COLOQUIOS
CONFERENCIA
N.º 1 – RELIGIÓN Y NO VIOLENCIA EN LA VIDA COTIDIANA: ¿Por qué este tema?
RELIGIÓN Y NO VIOLENCIA EN LA VIDA COTIDIANA: ¿Por qué este tema?
Desde siempre los pueblos del planeta Tierra rechazan las guerras y aspiran a la paz. Sin embargo, en este comienzo del siglo XXI la violencia y los conflictos armados están por todas partes. Lo más incomprensible es que un número importante de estos enfrentamientos tiene un origen religioso. Por esta razón la Religión Aumista eligió como eje de reflexión de su Coloquio 2006 el tema: «RELIGIÓN Y NO VIOLENCIA EN LA VIDA COTIDIANA».
Como introducción a los intercambios que seguirán entre los participantes, vamos a abordar brevemente los puntos siguientes:
1) EL ORIGEN DE LOS CONFLICTOS RELIGIOSOS
2) LA NO VIOLENCIA, VÍA DE LIBERACIÓN DEL PLANETA TIERRA
3) EL AUMISMO Y LA NO VIOLENCIA
I – EL ORIGEN DE LOS CONFLICTOS RELIGIOSOS
Cuando las religiones se fundan en la búsqueda de la verdad sobre la condición y el destino del hombre en la Creación, y cuando su doctrina, su moral y su espiritualidad incluyen el respeto y el amor al prójimo, el perdón de las ofensas, etc., constituyen un «antídoto» contra la violencia y una fuente de progreso para la humanidad. Pero los seres humanos no siempre son perfectos. En todas las capas de la sociedad existen individuos que aún no han eliminado de sus estructuras mentales las rivalidades, la ambición y el gusto desmedido por el poder. Algunos no dudan en ampararse en lo religioso para cometer crímenes abominables y satisfacer sus más bajos instintos. Si las religiones pueden estar en el origen de conflictos deplorables, que sin embargo sus doctrinas reprueban, es porque con el paso del tiempo su ideal inicial se ha pervertido.
En lugar de ser factor de unificación, las religiones se convierten en factor de división; en lugar de asegurar la cohesión de la comunidad, se oponen a las demás comunidades. Ninguna religión está a salvo de derivas de este tipo. Cada una ha producido sus liberales y sus integristas. Para propagar sus mensajes, no se han conformado con la simple predicación y los medios pacíficos. Las religiones se han enfrentado dentro y fuera de sí mismas. Las violencias religiosas se suman a las violencias de toda naturaleza y hacen sufrir a la humanidad. Lo religioso se imbrica con otros factores, nacionales, lingüísticos, económicos, etc., para producir juntos una ideología y un pensamiento político de combate. Numerosas frustraciones identitarias acumuladas encuentran así en ello un alivio, un móvil ideológico, un cemento y, más aún, una herramienta de resistencia espiritual y política.
¿Qué solución adoptar ante este desencadenamiento de violencia? «Es un hecho», dice el maestro tibetano Samdhong Rinpoche, «que cuando una casa arde, no se apaga el incendio avivándolo, por ejemplo echando gasolina. Para luchar contra el fuego se utiliza lo contrario del fuego: se recurre al agua. Del mismo modo, la violencia solo puede resolverse radicalmente mediante la no violencia».
II – LA NO VIOLENCIA, VÍA DE LIBERACIÓN DEL PLANETA TIERRA
Las religiones enseñan la tolerancia:
- Jesús dice: «En la Casa de mi Padre hay muchas moradas».
- Según la Bhagavad Gita, monumento del hinduismo: «Sea cual sea el Nombre con el que se me designe, sigo siendo el mismo».
- Mawlana escribe para el sufismo: «Aunque los caminos sean diferentes, la meta es única. ¿No sabes que muchos caminos llevan a la Kaaba?».
- El gran Ramakrishna declara: «¡No habléis de amor por vuestro hermano: amad! ¡No discutáis de doctrinas sobre las religiones: solo hay una! Todos los ríos van al océano. Id, y dejad ir a los demás».
El Señor HAMSAH MANARAH concluye: «Dios, a través de Sus múltiples Emanaciones, entrega a cada civilización, a cada humanidad, el mismo Mensaje de Amor, de Paz y de Fraternidad. Por eso son respetables todas las creencias religiosas, siempre que hayan sido creadas por Uno de los Enviados de Dios que lo Divino envía de edad en edad para salvar mejor a la Humanidad». (Le Flambeau d’Unité, p. 64)
Este llamamiento a la tolerancia es indisociable del ideal de Amor: incita a las sociedades humanas a eliminar de sus estructuras mentales el exceso de agresividad y a integrar la no violencia.
