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COLOQUIOS

CONFERENCIA

N.º 2 – LA NO VIOLENCIA HACIA UNO MISMO

Enseñanzas y conferencias

LA NO VIOLENCIA HACIA UNO MISMO

RESUMEN

«¿Qué es la no violencia hacia uno mismo?» Tenemos deberes hacia nosotros mismos, porque nuestro cuerpo y nuestra mente sufren las consecuencias buenas o malas de nuestras elecciones cotidianas. Se trata de preservar nuestro equilibrio físico y psicológico, necesario para tener comportamientos no violentos. También es importante aceptar lo Divino presente en nosotros y desarrollarlo: así podremos aprender a respetarlo en nuestros semejantes, de pensamiento, palabra y obra.

PONENCIA

Introducción

Entre los grandes principios en los que se basa la enseñanza de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, hay uno de carácter fundamental: la no violencia. En el camino que conduce al Hombre en su búsqueda de la felicidad y de la perfección, ocupa un lugar importante en cuanto se trata de mejorar sus relaciones con el entorno y con todos los seres vivos, pero también cuando se encuentra frente a sí mismo, a menudo más autodestructivo que nunca. Decir no a la violencia es ante todo reconocerla en uno mismo para emprender un camino de transformación personal. Por ello, la no violencia hacia uno mismo es legítima por al menos dos buenas razones: la primera es que todos queremos vivir felices y mucho tiempo, de ahí la necesidad de disponer de una excelente salud física y moral; la segunda es que debemos respetar la creación entera, empezando por uno mismo, así como a su Creador, de ahí la necesidad de cultivar la unidad con lo Divino. La ponencia que sigue tiene por objeto mostrar hasta qué punto es importante no someterse a una violencia personal.

Nuestra intervención se articulará, pues, de la manera siguiente:

I – LA NO VIOLENCIA FÍSICA HACIA UNO MISMO

II – LA NO VIOLENCIA MENTAL HACIA UNO MISMO

III – LA NECESIDAD DEL ESFUERZO Y DE LA BÚSQUEDA DE LO DIVINO EN UNO MISMO, garantía de una felicidad duradera

I – LA NO VIOLENCIA FÍSICA HACIA UNO MISMO

En una primera aproximación, el acto de no violencia que cada uno de nosotros puede concebir y aplicar hacia sí mismo es prestar una atención muy especial a la preservación y al buen funcionamiento de su cuerpo de carne. En la vida cotidiana, a veces sorprende constatar con qué regularidad, o simplemente con qué ignorancia, nos empeñamos en ponernos en situaciones incómodas, incluso peligrosas, poniendo así en peligro el frágil equilibrio de nuestra vida. Quizá algunas personas encuentren ventajas en practicar deportes extremos o en intentar batir algún récord. Quizá incluso saquen de ello alguna enseñanza. Pero, la mayoría de las veces, eso pone en peligro la integridad física y, en muchos casos, la hipoteca para el resto de la vida. ¿Merece realmente la pena?

Poner en peligro la propia integridad física puede, si se tiene éxito, halagar el ego y aportar su dosis de satisfacción, sin duda, pero ¿se asume ese riesgo con plena lucidez? Un deporte, incluso exigente, practicado con equilibrio no impide el respeto del propio cuerpo, que se sabrá cuidar con criterio.

Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos enseña que «el cuerpo es un instrumento de trabajo necesario cuyo potencial de vida hay que preservar a toda costa y el mayor tiempo posible» (Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 410). Su Santidad nos enseña las virtudes del hatha yoga y del pranayama y su influencia benéfica. En cada instante de nuestra vida es indispensable tener presentes, lo más a menudo posible, los múltiples factores que van a favorecer el pleno desarrollo de nuestro cuerpo y a prolongar su existencia en las mejores condiciones posibles. Del mismo modo, cuando se trata de nuestra alimentación, conviene realmente adoptar una actitud de equilibrio y de respeto hacia nosotros mismos, y considerar los alimentos que nos hacen vivir como otras tantas ocasiones de demostrar a nuestro cuerpo que lo cuidamos. Así, el abuso de comida en una persona que no sabe contenerse provocará a la larga importantes trastornos de salud, tan seguramente como en quien haya decidido dejar de comer para plegarse a los caprichos de una moda muy tiránica. Una higiene alimentaria adecuada es señal de respeto hacia uno mismo. Abandonemos, pues, los malos hábitos alimentarios que nos impone una vida trepidante y descontrolada.

