COLOQUIOS
CONFERENCIA
N.º 2 – NUESTRA RESPONSABILIDAD HACIA LOS ANIMALES
N.º 2 – NUESTRA RESPONSABILIDAD HACIA LOS ANIMALES
En el libro Le Yoga de l’Amour dans la Force, nuestro Maestro espiritual, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, dedica un capítulo a los animales. En él se da una oración para ayudarlos en su evolución y leemos esta observación[1]: «Con un poco de humor, y bien miradas las cosas, cabría preguntarse si la repetición de esta oración no le haría bien a muchos humanos». Esto coincide con esta frase de un jefe sioux (citada en la p. 96): «Todos los animales son importantes, porque son sabios a su manera y pueden enseñarnos muchas cosas a nosotros, los bípedos, si nos hacemos humildes ante ellos». Compartimos con los animales la vida en este planeta Tierra, que no pertenece solo al hombre: ¡toda forma de vida tiene en él su lugar! Debemos, por tanto, respetar el medio ambiente en su conjunto. La cuestión central es la manera en que tratamos la creación.
Nuestra forma de considerar a los animales y nuestras relaciones con ellos, sean salvajes o domésticos, varían según las épocas y los países. Comer perro o gato, por ejemplo, es impensable para nosotros, mientras que en China la prohibición de comerlos es muy reciente. En cambio, comer conejo, cordero o vacuno no escandaliza a los occidentales… pero eso está cambiando.
– Haremos, pues, un balance del estado actual de la biodiversidad animal,
– después hablaremos de la sensibilidad de los animales,
– y veremos cuál es nuestra responsabilidad hacia ellos según la Enseñanza aumista.
1 – LOS DAÑOS A LA BIODIVERSIDAD EN EL REINO ANIMAL
La constatación del WWF es inapelable: en medio siglo la humanidad ha destruido una gran parte de la naturaleza en la Tierra y sigue haciéndola declinar. A día de hoy se calcula que un millón de especies están amenazadas de extinción. El ritmo de extinción nunca ha sido tan rápido; nunca el hombre ha tenido tanto impacto en el planeta… Algunos ejemplos:
El 60 % de los animales salvajes ha desaparecido en 44 años, entre ellos especies emblemáticas: osos, orangutanes, elefantes, leones, tigres, pandas… En 30 años ha desaparecido casi el 80 % de los insectos en Europa. Con la extinción de los insectos desaparecen las aves. Además, los insectos polinizadores como las abejas, aparecidas hace unos 65 millones de años o incluso más, desempeñan un papel indispensable en el mundo vegetal. Urge, por tanto, preocuparse por el conjunto de las especies vivas que se relacionan dentro de los ecosistemas.
Desde el 10 de mayo de 2019, Europa está en déficit ecológico: en cinco meses de 2019 hemos pescado más peces, talado más árboles y cosechado más de lo que la naturaleza puede proporcionarnos en un año. ¡Cada día se matan tres millones de animales terrestres y decenas de millones de animales marinos! El Señor HAMSAH MANARAH emplea el término «holocausto animal». Hay que señalar también que la cuestión de la experimentación animal no está resuelta, aunque existen alternativas.
Tras esta constatación, he aquí cuatro posibles líneas de acción:
– reducir el consumo de la población humana
– disponer de tecnologías más respetuosas con el medio ambiente
– frenar el comercio de especies en peligro de extinción
– ayudar a los países en desarrollo a proteger su biodiversidad
Numerosas asociaciones se comprometen, apoyadas por ciudadanos cada vez más sensibilizados, y hacen un trabajo notable para salvar muchas especies, hacer avanzar la causa animal y proteger también los espacios naturales de los animales.
2 – LA SENSIBILIDAD DE LOS ANIMALES Y LA TOMA DE CONCIENCIA DE SU SUFRIMIENTO
La siguiente frase de Laurence Constantin, presidenta de la asociación Global Earth Keeper France, resume bien el problema: «No me siento con derecho a apartar la mirada del sufrimiento animal. Para mí siempre ha sido evidente que hay que combatir la violencia, la discriminación y la crueldad que se ejercen contra los animales y, por extensión, contra su entorno».
