COLOQUIOS
CONFERENCIA
N.º 2 – DE LA EDAD DE LAS DIVISIONES A LA EDAD DE LA SOLIDARIDAD
N.º 2 – DE LA EDAD DE LAS DIVISIONES A LA EDAD DE LA SOLIDARIDAD
¿Cómo pasar de las divisiones y los sufrimientos a más fraternidad y solidaridad?
Para responder a esta pregunta, en esta ponencia abordaremos:
- La Ley de los Ciclos según el Aumismo
- De la Edad de Hierro a la Edad de Oro
- Hacia la Solidaridad de la Edad de Oro: el esfuerzo de cada uno, algunas claves
I – LA LEY DE LOS CICLOS SEGÚN EL AUMISMO
Debemos empezar hablando de la Ley de los Ciclos.
La Ley de los Ciclos rige la Creación entera.
Es una Ley de Cuatro Tiempos principales que se suceden sin interrupción, según el grado de evolución o de involución de las humanidades.
Estos cuatro tiempos son la Edad de Oro, la Edad de Plata, la Edad de Cobre y la Edad de Hierro.
Las 4 Edades son estados mentales, estados de evolución.
Una humanidad que eleva su tasa vibratoria creará las condiciones para acceder al estadio superior de la evolución cíclica, es decir, la Edad de Oro.
He aquí una breve descripción de las cuatro Edades de la Ley de los Ciclos:
La Edad de Oro: es la edad del Equilibrio, de la Unidad, de la Solidaridad, la Edad de la Verdad, la edad del regreso a DIOS, la edad de la Unidad de los Rostros de DIOS; es también la edad del esfuerzo y del combate interior en la acción y la oración desinteresada.
La Edad de Plata: es la edad de la inercia colectiva, del sueño interior, la edad en que todas las ilusiones se convierten en crueles bombas de relojería, la Edad del egoísmo y del rechazo del esfuerzo y del combate interior.
La Edad de Cobre: es el comienzo del declive moral y físico de la humanidad, del abuso de la ciencia y del Conocimiento sin Dios; es la ilusión basada únicamente en la conquista de la materia, la rebelión cada vez más abierta contra DIOS, la divinización de la ciencia y la robotización de las almas.
La Edad de Hierro: es la noche sin Luz, sin conciencia, la Edad del rechazo de DIOS, de las divisiones y las perversiones, la Edad de la crueldad, del odio y de las guerras, en la que los seres humanos son alternativamente, según las encarnaciones, verdugos y víctimas.
Nuestra humanidad está actualmente en el comienzo de su Edad de Oro, o Aurora de la Edad de Oro, que marca el ocaso de la Edad de Hierro.
En este periodo de cambio de ciclo están presentes tres energías que se oponen a la ascensión:
Las energías de la Edad de Hierro, representadas por las guerras, el odio, la violencia, la venganza, el egoísmo de los hombres, el rechazo de DIOS…
Las energías de la Edad de Cobre, representadas por los progresos de la ciencia aplicados de forma nociva y sus consecuencias: las armas atómicas de destrucción masiva, los pesticidas, la contaminación, la alteración del clima…
Las energías de la Edad de Plata, representadas por el ideal del reposo y de la ociosidad, la droga y el egoísmo que lleva a no ayudar ni compartir con el prójimo.
Para mantener el rumbo, para que la Edad de Oro se cristalice, la organización de la sociedad en el plano político, económico y social, todavía bajo el dominio de estas energías, debe evolucionar.
Pero, como decía Gandhi: «Empieza por cambiar en ti lo que quieres cambiar a tu alrededor».
Corresponde, pues, a cada uno cambiar de estado mental para detener esta espiral descendente y remontar hacia la Edad de Oro.
II – DE LA EDAD DE HIERRO A LA EDAD DE ORO
Este breve viaje por los engranajes de la Ley de los Ciclos trae consigo una toma de conciencia.
Solo el regreso a un estado mental de Edad de Oro permitirá el regreso del equilibrio, de la unidad y de la solidaridad.
La Edad de Oro está marcada por el regreso de Dios a la materia, por la venida del MESÍAS, que tiene como Misión ayudar a la humanidad a cambiar de ciclo.
