Vida) late en cada mineral, cada vegetal, cada animal y cada ser humano»[15]. Esto implica el respeto de las distintas formas de vida.

– Por otra parte, el ser humano no es ajeno a la naturaleza: evoluciona en una interdependencia tan estrecha con todos los reinos que, si los destruye, se destruye a sí mismo. (Se explicará en la próxima ponencia con la Pirámide Evolutiva de los Reinos de la Naturaleza).

Nuestra manera de dividirlo todo y de oponerlo todo genera las violencias del ser humano, que provocan las reacciones de la naturaleza; por eso el Señor HAMSAH MANARAH nos da esta clave: «Piensa colectivamente en tu intrínseca Unidad y te verás preservado de todas las catástrofes naturales»[16]. Cada uno puede sentir en alguna medida esta unidad recargándose en un lugar todavía salvaje. El explorador Paul-Émile Victor, por su parte, da este testimonio: «Estaba solo en el casquete glaciar. (…) Por primera vez tuve la impresión de formar parte de este globo que vivía…»[17]. Cambiar nuestra relación con la Naturaleza es ayudarla con la acción y con la oración. La oración del OM, en particular, favorece la armonía entre los distintos reinos y la evolución de todos.

En el monasterio universalista del Mandarom, fundado por Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, la bendición para los seres humanos, así como para los minerales, los vegetales y los animales, se repite varias veces al día.

2 – La ecología aumista muestra la necesidad de cambiar nuestra relación con los demás y de salir de las divisiones.

«Los hombres, más allá de sus diferencias, deben saber unirse a la cabecera de su entorno de vida, enfermo por estar sobreexplotado y contaminado»[18].

Este objetivo común centrado en el interés general requiere cooperación. Lo experimentamos durante los cataclismos, cuando la ayuda mutua es espontánea. A escala mundial, señalemos este éxito: el único tratado ratificado por todos los miembros de la ONU, el Protocolo de Montreal, condujo a la prohibición internacional de los CFC (clorofluorocarbonos), ¡lo que ha reducido el agujero de la capa de ozono![19]

El fundador del Aumismo llama a todos los seres humanos a «una solidaridad internacional, interreligiosa, una solidaridad que ignore las fronteras y las barreras de razas y de religiones»[20]. Se trata de un cambio profundo de los corazones y de las mentes. Es el cambio interior de cada uno el que impulsa los cambios colectivos y los hace duraderos. ¿Qué pasaría si las personas siguieran aferradas a las divisiones del pasado, incluso dentro de un proyecto ecológico? Los móviles serían distintos, pero los egoísmos y la intolerancia volverían a crear exclusiones, injusticias y violencias que perturbarían de nuevo el medio ambiente planetario. Hay que salir del engranaje del odio. En apoyo de la acción justa, el Señor HAMSAH MANARAH invita a creyentes y no creyentes a ayudar con pensamientos benevolentes «a los jefes de Estado, a los pueblos y a las naciones, para preparar un futuro de armonía social y de paz»[21].

A partir de ahora hay que abrirse a lo que nos une y respetar en cada uno lo Divino, que es el mismo para todos. Si no se es creyente, hay que respetar en cada uno el principio de la Vida. Se trata de crecer en humanidad, de devolver a la noción de crecimiento su sentido moral y espiritual, de desarrollar más amor, lo que, en el Aumismo, es a la vez el objetivo de la vida y un progreso indispensable en el camino interior hacia la «divinización del Hombre».

PARA CONCLUIR

Solo la «gran reconciliación entre todos los reinos» que caracteriza la Edad de Oro puede preservar la vida en el planeta.

A lo largo de este coloquio, que no puede ser exhaustivo, abordaremos, pues, algunas vías concretas de cambio según la Enseñanza aumista, en relación con los animales, la agricultura, la alimentación, la alteración del clima y una ética aplicable a la vida diaria. La Enseñanza escrita del Señor HAMSAH MANARAH da a todos, porque todos los seres humanos están concernidos, no solo el Conocimiento necesario en este punto de inflexión de nuestra historia, sino también consejos prácticos y claves espirituales que facilitan el paso a la Edad de Oro, a la vez interior y planetaria.

«Si pudiera, nos dice Él, dar a cada ser humano la visión idílica de lo que es la Edad de Oro, y de la alegría que hay en vivir en un mundo de paz, de fraternidad y de solidaridad, estoy convencido de que no habría ningún hombre ni ninguna mujer capaz de decir no a la Edad de Oro…»[22]. Pero añade que, si bien Él nos abre el camino, no puede recorrerlo en nuestro lugar.

Porque todo cambio responsable descansa en el acto de elegir. Hoy, si queremos salvar nuestro planeta, la elección más realista es la de la solidaridad que une, la del amor a todo lo que vive, la del amor en la Fuerza. Y nos corresponde a nosotros. Con toda urgencia.

V. Mandaja

Doctora en Ciencias de la Educación

*******

[1] Estudio publicado en la revista European Heart Journal.

[2] «Nuestros resultados muestran que existe una pandemia de contaminación del aire», declara Thomas Münzel (Universidad de Maguncia, Alemania), coautor del estudio publicado en la revista de la Sociedad Europea de Cardiología Cardiovascular Research.

[3] www.unesco.org (contaminación marina).

[4] http://www.fao.org (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Maria Helena Semedo, durante el Día Mundial del Suelo de 2018 en Roma.

[5] Véase el informe de 2018 del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático).

[6] Véase la IPBES (Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas).

[7] S. HAMSAH MANARAH, La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 428.

[8] S. HAMSAH MANARAH, Le Maître Spirituel et le disciple, p. 285.

[9] Véase el Manifeste pour un réveil écologique (Manifiesto por un despertar ecológico, 2018).

[10] Véanse las marchas por el clima con Greta Thunberg en 2018.

[11] Qu Dongyu, 7 de noviembre de 2018 en Roma, «Simposio Mundial sobre la Contaminación del Suelo».

[12] Comandante Cousteau, folleto: Un combat pour les droits des générations futures (Una lucha por los derechos de las generaciones futuras), 1993.

[13] Véanse también las obras colectivas Écologie et spiritualité (Albin Michel) y Faire la paix avec la terre (Jouvence).

[14] S. HAMSAH MANARAH, L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 199.

[15] S. HAMSAH MANARAH, La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 198.

[16] S. HAMSAH MANARAH, Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 275.

[17] Revista Paris Match, marzo de 1995.

[18] S. HAMSAH MANARAH, La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 443.

[19] Sciences et Avenir, 8 de enero de 2018.

[20] S. HAMSAH MANARAH, Une Loi pour détruire le Mal, p. 88.

[21] Véase S. HAMSAH MANARAH, Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 302.

[22] S. HAMSAH MANARAH, Une Loi pour détruire le Mal, p. 234.

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