El Señor nos indica: «Si el hombre aspira a un desarrollo armónico, a una plenitud, debe prestar una atención particular al estudio de su alimentación». (L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 212)

Más grave que el de la alimentación es el problema de la droga, de la que el cuerpo ya no podrá prescindir para vivir. Su consumo constituye un atentado gravísimo contra la integridad física del hombre, que la convierte en un elemento tan vital como el aire que respira; llega incluso a olvidarse de comer y beber, funciones que, como acabamos de ver, hay que vigilar si se quiere cuidar el potencial de vida terrestre.

Al abordar el tema del consumo de drogas, el Señor HAMSAH MANARAH sitúa a la humanidad, tan ávida de felicidad, ante sus responsabilidades. «Aguijonea» nuestras conciencias planteándonos la pregunta siguiente: «¿Quién puede encontrar una felicidad duradera si, teniendo un cuerpo de carne para llevar una vida feliz, lo mata a fuego lento con sustancias químicas?» (Périple d’un Yogi et Initié d’Occident, p. 78). Lo mismo ocurre con las demás «dependencias», como el alcohol o el tabaco, verdaderos promotores de enfermedades mortales cuando se consumen en exceso. La no violencia hacia el propio cuerpo consiste también en saber decir «no» a toda forma de droga que pudiera, tarde o temprano, acortar prematuramente la propia existencia. Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH «hace un llamamiento solemne a las almas encarnadas de esta Tierra para que renuncien definitivamente al consumo de cualquier droga, para que renuncien definitivamente a la huida hacia el éxtasis efímero y autodestructivo» (La Loi d’Évolution des Âmes, p. 101).

Pero la mayor violencia que se puede cometer contra uno mismo es atentar contra la propia vida: es un deber ayudar a las almas de las personas que se han suicidado mediante la oración y el pensamiento. Así, el respeto de la propia vida va unido a la necesidad de mantener la salud con medios adecuados, de no infligirse mortificaciones y de rechazar la tentación de los placeres destructivos. Por eso es importante, muy pronto en la vida, hacer tomar conciencia a los niños de la necesidad de amar y cuidar su higiene de vida. Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos recuerda: «Adquirid desde la infancia buenos hábitos, entre ellos el de tonificar cuerpo y espíritu con la práctica de un deporte, de un arte marcial y del yoga». (Une Loi pour Détruire le Mal, p. 333). Y también: «Sed firmes con vuestro cuerpo de carne, pero sabed también cuidarlo, porque tratarlo con demasiada dureza puede hacer que todo zozobre». (Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 59)

Un desarrollo armónico del ser humano comienza por el respeto del propio cuerpo.

II – LA NO VIOLENCIA MENTAL HACIA UNO MISMO

Es igual de fundamental cuidar la salud mental que la física: cuerpo y espíritu están íntimamente unidos. Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos advierte: «El cuerpo que posees es el resultado de lo que has pensado. Procura no olvidarlo en tus pensamientos de cada día, que preparan un porvenir feliz o desgraciado» (Le Flambeau d’Unité, p. 108). «Lo que piensas, en eso te conviertes» (La Révolution du monde des vivants et des morts, p. 48).

¡Ya está planteado el escenario!

Para consolidar nuestro estado de no violencia interior, apliquémonos a dominar nuestros pensamientos y a desarrollar las cualidades necesarias para ello. No hay una sola obra del Señor HAMSAH MANARAH que no nos recuerde la necesidad, por ejemplo, de:

– desarrollar la fuerza interior para combatir la influencia nefasta del desánimo reinante, para no dar una importancia exagerada a lo que percibimos de los demás, para no dejarse desconcertar por la primera dificultad, «para que los demás no nos tomen por un felpudo», y para no caer en la «autocensura» sistemática ni en la desvalorización sistemática de las propias acciones;

– dominar la imaginación: sabemos que el pensamiento es creador, y la imaginación también. Una imaginación mal dominada conduce a una interpretación a menudo errónea de los actos y las palabras ajenos. Es así causa de demasiados conflictos internos y de sufrimientos morales inútiles;

– hacer crecer la serenidad y dominar las emociones, que forman también parte integrante del código de conducta de quien quiere ser no violento consigo mismo.

Y todo ello con el noble objetivo de mantener lo mejor posible el potencial moral y psíquico que nos permite aspirar a una existencia feliz y plena. Para ayudarnos a vencer las tendencias autodestructivas que surgen cada día, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH pone a nuestra disposición numerosas herramientas, entre las que citaremos:

  • el pensamiento positivo, cuyos beneficios se detallan muy bien en las actas del anterior coloquio del Aumismo (2004), a las que os aconsejo remitiros,
  • las Meditaciones triunfantes, en la obra titulada Le Flambeau d’Unité.

Detengámonos ahora un instante en una causa importante de sufrimiento moral que el hombre es capaz de imponerse, y por tanto de violencia hacia sí mismo: el sentimiento de culpabilidad que nace de la falta de perdón a uno mismo.

La sexta Ley de la Edad de Oro, que es precisamente la «Ley del Perdón», dice en su primer principio: «Te perdonarás cada día a ti mismo el mal cometido contra tu prójimo en actos, palabras y pensamientos». Si aspiramos a la verdadera felicidad, suprimamos las causas de «autoviolencia» que a veces nos torturan, aceptando nuestras limitaciones y nuestros errores del pasado, y aceptando perdonarnos todas las acciones y pensamientos que hayan podido perjudicarnos a nosotros y al resto de la creación. El perdón a uno mismo es un acto primordial de no violencia hacia el alma, la parte divina de todo ser.

El Señor nos dice: «No pidáis a Dios que tenga piedad de vosotros; tened sencillamente piedad de vosotros mismos» (L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 212). Entre las claves que da el Señor para vencer el sentimiento de culpabilidad y recuperar la condición de hombre libre del peso de su pasado, hay una que os proponemos poner en práctica desde ahora. Está tomada de La Loi d’Évolution des Âmes. He aquí un extracto:

«Cuando, presa de nuevo de tus oscuros recuerdos,

Sientas que vuelves a caer hacia el abismo,

Afirmarás:

Me perdono las faltas del pasado,

Me perdono los crímenes del pasado,

Me perdono los pactos firmados en el extravío,

Como perdono a todos los seres visibles e invisibles que me han hecho daño de vida en vida.

Que se borren de mi espejo todos los recuerdos de un pasado concluido.

Afirmo mi total y plena libertad frente al pasado borrado.

Y así, con una oración sinceramente afirmada con todas las partículas de vuestro ser, podréis en unos segundos liberaros por completo del peso, a veces terrible, de vuestro pasado de odio, de crimen y de esclavitud infernal». OM

Si la falta de perdón conduce a la violencia desatada de los propios sentimientos contra uno mismo, y por tanto, en definitiva, a la propia destrucción, la aceptación de los errores pasados y futuros no puede sino librarnos de muchas dificultades y problemas que rumiamos sin cesar en la vida cotidiana, y contribuir así a una existencia más feliz y a recuperar la paz.

III – LA NECESIDAD DEL ESFUERZO Y DE LA BÚSQUEDA DE LO DIVINO EN UNO MISMO

Mantener el cuerpo sano, dominar la mente y domar la personalidad para grabar en ella los principios evolutivos de no violencia hacia uno mismo son las etapas ineludibles para llegar a la conquista de lo Divino en uno mismo. Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos enseña que el hombre es de esencia divina. Es, pues, primordial no sacrificar la dimensión espiritual al materialismo reinante. La noble meta que propone el Aumismo está al alcance de todo hombre y toda mujer de buena voluntad que desee acabar con sus propios sufrimientos y conocer la felicidad de una vida lograda.

La plena expresión de nuestra Luz interior requiere esfuerzo y perseverancia por nuestra parte.

La no violencia hacia uno mismo representa una filosofía de vida, una cultura, un modo de vida que consiste en:

  • perdonar, sea cual sea la ofensa recibida,
  • acallar el ego, aun cuando uno piense sinceramente que tiene razón,
  • ayudar de forma desinteresada, sin esperar nada a cambio,
  • cultivar la humildad, a pesar del camino a veces importante ya recorrido,
  • ofrecer a Dios en cada instante los actos y los pensamientos cotidianos. Es también admitir los propios límites, pero también alegrarse del menor éxito, del menor pequeño progreso realizado sobre uno mismo.

Esta cultura de la superación de uno mismo conduce a la paz interior que procura también el sentimiento de unidad con lo Divino, con el propio Yo Supremo. Y la aportación de la Religión Aumista es considerable cuando se trata de conquistar las propias cumbres interiores comprometiéndose decididamente en la vía de la no violencia hacia uno mismo. El Señor HAMSAH MANARAH ha dado al mundo una multitud de herramientas y técnicas adaptadas a las necesidades y al grado de avance de cada uno.

Hay una que ocupa un lugar privilegiado: la repetición del sonido OM que, tal como la enseña el Señor, permite las mayores transformaciones del ser y permite al hombre volver a conectarse con la fuente de su Dios interior. La paz interior es liberarse del miedo que nos impide avanzar, es borrar todo sentimiento de dualidad interior, de separatividad con Dios; al repetir el OM, nuestro cuerpo, nuestra personalidad y nuestra alma forman un solo y mismo instrumento de no violencia al servicio de Dios.

«El sonido OM recitarás», se recuerda en Le Flambeau d’Unité, «para reunir en una misma voluntad de unidad tu cuerpo y tu alma» (Le Flambeau d’Unité, p. 110).

La más alta muestra de respeto y de no violencia que el ser humano puede observar hacia sí mismo es realizar el matrimonio perfecto entre la salud física y la mental, y dejar que su alma luz, presente en cada uno, se exprese. «No olvidéis nunca que el mejor servicio que podéis prestar al Dios que está en vosotros, al Espíritu que reclama a gritos la Evolución en el justo medio, es mantener en equilibrio la salud de vuestras células corporales» (La Loi d’Évolution des Âmes, p. 183).

Conclusión

Para concluir esta reflexión sobre la necesaria no violencia en nuestra relación permanente con nosotros mismos, escuchemos juntos la palabra de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH: «Estoy convencido de que todos y todas comprenderán la inutilidad de todos los gestos, actos, palabras y pensamientos que desequilibran y envejecen prematuramente el cuerpo, el precioso cuerpo, el preciadísimo cuerpo de materia, que en realidad no es más que Luz de pensamientos condensados» (La Loi d’Évolution des Âmes, pp. 187-188). La no violencia hacia uno mismo conduce a abrirse a uno mismo y a perdonarse las faltas cometidas, y procura a cada uno más disponibilidad interior. Es una primera etapa indispensable para el desarrollo de la propia felicidad, que contribuye sin duda a una vida feliz y armoniosa. Y, con toda naturalidad, el estado interior de alegría que de ello resulta no puede sino repercutir en nuestro entorno: «Así, el cuerpo es realmente el espejo que hace visible a todos el estado mental en que se encuentra el alma interior» (La Loi d’Évolution des Âmes, p. 185).

Ser no violento con uno mismo es, por tanto, un deber; es la condición previa necesaria para la supresión progresiva e irreversible de la violencia social; es tomar decididamente la vía del amor universal.

Bibliografía (obras en francés):

– Libros de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, Éditions du MANDAROM

Naturopathie et Yoga

Le Yoga de la Vie Pratique

Le Yoga de l’Amour dans la Force

L’Unité des Visages de Dieu

L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or

La Loi d’Évolution des Âmes

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