En la Tierra, las puertas de la Edad de Oro fueron abiertas en 1986 por Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, en calidad de MESÍAS COSMOPLANETARIO.
La Edad de Oro es el regreso de la Unidad con Dios, a quien no se considera lejos de los hombres ni de otra esencia.
Él está presente en cada uno; es el mismo para todos y para todas las religiones.
Cuanto más nos armonizamos con los valores morales de la Edad de Oro, más desarrollamos lo Divino en nosotros.
La Edad de Oro es también la Unidad de los pueblos y de las naciones; es la solidaridad entre todas las familias sociales, políticas, económicas, culturales y espirituales, por el bien colectivo y por el restablecimiento de la Justicia Divina.
La Edad de Oro son nuevas Leyes y una nueva organización del mundo invisible después de la muerte del cuerpo de carne.
La Ley de Selección de las Almas y la Columna de Luz terrestre
«La Ley de Selección es el elemento motor de la Evolución y la garantía del respeto del equilibrio.
Incita a las almas a disciplinarse, a respetarse mutuamente, a amarse y a trabajar juntas.
Crea un tejido de fraternidad y de solidaridad que permite que el Ideal de Unidad corone la pirámide de los reinos. Sus beneficios son, pues, inmensos para el género humano»[1].
La humanidad será divina y grandemente ayudada gracias a la Ley de Selección y también gracias a la Columna de Luz creada por el MESÍAS.
Según el Aumismo, las almas de los difuntos son acogidas en un más allá llamado Columna de Luz.
La Columna de Luz es una especie de universidad espiritual del mundo invisible donde se les enseñan los valores de la Edad de Oro.
En adelante solo pueden reencarnarse las almas que han alcanzado un nivel de evolución correspondiente a los valores de Unidad, Fraternidad, Solidaridad y Compasión, que permitirán que la Edad de Oro se instale definitivamente en la Tierra.
Las pulsiones criminales, los rencores, las venganzas, los celos, la sed de oro y de poder… Todos estos cánceres del alma humana tendrán que eliminarse en los 21 niveles de la Columna de Luz que hay que superar antes de poder aspirar a una reencarnación en la tierra.
Así podrá nacer una humanidad más justa, más fraterna, más altruista, más pacífica y más solidaria, que permitirá a la nueva edad arraigar profundamente.
Pero a lo largo de toda la vida en la Tierra, el esfuerzo de transformarse seguirá siendo indispensable para cada uno de nosotros.
«Os indico el camino, nos dice el Señor HAMSAH MANARAH, pero no puedo recorrerlo en vuestro lugar. No rehuséis el esfuerzo que hay que realizar. No os dejéis dirigir más por el miedo al esfuerzo»[2].
III – HACIA LA SOLIDARIDAD DE LA EDAD DE ORO: EL ESFUERZO DE CADA UNO, ALGUNAS CLAVES PARA LOGRARLO
Como acabamos de ver, la Columna de Luz tiene sus efectos antes de la encarnación. Paralelamente, la Tierra solo podrá sobrevivir con los esfuerzos de todos aquí abajo para equilibrar la ciencia y la pirámide evolutiva de la naturaleza, armonizar los pueblos y las naciones, y crear el clima de unidad, fraternidad y solidaridad sin el cual la Edad de Oro no sería más que una palabra vacía.
La Enseñanza aumista nos propone los medios para conquistar la Edad de Oro interior, el estado mental de Edad de Oro.
Muchos consejos, técnicas espirituales y claves de despertar de la Conciencia se revelan en los Libros Sagrados y están al alcance de cada uno, por ejemplo:
La Clave de la limpieza de los dobles kármicos y de los chakras
«Cuando saláis del Karma, enseña el Señor, tendréis tres fuerzas ferozmente opuestas a vosotros que habrá que destruir:
- El doble kármico de las profundidades, bajo vuestros pies.
- Las memorias de los recuerdos de vuestras vidas pasadas, por encima de vuestra cabeza (el doble aéreo).
- La impregnación del Karma en vuestros Chakras o Centros de fuerza del cuerpo de carne, que abre las puertas al Karma de las vidas pasadas»[3].
