Se abre en una pestaña nueva

COLOQUIOS

CONFERENCIA

N.º 4 – EL MÁS ALLÁ Y LA REENCARNACIÓN SEGÚN EL AUMISMO

Enseñanzas y conferencias

N.º 4 – EL MÁS ALLÁ Y LA REENCARNACIÓN SEGÚN EL AUMISMO

I – Introducción

En esta introducción definiremos de manera muy general el más allá y la reencarnación.

I.1 El más allá

«Lo que sigue a la vida terrestre; el mundo donde se sitúa la vida futura».[1] El más allá no está necesariamente ligado a la creencia en la existencia de DIOS. Seamos creyentes o no creyentes: ¿qué hay más allá de la vida? Esta pregunta obsesiona a creyentes y ateos.

En las religiones, el más allá es revelado a los creyentes por DIOS, y en esta conferencia trataremos las enseñanzas del Aumismo sobre el más allá.

En el ateísmo: los ateos niegan la existencia de DIOS y de todo orden divino, pero algunos ateos aceptan la idea de que el Espíritu existe y sobrevive tras la muerte del cuerpo de carne.

El espiritismo es una «doctrina fundada en la existencia, las manifestaciones y las enseñanzas de los espíritus, casi siempre espíritus humanos desencarnados. (Un ser humano encarnado actúa como médium entre el mundo de los humanos y el mundo de los espíritus durante las sesiones espiritistas.)»[2] Los espiritistas creen en un más allá sin la existencia de DIOS.

La parapsicología «es el estudio racional, profundo y pluridisciplinar de hechos que parecen inexplicables en el estado actual de nuestros conocimientos científicos y que ponen en juego el psiquismo y su interacción con el entorno».[3] La parapsicología trata de las casas encantadas, de la reencarnación y, por tanto, del más allá, sin recurrir por ello a la creencia en DIOS.

El agnosticismo es la doctrina que rechaza todo lo que no puede aprehenderse mediante la experiencia. Los agnósticos no niegan la existencia de DIOS; para ellos, si DIOS existe, pertenece al ámbito de lo inaccesible. Los agnósticos creen en el espíritu.

«Según la encuesta “Global Index of Religiosity and Atheism” del instituto WIN-Gallup International (2012), el número de personas que, a nivel mundial, se identifican con una religión es del 59%, frente a un 23% sin religión y un 13% de ateos. En Francia, estas cifras son respectivamente del 37% (creyentes), 34% (sin religión) y 29% (ateos). Francia es el cuarto país con más ateos, detrás de China, Japón y la República Checa.»

Esta encuesta muestra que en el mundo aproximadamente 2 de cada 3 personas creen en un más allá definido por una religión.

En la actualidad, la cuestión del más allá se plantea sobre todo a raíz de los numerosos casos de experiencia cercana a la muerte (muerte clínica). La primera publicación sobre este tema fue la de Raymond Moody en 1975 (Vida después de la vida). Se han registrado dos millones de casos de muerte clínica en Francia y más de 60 millones en el mundo.

El fenómeno de la muerte clínica se convierte, pues, en objeto de estudio científico. En efecto, la ciencia se dedica a estudiar fenómenos que se repiten y a extraer de ellos leyes empíricas. En los casos de muerte clínica la experiencia se ha repetido muchas veces y todos los sujetos relatan la misma experiencia: atraviesan un gran túnel al final del cual está la luz, y son acogidos por seres de luz.

I.2 La reencarnación

«En ciertas religiones (hinduismo, jainismo, budismo, etc.), la reencarnación es la migración del alma que, en el momento de la muerte, pasa a otro cuerpo.»[4] La reencarnación forma o ha formado parte de las creencias de muy numerosas religiones. Citemos algunos textos de las distintas tradiciones:

– Zoroastrismo

Del libro del profeta el Gran Abad, el Desatir: «Quienes, en tiempos de prosperidad, soportan la pena y el dolor, los soportan a causa de sus palabras o de sus actos en un cuerpo anterior.»[5]