Otro aspecto es la lucha contra la creencia del hombre de que los animales le son inferiores y pueden utilizarse en su beneficio sin tener en cuenta el sufrimiento que les inflige. ¡Es el punto esencial de la lucha de los antiespecistas…! Los animales son seres sensibles, reconocidos como tales por la Unión Europea desde 1997[2], y sin embargo todavía se los trata como objetos. Pero sufren, ya se trate de los animales considerados caza, de los mantenidos en cautividad o de los criados en condiciones insoportables que terminan su mísera vida en los mataderos…
La aportación de los científicos
Con los últimos estudios sobre la «sintiencia» animal, los científicos confirman que los animales son seres sensibles en mayor o menor grado; dicho de otro modo, un animal experimenta un conjunto de sentimientos y emociones, positivos o negativos, del dolor y el miedo al placer y la alegría. Algunos animales, ya sean salvajes, de granja o de compañía, tienen capacidades mentales que se creían reservadas a los humanos. Los grandes simios y los delfines mulares se reconocen en un espejo. Las ovejas son capaces de recordar a otras ovejas o a personas durante al menos dos años; una oveja reacciona también de forma emocional ante un rostro: ¡prefiere una oveja o un humano amable a los que están enfadados! El animal parece tener un «interior». Os invito aquí a consultar el libro de Peter Wohlleben La vida interior de los animales…
Nuestros animales domésticos son capaces de amor incondicional, en particular el perro; nos ayudan a vivir. Las «bestias» pueden apoyarnos con inteligencia y sensibilidad, y algunas contribuyen a salvar vidas humanas. ¡Tengamos al menos gratitud! Todos los nuevos datos científicos deben acelerar el cambio en nuestra relación con los animales.
El cambio está en marcha
Desde hace algunos años se observa una evolución hacia la consideración del sufrimiento animal. La crítica a la ganadería industrial, que se desarrolló para hacer frente a la demanda pero que supone un retroceso ecológico y ético, es cada vez más fuerte.
«Nada de animales salvajes en los circos, basta de corridas, dejemos de llevar pieles…», piden cada vez más ciudadanos. Las asociaciones obtienen avances, y el 29 de septiembre el Ministerio de la Transición Ecológica hizo propuestas en este sentido… La ministra Barbara Pompili declaró que se trata de «inventar otros modelos de convivencia con los animales». ¡El Partido Animalista obtuvo el 2,4 % de los votos en las últimas elecciones europeas!
Hay cada vez más vegetarianos y personas que reducen el consumo de carne por rechazo al maltrato animal y por razones ecológicas: este aspecto se tratará en la ponencia sobre la alimentación. La toma de conciencia es muy real, a pesar de las oposiciones ligadas al beneficio, al dinero rey y a las tradiciones… Así pues, la lucha continúa para que la no violencia hacia los animales se convierta en una elección planetaria.
El lugar de esta no violencia en las religiones
En el hinduismo, el budismo y el sijismo, el término «ser sintiente» se utiliza para designar a la mayoría de los animales; implica la no violencia, en particular en el jainismo, donde la protección de los animales es esencial…
En el cristianismo hay que distinguir entre la Iglesia oficial, que a lo largo de los siglos no ha mostrado una consideración particular hacia los animales, y la benevolencia de algunas grandes Figuras como Isaac el Sirio (mediados del siglo VII) o san Francisco de Asís… Sin embargo, la mirada de la Iglesia evoluciona con la encíclica Laudato si’.
En el islam, según el Corán, sura 6, aleya 38…, las especies animales gozan del estatus de criaturas que hay que amar y proteger.
El judaísmo también condena el maltrato a los animales. El hombre es el administrador del universo; no puede ser un depredador para la naturaleza y los animales (rabino Philippe Haddad).
En el Aumismo, la postura del Señor HAMSAH MANARAH es clara: los animales son seres sensibles cuya evolución debemos favorecer cuidándolos. «Con nuestro amor y nuestras atenciones, contribuimos a desarrollar su inteligencia y sus cualidades»[3].
3 – EL PUNTO DE VISTA DEL AUMISMO SOBRE LOS REINOS DE LA NATURALEZA Y LA EVOLUCIÓN DE LAS CONCIENCIAS
La Pirámide Evolutiva de los reinos de la naturaleza
Representa la evolución de la conciencia a través de estos reinos. Como dice Yalal ad-Din Rumi, poeta sufí del siglo XIII:
«Morí como mineral para convertirme en planta.
Morí como planta para alzarme animal.
Morí como animal para convertirme en hombre.
Moriré a la condición de hombre para nacer a la condición divina».
El ser humano, llegado a la cima de esta pirámide evolutiva, debe a su vez trabajar para acceder al plano Divino desarrollando más amor hacia todo lo que vive. No puede, por tanto, erigirse en depredador: tiene la responsabilidad de ayudar a los demás reinos que evolucionan tras él. Al final del Ciclo que la Tierra acaba de atravesar, durante la Edad de Hierro, los seres humanos, olvidando la oración y la evolución, dieron muestras de violencia entre ellos y hacia los reinos de la naturaleza. Estamos saliendo de esta Edad y entrando en la Edad de Oro, que debe conducir a la reconciliación del hombre con la naturaleza, en particular con los animales.
Es necesario, pues, acabar con la explotación y la crueldad y tratar bien a los animales: debemos salir de nuestro egoísmo y amarlos por sí mismos…
«Todo ser humano tiene numerosos deberes hacia los animales», dice el fundador del Aumismo[4].
