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CONFERENCIA
N.º 1 – LA JUSTICIA ECONÓMICA, UNA PALANCA PARA LA PAZ
N.º 1 – LA JUSTICIA ECONÓMICA, UNA PALANCA PARA LA PAZ
La justicia económica puede definirse como un principio de equidad en la redistribución de los beneficios económicos a escala nacional o internacional. Está ligada a la justicia social, fundada en la igualdad de derechos para todos los pueblos.
El Señor HAMSAH MANARAH nos dice: «La Edad de Oro pasa por una mayor justicia económica, un mejor equilibrio de las riquezas mundiales.» [1]
Abordaremos, pues:
– El vínculo entre las desigualdades económicas y los conflictos
– El vínculo entre la justicia económica y la paz
– La lucha por una mayor justicia económica y social
– La justicia económica y social según la Enseñanza aumista
I – EL VÍNCULO ENTRE LAS DESIGUALDADES ECONÓMICAS Y LOS CONFLICTOS
Las desigualdades económicas mundiales plantean un desafío mayor a nuestra humanidad.
Algunas constataciones:
– La riqueza mundial está concentrada en manos de una minoría. Según el Laboratorio de Desigualdades Mundiales, el 10 % más rico posee por sí solo el 75 % del patrimonio mundial. [2]
– Las disparidades entre países pobres y ricos provocan un acceso desigual a lo mínimo vital, a la vivienda, a la atención sanitaria y a la educación: en los países pobres, los niños tienen 13 veces más riesgo de morir antes de los cinco años que en los países ricos. [3]
– Las disparidades entre hombres y mujeres [4]: según algunas estimaciones, ¡harán falta todavía 134 años para alcanzar la igualdad de ingresos y de derechos jurídicos! [5]
1 – La ausencia de justicia económica es causa de conflictos
Las desigualdades económicas son fuente de tensiones y enfrentamientos. Entre otras cosas:
– La pobreza, unida a la frustración y al sentimiento de injusticia, puede conducir a disturbios y revoluciones.
– La marginación de jóvenes en situación precaria puede ponerlos al servicio de grupos violentos y antisociales.
– La pobreza puede provocar migraciones masivas de poblaciones mal acogidas en otros países.
En definitiva, la ausencia de justicia económica, que instaura relaciones humanas desiguales, es fuente de conflictos: unos se erigen en dominadores y otros se ven obligados a la dependencia.
2 – A su vez, los conflictos aumentan las desigualdades económicas
Algunos hechos:
– «Hasta 21 000 personas mueren cada día en el mundo a causa del hambre agravada por los conflictos». [6]
– Países situados a miles de kilómetros de un conflicto pueden pagar un precio muy alto. Por ejemplo, desde el comienzo de la guerra con Rusia, parte de las exportaciones ucranianas de cereales destinadas a países emergentes quedó bloqueada.
– Las guerras pueden tener como objetivo apropiarse de recursos valiosos (minerales, diamantes, tierras raras), queriendo unos enriquecerse a costa de otros.
Tras haber evocado algunas relaciones de causa y efecto entre las guerras y las desigualdades, veamos ahora:
II – EL VÍNCULO ENTRE LA JUSTICIA ECONÓMICA Y LA PAZ
1 – El desarrollo económico favorece la paz
El primer reflejo es pensar que basta con impulsar el crecimiento para aumentar globalmente la riqueza y, por tanto, el nivel de vida. Pero el crecimiento económico no reduce sistemáticamente las desigualdades. ¡Puede beneficiar solo a los más ricos y exacerbar las tensiones debidas a la injusticia!
Para contribuir a la paz, el crecimiento debe reforzar la justicia económica y social para todos. Cuando las condiciones de vida mejoran, las frustraciones disminuyen, la confianza y la cohesión aumentan y los conflictos se atenúan.