Todos los archivos de nuestras encarnaciones, todos los recuerdos de las buenas y malas acciones cometidas en nuestras vidas pasadas, están registrados en una especie de doble de nosotros mismos situado bajo los pies, en el caso del doble plantar, y por encima de la cabeza, en el caso del doble aéreo.
Nuestros chakras están también impregnados de todos estos recuerdos, que la mayor parte del tiempo forman parte de nuestro inconsciente, pero que a veces se reactivan con una lectura, una película o un acontecimiento; a partir de ese momento es el doble plantar el que toma el control del cuerpo y de la mente.
Estas memorias nos empujan a actuar, a menudo inconscientemente, haciendo lo contrario de lo que realmente queremos. Como dice san Pablo: «Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago».
La limpieza de estos dobles y de los chakras permite separarse del propio karma pasado y de sus consecuencias en nuestra vida presente y en nuestras vidas futuras. Es una clave de purificación muy importante.
Se comprenderá fácilmente, pues, que estos dobles deben limpiarse con regularidad.
Se trata de «recitar el Sonido OM enviando esta Energía Divina a las zonas de sombra, que así quedarán purificadas. La Luz blanca, visualizándola, puede ser también un factor de purificación»[4].
La clave de la purificación de los pensamientos
El Karma echa raíces en los pensamientos. Las 4 edades son edades mentales.
El paso a la Edad de Oro requiere, pues, un cambio de mentalidad.
Podemos salir del egoísmo para avanzar hacia la solidaridad cultivando los valores opuestos.
«Importa ante todo mantener un estado mental positivo de amor, de perdón de las ofensas, de benevolencia y de alegría. No alimentar el odio, los celos, la maldad en actos, palabras o pensamientos, ni el apego a las cosas y a los seres que encadenan el alma»[5].
He aquí, por ejemplo, algunos caminos de purificación que se pueden seguir:
- La vía del Gran Perdón.
- La gran Reconciliación del hombre con la naturaleza.
- El desapego con respecto al pasado.
- La anulación de los pensamientos de odio mediante la emisión de pensamientos de amor.
- El ideal de Unidad…
Detengámonos un instante en la vía del Gran Perdón.
El perdón salvador cura las enfermedades del alma y, por tanto, del cuerpo. El perdón a uno mismo evita la culpabilidad, y el perdón a los demás, el rencor. Sin borrar los agravios ni suprimir la reparación, libera a la vez al agresor y a la víctima. Lo esencial es entonces no volver a caer en los errores del pasado y reanudar la marcha hacia delante sin reproducir los mismos errores.
«El primer paso es el perdón a uno mismo, para evitar el autocastigo.
El segundo paso es volverse hacia quienes nos han hecho daño, quienes más daño nos han hecho, diciéndoles:
“Te perdono todo el mal cometido. Que la Luz esté en tu mente y el Amor Divino en tu corazón”»[6].
La clave de la oración
Es necesario el equilibrio entre la acción y la oración.
La acción es «consumir de forma sostenible», reducir al mínimo la propia huella de carbono, no malgastar los recursos del planeta, reciclar los residuos…
Es ayudar al prójimo con acciones individuales, en la actividad profesional, y colectivamente a través de asociaciones benéficas y estructuras de ayuda a los desfavorecidos…
La oración es actuar en lo invisible.
La oración es en sí misma un acto de solidaridad. Va unida a la acción que ayuda concretamente a los demás y protege la Naturaleza.
«La oración es el combustible indispensable que hay que poner en el motor de vuestra alma corporalmente encarnada.
La oración lubrica los engranajes de la mente, abre el corazón, reintegra en vosotros la dimensión de lo Divino y os hace descubrir el porqué y el cómo de la existencia y de la Ley de Evolución…», recuerda el Señor.
Nos permite desprendernos de los recuerdos buenos o malos que nos retienen en el pasado, salir del egoísmo que genera las divisiones y progresar en la solidaridad.
Lo esencial es avanzar: Dios no nos juzga por nuestros errores pasados, sino solo por nuestras elecciones del presente.
La oración del OM y sus beneficios
En todas las tradiciones encontramos referencias al Verbo creador, al sonido mágico, al poder creador de la palabra del hombre hecho a imagen de DIOS.
OM es el sonido Madre de todos los sonidos.
