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AUMISMO

Hacia un mundo mejor

Reflexiones para iluminar las cuestiones de nuestro tiempo.

REFLEXIONES

PANDEMIA: HACER DEL CONFINAMIENTO UNA OCASIÓN PARA CENTRARSE

¿Cómo transformar este período en un regreso a lo esencial?

En primer lugar, debemos dar sentido a nuestra vida cotidiana en relación con la situación nacional e internacional: además de protegernos, quedarnos confinados es un acto cívico que puede salvar vidas. Al evitar contagiarnos o contagiar sin quererlo (algunas personas pueden transmitir el virus sin tener síntomas), ponemos freno a la propagación y evitamos contribuir a la sobrecarga de los hospitales y del personal sanitario. Es una motivación fuerte que conviene recordar con el paso de las semanas. Saldremos así de esta prueba más responsables y más solidarios. No olvidemos que tendrá un final.
Para hacer de ella un tiempo de enriquecimiento, propondremos regularmente en el sitio del Aumismo algunos trampolines de ejercicios prácticos, lectura, reflexión y meditación, extraídos de la Enseñanza escrita de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH. Sugerencias sencillas al alcance de todos, creyentes y no creyentes, compatibles con las condiciones del confinamiento (y que EN NINGÚN CASO sustituyen a las consignas oficiales ni a los tratamientos médicos).

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REPETIR EL SONIDO OM o AUM

Los beneficios de la repetición del canto OM (que se encuentra en Amen, Amin, Aum) se enumeran en el capítulo I de L’Aumisme, la Doctrine de l’Age d’Or. Para aprovecharlos, hace falta un espíritu de benevolencia.
“Cantad el AUM en voz alta y purificaréis el ambiente y cristalizaréis buenas vibraciones. Cantad el AUM en voz baja, y calmará vuestra mente, favorecerá la concentración y ayudará a la curación.
Cantad el AUM mentalmente, y alcanzaréis más fácilmente la concentración, la meditación y la fuerza interior que libera y redime el alma.”
Repita el AUM por todas las células de su cuerpo, todos sus órganos y sus chakras.
Durante la repetición, visualice una luz blanca que inunda su cuerpo.
Repita el AUM por su entorno, su país, el mundo entero.
Por todas y todos los que actualmente dejan su cuerpo de carne.
Para ayudar a todas y todos los que están enfermos, los que sufren, así como a sus familias.
Para aliviar a quienes son presa del miedo y de la angustia.
Y para sostener a quienes siguen atendiendo las necesidades de la colectividad, ayudando y cuidando.

“Recordad el canto del AUM.

Salva a las almas que desesperan.

Salva a los pueblos de la destrucción.”

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