Dos ejemplos elocuentes:
– La reforma agraria en Costa Rica en los años 1940-1950: una redistribución más equitativa de las tierras agrícolas redujo las disparidades económicas entre los grandes terratenientes y los campesinos. El país conoció un período de estabilidad social.
– El microcrédito, introducido en Bangladés en 1983 con el Grameen Bank, el Banco de las Aldeas, por Muhammad Yunus, premio Nobel de la Paz: millones de personas, en particular mujeres, accedieron a pequeños préstamos para emprender actividades económicas. Esto instauró un clima de paz en las zonas rurales. El presidente del Comité Nobel subrayó: «No se puede lograr una paz duradera sin que una parte importante de la población encuentre los medios para salir de la pobreza. El microcrédito es uno de esos medios».
¡La Organización Internacional del Trabajo tiene precisamente como lema: «Si deseas la paz, cultiva la justicia»!
2 – La paz crea un entorno favorable para un crecimiento positivo
Los países con un nivel de paz muy alto han generado un mayor crecimiento del PIB por habitante. A la inversa, los países con un nivel de paz bajo han sufrido una caída del crecimiento del PIB (Vision of Humanity, 2024, «Paz y prosperidad: una asociación esencial para las naciones»).
Un ejemplo: cuando Japón eligió el desarrollo económico en lugar del desarrollo militar, se convirtió en una de las principales potencias económicas del mundo.
El 20 de febrero, el Día Mundial de la Justicia Social, ligada a la justicia económica, recuerda que «el desarrollo social y la justicia social son indispensables para la consecución y el mantenimiento de la paz y la seguridad en las naciones y entre ellas…» [7]
«El desarrollo es el nuevo nombre de la paz», decía el papa Pablo VI. [8]
III – EL COMBATE POR LA JUSTICIA ECONÓMICA: UNA ESTRATEGIA DE PAZ
1 – La reducción de las desigualdades debe afrontar nuevos desafíos
La sociedad ha cambiado desde el fuerte crecimiento de los años noventa, en particular con:
– el calentamiento global, que afecta en primer lugar a los más vulnerables,
– la crisis sanitaria de la covid-19, que acentuó las desigualdades en un mundo donde la mitad de la población no tiene acceso a una atención sanitaria básica, [9]
– las crisis financieras,
– los conflictos armados, las guerras económicas y el rearme generalizado, que imponen esfuerzos presupuestarios en detrimento de las ayudas sociales.
Todos ellos son acontecimientos que han ahondado las desigualdades pese a la riqueza global.
Afortunadamente, podemos rendir homenaje a los hombres y mujeres de buena voluntad que siguen trabajando, en todos los países, para reducir las desigualdades.
2 – ¡La justicia económica está en marcha!
Frente a los sistemas fundados en los intereses privados y los egoísmos nacionales, se alzan voces que muestran la necesidad de un crecimiento razonado que mejore el nivel de vida de todos.
Algunos ejemplos:
Para Amartya Sen, filósofo indio y premio Nobel de Economía en 1998, una «economía del bienestar» va más allá de medir el desarrollo por el crecimiento de los ingresos: hay que añadir otros valores, como el acceso a la educación y a la salud.
Jean-Paul Maréchal, galardonado por la Académie des sciences morales et politiques, traza los contornos tanto teóricos como prácticos de una economía humanizada. [10]
Para Esther Duflo, premio Nobel de Economía en 2019 y científica de campo, «solo un mejor reparto de la riqueza permitirá ayudar a los más pobres».
Éloi Laurent, investigador del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE), integra los desafíos ecológicos y los retos sociales en su libro Économie pour le XXIe siècle. Manuel des transitions justes [11]:
La igualdad entre hombres y mujeres se propone como estrategia de desarrollo económico. [12] Según la ONG CARE, «la reducción de las disparidades en materia de empleo y de emprendimiento podría aumentar el producto interior bruto mundial en más de un 20 %». [13]
El Laboratorio de Desigualdades Mundiales prevé un «proyecto de justicia mundial para pensar y construir un siglo XXI más justo, democrático y sostenible». [14]
No faltan soluciones para volver a situar al ser humano en el centro de la economía: más que nunca, la justicia se impone como un deber de solidaridad y como una condición de la paz planetaria.