«Hay animales que tienen la suerte de ser tratados y educados por personas inteligentes y amorosas. Hay incluso algunos que tienen la suerte de nacer cerca de yoguis o de iniciados que los bendicen».
En cambio, «los animales tratados con dureza, e incluso con crueldad, desarrollan el temor, la ira, el odio, el deseo de venganza, es decir, malos sentimientos. Estos dejarán huellas cuando pasen al estadio humano…».
En efecto, «el animal debe progresar hasta llegar a un punto de perfección dentro de su reino; entonces se produce la individualización», es decir, el paso al reino humano.
La evolución del alma animal
Compartimos el punto de vista del ocultista Leadbeater, que escribió en el libro Los Maestros y el Sendero: «Un animal, durante su vida en el plano físico, posee un alma tan individual e independiente como la de un hombre, solo que esa alma no se reencarna de nuevo en un cuerpo aislado. Vuelve a una especie de depósito de materia sutil… que llamamos el alma grupo. Es como si el alma grupo fuera un estanque de agua que proporcionara la vida a varios animales de la misma especie… Cuando el animal se ha desarrollado lo suficiente para pasar a la humanidad, su alma, al final de su existencia, ya no se funde en el alma grupo, sino que permanece como una entidad independiente»[5].
Por tanto, es posible ayudar a los animales a evolucionar mediante la oración. Si os interesa, en Le Yoga de l’Amour dans la Force, cap. IV, tenéis oraciones cristianas, hindúes y budistas. Los aumistas bendicen a los animales con el Sonido OM, que los ateos o los creyentes de otras tradiciones también pueden repetir.
Tratar bien a los animales favorece la paz en la Tierra.
Este aspecto fundamental se explica en detalle en L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, en el capítulo titulado «El código de honor del hombre ante los reinos de la naturaleza». «Todo desequilibrio en el reino animal repercute un día obligatoriamente en el reino humano».
Por ejemplo, los animales cuyo territorio se ha reducido demasiado se ven obligados, para alimentarse, a acercarse a las viviendas, a entrar en las ciudades, o bien invaden lugares turísticos, como los monos en el Taj Mahal… Quizá hayáis visto durante el confinamiento imágenes de animales que, al parecer, recuperaron con alegría más espacio vital. Saquemos también las lecciones de la epidemia actual… El hombre es «la conciencia que permite que todos estos reinos evolucionen; de ahí la noción de ejemplo que hay que dar…»[6].
«Los animales son las generaciones de almas nuevas y, si el hombre les da mal ejemplo martirizándolas, más adelante, cuando accedan a la condición humana, formarán nuevos pueblos que harán pagar a los antiguos el precio de la sangre, de la guerra y del sufrimiento que padecieron»[7].
Comprendemos la importancia de un cambio de mentalidad.
«Habrá que recordar siempre que las raíces de la Edad de Hierro deben buscarse en las relaciones que existen entre el reino animal y el reino humano (…) De una transformación de las relaciones entre el hombre y el animal nacerá una nueva civilización, un nuevo equilibrio, y solo este nuevo equilibrio cristalizará la Edad de Oro… La Edad de Oro es el fin del karma para el hombre, pero también para los animales…»[8]
EN CONCLUSIÓN
Tras estos distintos enfoques y las tomas de conciencia que de ellos se derivan, ¡no seamos pesimistas, al contrario! Vemos con alegría que hoy se producen avances que, aunque nos parezcan lentos, se están consolidando de verdad… Aceleremos este cambio, apoyemos las acciones que protegen la biodiversidad a escala planetaria y tendamos hacia una compasión por todos los seres sensibles. Todos los reinos son interdependientes en cuanto a su supervivencia y su evolución. En lugar de explotarlos egoístamente y destruirlos, respetémoslos, oremos por su evolución y demos gracias a la naturaleza entera, sin la cual no podríamos sobrevivir.
Con gratitud y benevolencia, para terminar, vamos a cantar juntos el sonido OM tres veces de forma prolongada.
Al mismo tiempo, «proyectemos mentalmente sobre la Tierra entera un diluvio de semillas de Luz y pidamos que germinen en cada mineral, en cada vegetal, en cada animal y en cada ser humano»[9].
OM OM OM
V. Shveta
Catedrática de alemán (agrégée)
*******
[1] Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 104.
[2] Tratado de Ámsterdam del 2 de octubre de 1997.
[3] Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 101.
[4] Le Yoga de l’Amour dans la Force, cap. IV, p. 101 y siguientes.
[5] Ibid., cita p. 100.
[6] L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 197.
[7] Ibid., p. 220.
[8] Ibid., p. 196.
[9] La Loi d’Évolution des Âmes, p. 263.

