AUMISMO
Hacia un mundo mejor
Reflexiones para iluminar las cuestiones de nuestro tiempo.
REFLEXIONES

APOYO ESPIRITUAL #8
Domingo 19 de abril
Nueva publicación cada jueves y domingo
OFRECER LAS PROPIAS ACCIONES
Estar confinados con los hijos puede ser la ocasión de dedicarles tiempo y redescubrirlos. Pero algunos padres son solicitados sin cesar por pequeños y mayores, mientras cumplen sus horas de teletrabajo y otras tareas ineludibles…
Es importante entonces conservar la paciencia y recordar el sentido profundo de la vida familiar:
“El amor por los miembros de la familia es una etapa en el camino del amor universal. La vida conyugal, la educación de los hijos, el enfrentamiento con las dificultades, las responsabilidades familiares y sociales: todo ello ayuda a la formación del carácter, a la transformación del hombre y al desarrollo de sus cualidades.” (Le Maître Spirituel et le disciple, p. 283)
¿Y si, ocupándose de los demás, uno no encuentra un momento para centrarse en sí mismo?
Es a través de la acción “consciente” como podemos permanecer centrados en lo esencial: “quienes solo disponen de poco tiempo pueden, si lo desean, encontrar el medio de dar otra dimensión a los menores gestos que están obligados a realizar“, dice Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH (Le Yoga de l’Amour dans la Force, cap. 14).
Toda acción, por prosaica que sea, puede “espiritualizarse”:
“Cada vez que debáis realizar una tarea material que os desagrada, os cuesta o incluso os gusta, ofrecedla a lo Divino.“
(La Réintégration Divine par le Yoga, p. 203)
En el Aumismo, como en el Hinduismo, la ofrenda de las acciones a lo Divino o a la Humanidad es el fundamento de lo que la tradición llama Karma Yoga o “Yoga de la acción desinteresada”. Particularmente adaptada a la vida en el mundo moderno, se trata de una vía espiritual auténtica, destinada a quienes “aman a Dios a través de los seres y obran por el bien de la colectividad con un espíritu de desinterés.”
Esta perspectiva ayuda a evitar la dispersión y a actuar conscientemente, lo mejor posible, desprendiéndose de todo apego a un interés personal. El deber así cumplido por amor contribuye a la evolución del planeta en su conjunto. Por eso esta ofrenda vale también para las personas que, aunque no creen en Dios, desean sinceramente mejorar el mundo y mantener su espíritu centrado en este compromiso.
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