AUM está en el origen de la palabra AMÉN o AMIN.
AUM es el despertar de cada ser humano al misterio de su propio corazón.
Cantar el OM nos ayuda a entrar en la Edad de Oro,
Cantar el OM contribuye a cambiar nuestros pensamientos,
Cantar el OM nos hace remontar a la Unidad.
El sonido OM puede ser cantado por todos, religiosos, agnósticos, ateos, por toda persona de buena voluntad, y contribuir así a salvar el planeta.
Además de sus virtudes armonizadoras para el cuerpo físico y el psiquismo, la repetición del sonido OM actúa sobre la parte de nuestra realidad invisible a los ojos de nuestro cuerpo de carne.
He aquí los beneficios de la repetición del sonido OM en el plano personal.
A quienes buscan su equilibrio interior, el Señor HAMSAH MANARAH les dice:
«Si sembráis vuestro presente con la repetición regular y diaria del Sonido OM, obtendréis los siguientes resultados:
- Transformaréis vuestra personalidad.
- Quemaréis vuestro potencial kármico.
- Progresaréis en el dominio de vuestro inconsciente, de vuestras partes oscuras enterradas en el pasado.
- Dominaréis el pasado.
- Os prepararéis una reencarnación luminosa y rápida en la que ya no tendréis que sufrir las consecuencias de un pesado Karma pasado.
- Acumularéis en vuestro Yo interior una potencia ascensional que obligatoriamente os hará encontrar un día a DIOS, si perseveráis con regularidad»[7].
Orar por uno mismo puede ser necesario. Pero orar por los demás multiplica los frutos del amor y de la Unidad, y ayudando a cada uno con la propia oración, uno se ayuda a sí mismo.
Ese es el secreto de la oración desinteresada, de la oración equilibrada.
La clave de la Ley del Compartir
Constatamos cada día que los valores humanistas y espirituales, la educación, los conocimientos útiles, las riquezas y los recursos naturales no se reparten equitativamente en el planeta, lo que crea desequilibrio y divisiones.
La Ley del Compartir es una de las más importantes que hay que respetar para que la Sociedad pueda vivir en Unidad.
La necesidad de compartir se desarrollará en las ponencias tituladas «Las bases de una sociedad más justa y más solidaria» y «Actuar por el planeta».
En conclusión
El Señor HAMSAH MANARAH dijo a menudo que si pudiéramos imaginar lo que es verdaderamente una Edad de Oro en comparación con los inconmensurables sufrimientos de la Edad de Hierro, de la que nos cuesta salir, la humanidad decidiría cambiar en un instante y la faz del mundo se transformaría, abriendo una verdadera esperanza en un futuro luminoso.
Imaginemos, pues, este futuro luminoso y seamos todos pioneros en la construcción de un mundo de Edad de Oro, ¡sin guerras, sin crímenes, sin maldad, sin crueldad, sin enfermedades, sin dictadores!
Un mundo de fraternidad donde los seres humanos se respeten en lugar de matarse entre sí.
Un mundo de solidaridad donde los seres humanos se ayuden sin esperar nada a cambio, donde las riquezas se compartan y donde todos coman hasta saciarse alimentos sanos y sin productos químicos.
Un mundo donde el aire sea puro, donde el hombre respete, ame y ore de manera desinteresada por la naturaleza, que se lo devuelve con creces.
¡Un mundo donde los animales sean nuestros amigos en lugar de nuestras comidas!
Un mundo de paz donde cada uno vea lo Divino en el otro, donde Dios sea omnipresente, donde Sus Leyes y Sus mensajes sean comprendidos y aceptados por todos, porque cada uno sabe que son las claves de una felicidad duradera.
Sí, proyectémonos en este futuro luminoso y trabajemos juntos para que la tan esperada Edad de Oro de Unidad y de Solidaridad se convierta en una realidad, durante millones de años…
V. Vidhatri
Edición, medios de comunicación
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[1] La Loi d’Évolution des Âmes, p. 29.
[2] L’Unité des Visages de Dieu, p. 378.
[3] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 222.
[4] L’Unité des Visages de Dieu, p. 299.
[5] Ibid.
[6] Vers un Âge d’Or d’Unité, pp. 177-178.
[7] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 90.

