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APOYO ESPIRITUAL # 9

24/04/2020

Nueva publicación todos los jueves y domingos.

EL VALOR DE LA VIDA

Es posible que, obsesionados con las preocupaciones puramente materiales, hayamos oscurecido más o menos la vulnerabilidad de nuestra condición humana. Al igual que otras crisis agudas y mundiales, la pandemia, con el número de sus víctimas publicado diariamente -a veces incluso con el luto de un ser querido-, nos (re)enfrenta brutalmente a la finitud de nuestra existencia… Pero también nos invita a la conciencia regenerativa:

– El de nuestros recursos internos: “Por un lado somos humanos con esta conocida vulnerabilidad, por otro lado participamos en la divinidad. Esta última conciencia no sólo debe consolarnos en los momentos de desánimo debido a las pruebas, sino que también debe fortalecernos lo suficiente como para despertar la Fuerza y el Valor…”. » (La Réintégration Divine par le Yoga, p. 97)

– El del valor de nuestra existencia. Para meditar sobre el significado y el uso de nuestra preciosa y efímera vida, aquí están algunas de las preguntas que podemos hacernos: “¿Lo he hecho bien? ¿Lo he pensado bien? ¿Hice lo correcto? ¿Con quién me voy a reconciliar? ¿A quién le pido perdón? ¿A quién tengo que perdonar? ¿Qué objetivos debo establecer para mi transformación y la evolución de mis semejantes? “ (La Loi d’Evolution des âmes, p.325)

Si sentimos que no hemos logrado todo lo que podíamos o queríamos hacer, no nos hundamos en la culpa. Podemos esforzarnos por evolucionar lo mejor posible de ahora en adelante:

– Saliendo gradualmente de la dependencia de las cosas y los seres, para avanzar hacia el apaciguamiento de los sabios que logran sentirse “administradores temporales” de sus bienes materiales y librar su afectividad de la posesividad, sin renunciar a amar plenamente.

– Dando un sentido luminoso a nuestra vida diaria por los siguientes medios: armonizando nuestras relaciones a través de la benevolencia, la tolerancia, la reconciliación; actuando en solidaridad con los demás y con nuestro entorno; generando pensamientos de compasión, pensamientos positivos.

– Rezando también (por ejemplo repitiendo el OM) para aliviar el sufrimiento en el mundo, para ayudar a las almas de los difuntos, para fomentar en nosotros y en nuestros semejantes un sentido de unidad y respeto por todo lo que vive.

Así, el espectacular surgimiento de la fragilidad humana puede ayudarnos a recuperar la conciencia de la fuerza inalterable del Amor presente en cada uno de nosotros, y a elegir expresarla.

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