IV – LA JUSTICIA ECONÓMICA Y SOCIAL SEGÚN LA ENSEÑANZA AUMISTA
El Señor HAMSAH MANARAH sitúa a la humanidad ante las consecuencias de sus desvíos:
«Habéis construido vuestra justicia humana sobre el no respeto de las leyes de Dios (…) Por eso reina en vuestros mundos, por todas partes, la injusticia». [15]
La Edad de Oro no puede construirse «sobre un mundo de injusticia social y económica, sobre una Tierra donde conviven la extrema riqueza y la extrema pobreza. Sobre una Tierra sometida al dios dinero y a la diosa ganancia». [16]
De ahí la necesidad de un cambio en nuestros comportamientos y de una responsabilidad lúcida a todos los niveles.
La elección del compartir
En la 5.ª ley de la Edad de Oro, el 2.º principio es: «Nunca serás como el avaro, sentado sobre su cofre del tesoro, dejando que el mundo muera de hambre o que las almas se suiciden de desesperación». [17]
Un reequilibrio a escala mundial necesita «restricción y sabiduría» [18], tanto en el ámbito de los Estados como en el individual.
En la vida cotidiana podemos poner en práctica el compartir y la sobriedad. Como decía Gandhi: «Vive sencillamente para que otros puedan sencillamente vivir».
Una actitud justa ante el dinero
Según la Enseñanza aumista, no es el dinero en sí lo que está en cuestión, sino la manera en que el ser humano lo utiliza.
El dinero no debe ser objeto de desprecio ni de culpa. En la sociedad actual, es deseable y legítimo ganar dinero para asegurarse a uno mismo y a su familia una vida digna. Hay que desear que la prosperidad sea para todos en esta Tierra.
Pero el apetito del dinero por el dinero no debe hacer olvidar todos los valores morales y espirituales: quienes se convierten en esclavos del «dios dinero» quieren saciar su codicia de bienes materiales y su deseo de poder y de gloria por cualquier medio, incluso los más deshonestos.
En cuanto a la ganancia, resulta necesario «reducir la ganancia de los privilegiados sin pretender anular la motivación de quienes poseen el dinero, motor de la economía». [19] Sin ser suprimida, puede contribuir a ayudar a los más necesitados.
La fortuna puede ir de la mano de la sabiduría para quien sabe «considerarse el administrador provisional de los bienes adquiridos», haciendo de la solidaridad un acto de redistribución. [20]
La ayuda social como ayuda a la autonomía
«La ayuda social pesa sobre todos los países», dice el Señor HAMSAH MANARAH. [21]
Los Estados «deben prepararse para intervenir y ayudar a los pobres, a los desheredados», pero no se trata de asistencialismo. Deben «ayudar a los ciudadanos de cada nación a hacerse cargo de sí mismos» y a conquistar su autonomía, entre otras cosas mediante «la puesta en valor de los recursos naturales y su uso racional e inteligente».
Un Federalismo mundial, clave de bóveda de la justicia económica
En la era de la globalización, los seres humanos son capaces de unirse para luchar contra azotes que traspasan las fronteras. Pero cuando se trata de repartir mejor las riquezas, los egoísmos individuales y nacionales son obstáculos mayores, sin olvidar la guerra económica, terreno fértil para la dominación de un país sobre los demás.
Es hora de salir de las desigualdades económicas y sociales que obstaculizan una paz duradera. Para ello es necesario que representantes de todos los países, íntegros y motivados por la paz internacional, tengan la misión de preservar el interés colectivo del planeta.