Jean-Marie Muller, autor de varias obras sobre la no violencia, escribe:
«La no violencia es ante todo y esencialmente una actitud. Es la actitud ética (y espiritual) del hombre responsable que reconoce la violencia como la negación de la humanidad, a la vez de su propia humanidad y de la humanidad del otro. La no violencia es la actitud del hombre que decide negarse a someterse a la ley tiránica de la violencia». Según él, «la palabra no violencia es el término más preciso para expresar lo que quiere significar: el rechazo de todos los procesos de legitimación que hacen de la violencia un derecho del hombre». (Dictionnaire de la non-violence)
La práctica de la no violencia exige buscar métodos pacíficos para poner fin a la violencia, a fin de recuperar la dignidad y la libertad humanas. El pensamiento indio muestra la necesidad de la «ahimsa», término sánscrito que significa fundamentalmente la ausencia de todo deseo de violencia, es decir, el respeto en pensamiento, palabra y acción de la vida y de todo ser vivo.
El jainismo es una religión que sitúa la ahimsa en el centro de su ética. Esta tradición afirma con fuerza el deber de respetar toda vida humana y animal. Deseosos de evitar todo atentado contra la vida, incluso en sus formas más elementales, los monjes jainistas han llegado a tomar precauciones extremadamente minuciosas: filtrar el agua, cubrirse la boca con un paño para no arriesgarse a tragar algún insecto, barrer cuidadosamente el lugar donde van a sentarse para no aplastar al menor ser vivo…
Todas las religiones han inspirado a seres íntegros que asimilaron perfectamente su objeto y obraron para liberar a la humanidad de la violencia. A modo de ejemplo, podemos citar el comportamiento ejemplar de san Francisco de Asís, de Gandhi, del pastor Martin Luther King, defensor de los derechos civiles de los negros estadounidenses, y de la Madre Teresa y el Abbé Pierre, que, entre tantos otros, lucharon contra la violencia de la miseria.
Pero hay que subrayar que la no violencia no está reservada a los creyentes: la ponen en práctica fuera de las religiones humanistas que tienen fe en el hombre. «Ser libre», dice Nelson Mandela, «no es solo librarse de las propias cadenas, sino vivir de una forma que respete y refuerce la libertad de los demás».
La no violencia es fundamental en la religión aumista, lo que nos lleva a hablar de ella en el apartado siguiente.
III – EL AUMISMO Y LA NO VIOLENCIA
Preconizando la no violencia, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, Fundador del Aumismo, se dirige a todos, creyentes y no creyentes. En Le Yoga de l’Amour dans la Force (p. 41) da consejos y una enseñanza que permiten a cada uno esforzarse por eliminar progresivamente la violencia de la vida cotidiana.
He aquí, a modo de ejemplo, algunas de estas recomendaciones:
- Tomad conciencia de que la violencia tiene un papel degradante que debilita las instituciones y provoca la decadencia de la sociedad.
- Esforzaos por conoceros bien para comprenderos mejor.
- Adoptad medidas educativas para frenar la degradación de las costumbres, acompañadas de una seria educación moral en la familia y en la escuela.
- Los Místicos, servidores sinceros y desinteresados de la humanidad, deben abstenerse de juzgar y condenar a los demás; pueden formar grupos de oración para difundir Energías de Amor y pensamientos positivos de paz en beneficio de la humanidad.
A propósito del trabajo desinteresado de los Místicos en beneficio de la Humanidad, queremos dar muy humildemente testimonio de lo que nosotros, los aumistas del Congo, hicimos durante el periodo turbulento que vivió nuestro país, el Congo, entre 1993 y 1997. Antes de 1993 dimos ruedas de prensa en Brazzaville, Dolisie y Pointe-Noire para poner en guardia a la población contra la intolerancia que gangrenaba la sociedad y mostrar cómo salir de los surcos del odio y de las disputas entre hijos e hijas de un mismo país. Considerando que la guerra fratricida no podía evitarse, formamos grupos de oración en Pointe-Noire. Esta ciudad portuaria, capital económica, fue protegida y se libró de los saqueos, de la destrucción de viviendas y de violencias de toda naturaleza, a pesar de la llegada masiva de milicias y tropas angoleñas.