– Budismo

«El alma emigra a través de todas las formas, desde la piedra, pasando por las plantas y las especies de cuerpos animales, y en los hombres de diversos caracteres, hasta que llega a la iluminación perfecta en el Buda.»[6]

– Los Padres de la Iglesia

San Jerónimo (que fijó el canon de la Biblia en 396, era trilingüe y hacía recitar los salmos en hebreo a sus monjas): «La doctrina de la reencarnación siempre se comunicó, en los tiempos antiguos, al pequeño número de los elegidos, como una verdad que no debía difundirse entre la masa del pueblo.»[7] Recordemos aquí que fue en el Concilio de Constantinopla, en el año 553 d. C., cuando la reencarnación fue retirada de los conocimientos de la cristiandad. Pero citemos también una postura de la Iglesia del Vaticano, entre 1979 y 1980, expresada por el cardenal Ratzinger: «La Iglesia no es reencarnacionista, pero me inclino por una investigación sobre este tema…»

– Islam

«Morí en el mineral y volví como planta,

morí a la planta y volví en un animal,

morí al animal y me hice hombre,

¿por qué habría de temer la muerte?»[8]

Las encuestas realizadas en Occidente muestran que, por término medio, entre el 20 y el 25% de la población occidental (Europa y América del Norte) cree en la reencarnación. Este porcentaje alcanza casi el 50% entre quienes creen en Dios y casi el 75% entre quienes han vivido una ECM (experiencia cercana a la muerte).

A nivel mundial, podemos afirmar que más de la mitad de la población de nuestro planeta cree en la reencarnación, es decir, ¡casi 3500 millones de personas!

I.3 Conclusión

Podemos concluir que las nociones del más allá y de la reencarnación son compartidas por muchísimos seres humanos, creyentes o no. Lo que cambia son las creencias sobre el más allá. Las experiencias cercanas a la muerte vividas por más de 60 millones de habitantes de la Tierra aportan elementos tangibles sobre la vida después de la muerte y permiten constatar que el 75% de las personas que han vivido una experiencia cercana a la muerte creen después en la reencarnación.

Abordaremos ahora el más allá en el Aumismo y, después, la reencarnación en el Aumismo.

II – El más allá en el Aumismo: la Columna de Luz

Como se ha mencionado en conferencias anteriores, el Aumismo considera la muerte como un cambio de estado. En el Aumismo, el alma despojada de su cuerpo se une a la Columna de Luz, que acoge a todas las almas tras la muerte del cuerpo de carne.

¿Qué es la Columna de Luz?

La Columna de Luz es una estructura compuesta de 6 ramas que se encuentra en el plano astral de la Tierra. Los distintos planos se presentan en la tabla siguiente, que nos permite situar el plano astral. Los distintos planos son: el plano terrestre (plano material), el plano astral (plano de los sentimientos elementales), el plano mental inferior (inteligencia concreta), el plano mental superior (inteligencia abstracta), el plano de la Intuición creadora (contemplación sin forma) y el plano del Absoluto (HAMSAH MANARAH).

Plano del Absoluto: HAMSAH MANARAH

Plano de la intuición creadora: contemplación sin forma

Plano mental superior: inteligencia abstracta

Plano mental inferior: inteligencia concreta

Plano astral: plano de los sentimientos elementales

Plano terrestre: plano material

«Dios no es más que un principio, una energía indivisible que los humanos, los hermanos, se entretienen en fragmentar, en dividir.»[9] Este principio divino está presente en cada uno de nosotros; nuestra alma es nuestra parte divina.

Esta Columna de Luz, creada en 1985, es la cristalización de miles de millones de oraciones dirigidas por Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH durante los combates cósmicos destinados a salvar la Tierra de la autodestrucción. «En la Edad de Oro, el mundo de los muertos se convierte en un mundo de Luz organizado en Columna de oración, en cuyo seno resuenan los cantos y los himnos de Unidad de las almas por fin reconciliadas, en torno a DIOS CREADOR, presente en cada uno.»[10] Las almas que dejan la materia son acogidas en la Columna de Luz por representantes de la Jerarquía Luminosa, que las ayudarán a evolucionar. La Columna de Luz está constituida por 21 planos de conciencia. El alma es dirigida hacia el plano de conciencia que corresponde a su grado de evolución.

«La Columna de Luz terrestre tiene seis ramas en las que viven todas las categorías de almas, desde los espíritus de la naturaleza, pasando por los humanos, hasta las almas que tienen rango de ángel, arcángel, buda, bodhisattva… en la jerarquía de la Evolución.»[11]

La Columna de Luz es una Universidad post mortem donde el alma aprende a vivir según los 12 principios que rigen esta Columna, citados a continuación:

«1.º El principio de la Evolución constante hacia DIOS

2.º El principio de la búsqueda del Ideal de Unidad

3.º El principio del Amor Divino

4.º El principio de la Solidaridad Universal

5.º El principio de la Solidaridad entre las almas

6.º El principio de la tolerancia de las diferencias

7.º El principio de la Unidad de las Religiones en el Cielo como en la Tierra

8.º El principio de la Fusión en DIOS

9.º El principio de la Pirámide evolutiva de las almas

10.º El principio que organiza la vida después de la muerte

11.º El principio que rige la reencarnación selectiva de las almas

12.º El principio que transforma la humanidad generación tras generación mediante la Aplicación rigurosa de la selección de las Almas antes de la encarnación».[12]

Por qué la Columna de Luz: el papel de la Columna de Luz

La Columna de Luz fue creada para el advenimiento de la Edad de Oro (estado de conciencia en el que el ser humano está en Unidad con el Creador), para poner fin al horror del Karma, pues «el alma que permanece apegada al pasado engendra su karma».[13] «Recuerda, hijo de la Tierra, guerra tras guerra ensangrentaron la materia durante algunos rosarios de milenios. Pueblos enteros fueron diezmados con sus tradiciones, sus religiones, sus costumbres. Recuerda, hijo del Cielo, divididos y opuestos entre sí estaban los paraísos de los Cielos, como lo estaba y lo sigue estando el arco iris de las religiones de la Tierra.»[14]

El aprendizaje de los principios que rigen la Columna de Luz permite al alma que se encarna dejar de combatir en nombre de su Religión (principio 6 de la Columna de Luz) y dejar de oponer el Cielo y la Tierra (principio 7 de la Columna de Luz). La Columna de Luz sustituye a los paraísos y a los infiernos; libera a las almas de su pasado y las prepara para una reencarnación positiva. «La redención es posible, sea cual sea el fardo de pecados acumulados, con la única condición de que perseveres en el cincelado de la piedra bruta de tu alma y de que todas tus células se adhieran a la Edad de Oro interior. Sé bendecido, ayudado, asistido. Acepta la perspectiva del esfuerzo que has de realizar. ¡Adelante, ánimo, la victoria ya te ha sido concedida!»[15]

La Columna de Luz es la vía del esfuerzo y del trabajo sobre uno mismo, que va a permitir al alma evolucionar y poder reencarnarse. La Columna de Luz destierra el Karma. En la Columna de Luz no hay ni paraíso ni infierno; allí se aprenden los «Cielos de la Edad de Oro».

«Los Cielos de la Edad de Oro permiten a las almas evolucionadas dar prioridad absoluta a la oración, a la meditación y al deseo ardiente de fusión en lo Divino… pues el objetivo no es descansar y abandonarse, sino alcanzar la Reintegración Divina en DIOS.» «Los Cielos de la Edad de Oro no son paraísos de la Edad de Oro. Son centros de conciencia donde las almas evolucionadas aprenden a fusionarse en DIOS para después volver a descender a la materia, coronadas de la gloria del ÚNICO, tomar un cuerpo de carne y esforzarse por alcanzar la fusión desde la materia, a fin de dar buen ejemplo a las almas que creen que la fusión es imposible.» «En los nuevos cielos, la única adoración es la Unidad de los Rostros de DIOS.»[16]

III – La reencarnación en el Aumismo

Antes de abordar la reencarnación, es importante recordar la Ley de Evolución, que ha sustituido a la Ley del Karma. Ambas leyes incluyen el principio de causalidad: lo que pensamos, en eso nos convertimos. La diferencia es que la Ley de Evolución obliga al alma a desprenderse de su pasado y, así, a evolucionar y a no acumular el Karma creado por el apego a los recuerdos del pasado.

Su Santidad describe las 12 razones de la nocividad del Karma; citaremos tres muy significativas:

  • «El Karma nació de la aspiración al reposo eterno, contraria a la Ley de Evolución del movimiento hacia delante;
  • El Karma engendra guerra tras guerra y acumula sobre la humanidad los nubarrones de la autodestrucción colectiva;
  • La Ley del Karma fue puesta en movimiento contra la Voluntad de DIOS, para satisfacer la sed de poder y de venganza de los Sabios de la antigua y desaparecida Hiperbórea.»[17]

Los seres humanos tienen libre albedrío y ellos mismos crean, con sus pensamientos sombríos, los infiernos de la autopunición mantenida por un Karma renovado sin cesar. Con la Ley de Evolución, Dios va a salvar la Tierra de la autodestrucción permitiendo a los seres humanos salir del engranaje del Karma. La Columna de Luz está regida por la Ley de Evolución, y la encarnación se convierte en un privilegio concedido a las almas evolucionadas, que se encarnarán para cumplir una misión decidida antes de la encarnación. Estas almas serán «INSTRUMENTOS DE LO DIVINO».

«El privilegio de la encarnación se conquista con la fuerza de voluntad, el desapego y el servicio desinteresado. Si, oh almas de la Tierra y de la Columna de Luz, sois candidatas, procurad orar mucho, meditar mucho. Aunque fracasarais 100 veces, no desesperéis nunca, porque un día vuestra perseverancia triunfará sobre el Mal residual que os encadena al pasado.»[18]

Cuando el alma ha llegado al 17.º plano de la Columna de Luz, tiene derecho a la encarnación. Se le plantea una última pregunta antes de dejar la Columna de Luz:

«¿Qué harás con el privilegio de la vida, una vez concedido?

Señor, propagaré la Edad de Oro, el Ideal de unidad, de amor, de fraternidad y de solidaridad. Evitaré los escollos del cansancio, del retroceso, de la huida, del egoísmo, y me haré servidor de todos sin esperar nada a cambio.»[19]

«Una vez aceptada para la encarnación, el alma ya no tendrá la posibilidad, como en la Edad de Hierro, de elegir a sus padres, su familia, su país en función de criterios de vínculos kármicos. El Consejo de Selección del 17.º nivel hará la mejor elección para el alma considerada.»[20]

Conclusión

Así, año tras año, la Columna de Luz dará a luz almas de la Edad de Oro que trabajarán para instaurar la Edad de Oro en la Tierra. Con la Ley de Evolución ya no habrá encarnaciones en cuerpos que lleven un pesado Karma. En los Cielos de la Edad de Oro, abiertos a las almas de Luz de todas las Tradiciones, «las almas podrán experimentar la Fusión con DIOS antes de encarnarse de nuevo y realizar en la materia esta fusión, a fin de dar ejemplo a los terrestres que creen que la Fusión es imposible».[21]

*******

[1] Definición del diccionario Larousse.

[2] Definición del diccionario Larousse.

[3] Definición del diccionario Larousse.

[4] Definición del diccionario Larousse.

[5] Libro del profeta el Gran Abad: el Desatir.

[6] Sermón del Buda.

[7] San Jerónimo.

[8] Yalal ad-Din Rumi, Masnavi, IV.

[9] Le Flambeau d’Unité, p. 57.

[10] La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 90.

[11] La Doctrine de l’Aumisme, p. 266.

[12] La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 121.

[13] La Loi d’Évolution des Âmes, p. 51.

[14] La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 106.

[15] La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 241.

[16] La Doctrine de l’Aumisme, pp. 269-270.

[17] La Loi d’Évolution des Âmes, p. 55.

[18] La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 297.

[19] La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 304.

[20] La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 331.

[21] L’Unité des Visages de DIEU, p. 255.

Volver a la página de inicio

El Señor Hamsah ManarahEl Mandarom y sus símbolos
TODAS LAS CONFERENCIAS