El fundador del Aumismo dice a este respecto: «La gran Potencia Económica mundial supone la adopción de un Federalismo mundial. Este sistema supone que las naciones quieren vivir juntas y en paz. Supone además la aceptación de nuevas reglas». En particular, «la puesta en común de los esfuerzos para mantener un equilibrio social y económico, una distribución de las riquezas y la salvaguarda de las diferentes partes que componen el patrimonio de la humanidad». [22]
«Esta organización comunitaria internacional debe inscribir en su programa:
– Eliminar la miseria y las injusticias económicas y sociales.
– Lograr una prosperidad duradera.
– Elevar el nivel de vida: aumentar la felicidad de los terrícolas». [23]
PARA CONCLUIR
Ante el estado del mundo y los discursos fatalistas que ponen de relieve la impotencia humana, muchos tienen dificultades para imaginar que pueda surgir un mundo mejor y que cada uno pueda contribuir a él.
Pero la Edad de Oro no es otra cosa que un cambio de mentalidad, acompañado de una renovación moral y espiritual y de una voluntad de Unidad.
Este cambio de mentalidad es una fuerza inconmensurable para avanzar hacia una mayor justicia y hacia la paz. Se expresa en este texto del Señor HAMSAH MANARAH:
«Soy uno con Dios Todopoderoso
Presente en los ricos y los pobres de la Tierra,
Que la prosperidad en la equidad
Sea concedida a todos y a todas.
Que cada uno pueda comer hasta saciarse.
Que retrocedan los egoísmos nacionales.
Que retroceda la avaricia.
Que se moralicen las relaciones
Del ser humano con el dinero.
Y que se dé a cada uno
Según la Ley de la abundancia, que es:
“Si sabes dar, recibirás,
Si sabes amar, serás amado”. (…)
Que la justicia económica y social sea restablecida
Y que cada pueblo pueda autoabastecerse,
Que la ley del compartir y de la solidaridad se vuelva planetaria
Para que llegue la Edad de Oro de la fraternidad». [24]
OM
V. Shambara
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[1] L’Aumisme, La Doctrine de l’Âge d’Or, p. 281
[2] https://www.inegalites.fr/inegalites-patrimoine-monde
[3] https://www.who.int/fr/news/item/06-05-2025-health-inequities-are-shortening-lives-by-decades
[4] https://www.weforum.org/publications/global-gender-gap-report-2024/
[5] https://blogs.worldbank.org/fr/voices/relever-les-ambitions-du-groupe-de-la-banque-mondiale-en-faveur-de-l-egalite-homme-femme
[6] https://www.oxfamfrance.org/communiques-de-presse/21000-personnes-meurent-chaque-jour-dans-le-monde-a-cause-de-la-faim-aggravee-par-les-conflits/
[7] https://www.un.org/fr/observances/social-justice-day
[8] Encíclica Populorum Progressio, 87, 26 de marzo de 1967
[9] https://www.oxfam.org/fr/comment-la-pandemie-de-coronavirus-exploite-les-inegalites-extremes
[10] Jean-Paul Maréchal, Humaniser l’économie, Desclée de Brouwer, 2008
[11] Éloi Laurent, Économie pour le XXIe siècle. Manuel des transitions justes, La Découverte, 2023
[12] https://reports.weforum.org/docs/WEF_GGGR25_Press_Release_FR.pdf
[13] https://www.carefrance.org/actualites/egalite-femmes-hommes-un-levier-essentiel-de-developpement-mondial/
[14] https://inequalitylab.world/fr/projets-et-outils/
[15] L’Aumisme, La Doctrine de l’Âge d’Or, p. 286
[16] Ibid., p. 283
[17] La Loi d’Évolution des Âmes, p. 316
[18] L’Aumisme, La Doctrine de l’Âge d’Or, p. 286
[19] Ibid., p. 274
[20] Le Yoga de la vie pratique, p. 236
[21] L’Aumisme, La Doctrine de l’Âge d’Or, p. 273
[22] L’Aumisme, La Doctrine de l’Âge d’Or, p. 279
[23] Ibid., p. 273
[24] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 43