La no violencia no debe seguir siendo patrimonio de algunas personalidades excepcionales. Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH enseña que la no violencia, incluida la religiosa, debe ser fruto de un aprendizaje cotidiano en todos los ámbitos. Por eso, durante este coloquio, las ponencias aumistas, sin pretender ser exhaustivas, evocan diferentes aspectos del camino hacia la no violencia, estrechamente imbricados y complementarios:
- En primer lugar, en el plano personal, el equilibrio es necesario para un comportamiento no violento en sociedad. Por tanto, es importante empezar por respetar nuestro cuerpo y nuestro espíritu, que sufren las consecuencias de nuestras elecciones cotidianas. Lejos de ser dejadez, la práctica de la no violencia hacia uno mismo incita al esfuerzo para desarrollar plenamente las propias dimensiones humanas y recuperar la unidad con Dios presente en cada uno.
- La no violencia se basa en una toma de conciencia que conduce al dominio de las emociones: una disciplina física, como el hatha yoga o las artes marciales, desarrolla la confianza en uno mismo y la fuerza en las que se apoya la no violencia, que no es ni debilidad ni cobardía. Se dará un ejemplo con una demostración de Vigildynjaya.
- El equilibrio personal y la actitud no violenta de los adultos repercuten en la educación de los niños: desde la más tierna edad, el niño debe poder aprender, con amor y sin laxitud, a gestionar su propia violencia y la de los demás, a abrirse al mundo y a respetar las diferencias. Recordemos que el 10 de noviembre de 1998 la Asamblea General de la ONU decidió hacer de los años 2000-2010 el Decenio Internacional de una «cultura de paz y no violencia para los niños del mundo».
- Liberarse de la violencia exige también respetar todos los reinos de la naturaleza, que está viva: ¿cómo podría soportar nuestra violencia destructiva sin vengarse? Poner fin urgentemente a la violencia ejercida contra la naturaleza, que forma parte de nosotros mismos, es vital para el planeta. El Señor HAMSAH MANARAH nos muestra el camino de la reconciliación con todos los reinos.
- Liberarse de la violencia es también aprender a superar las oposiciones que provocan las guerras. «Dios es Uno, sea cual sea el Nombre que se Le dé; son los hombres quienes Lo dividen»: tal es el dogma único de la religión aumista, el dogma del respeto y del amor del que da testimonio Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH y cuyo símbolo es el Templo Pirámide de la Unidad de los Rostros de Dios.
- Podemos entonces interrogarnos sobre el sentido de los «Combates del Mesías»: sobre el delicado problema del origen del Mal, sobre su efecto destructor y sobre la responsabilidad de la humanidad. El Mesías tiene un papel fundamental para liberar a la humanidad de lo que pone en peligro la perpetuidad de la vida en la Tierra. Cada uno es ahora libre de elegir su porvenir y el de las generaciones futuras.
- Así, haciéndonos tomar conciencia de las causas de la violencia y proponíendonos los medios para poner en práctica una no violencia bien entendida, el Aumismo nos hace redescubrir el sentido profundo de la religión, que es unir. Aceptar progresar en la no violencia, fuente de reconciliación, es la condición primera de la paz social, de la paz interior y también de la Realización espiritual.
- La Enseñanza escrita de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos ofrece a todos medios adaptados a cada circunstancia para superar nuestros miedos y aligerarnos del odio y del sufrimiento. Nos invita a experimentar los beneficios de la oración, de la meditación y de la repetición del Sonido OM.
CONCLUSIÓN
Atravesamos un periodo crucial en el que, más allá de las violencias, surgen elecciones y comportamientos nuevos, los de una nueva era: la edad de la comprensión mutua llamada Edad de Oro.
«Un mundo de Edad de Oro», dice el Señor HAMSAH MANARAH, «se gobierna según los principios de unidad de las naciones, unidad de las razas, unidad de los pueblos y unidad de las religiones, unidad que debe fundarse en el respeto mutuo, la tolerancia, la fraternidad y la solidaridad». (La Révolution du monde des vivants et des morts, p. 446)
Cada uno de nosotros puede, con sus pensamientos, sus palabras y sus acciones cotidianas, expresar y fundar su elección de la no violencia, que favorecerá la paz planetaria. OM
Bibliografía (obras en francés):
– Obras de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH

