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COLOQUIOS

CONFERENCIA

N.º 4 – EL RESPETO, FUENTE DE ARMONÍA

Enseñanzas y conferencias

EL RESPETO, FUENTE DE ARMONÍA

RESUMEN

La Enseñanza de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos muestra el vínculo que une a todos los reinos de la naturaleza: la conciencia evoluciona del mineral al vegetal, al animal y hasta el humano, en el seno de la Pirámide evolutiva.

Situado en la cúspide, el hombre tiene la oportunidad de poder progresar hacia la Divinización. Esto implica responsabilidades, la obligación de tomar en consideración, es decir, de respetar todo lo que vive:

  • Respetarse a uno mismo evitando los comportamientos nocivos.
  • Respetar a los demás en la vida cotidiana, aceptar que las opiniones, los caminos y las personas sean diferentes.
  • Poner en práctica el «Código de Honor del hombre ante los reinos de la Naturaleza», en el que Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos recuerda nuestros deberes hacia el medio ambiente.

En el Aumismo, «comprender que los reinos humano, animal, vegetal y mineral, en el seno de la Tierra, forman parte de un Todo (…)» es el fundamento de una existencia armónica.

PONENCIA

El respeto es una palabra que estamos acostumbrados a oír y también a pronunciar, pero ¿hemos conservado su sentido profundo? Nuestro diccionario nos indica que el respeto es «el hecho de tomar en consideración».

La vida en sociedad exige el respeto mutuo para mantener la calidad de vida y, sin embargo, actualmente nos enfrentamos cada día a la falta de respeto. A diario tenemos que hacer frente a actos de incivismo, a la agresividad, a la violencia, al acoso moral y, sencillamente, a la falta de consideración, sea cual sea la edad. Estos problemas se encuentran incluso en los hospitales. Y nuestras escuelas están lejos de librarse, hasta el punto de que en Francia un ministro de Educación deseó que se restaurara una «escuela del respeto».

El Aumismo, religión de la Unidad, otorga un lugar primordial al respeto. Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos dice: «El Ideal de Unidad supone un valor de tolerancia y de respeto mutuo que debe ser compartido por todos» (Vers un Age d’Or d’Unité, p. 141).

En esta ponencia abordaremos la noción de respeto desde tres ángulos:

  • I. EL RESPETO DE UNO MISMO
  • II. EL RESPETO DE LOS DEMÁS EN LA VIDA DIARIA
  • III. EL RESPETO DE LA NATURALEZA

I. EL RESPETO DE UNO MISMO

El ser humano se sitúa en la cúspide de la Pirámide evolutiva de los reinos de la Naturaleza: su conciencia ha progresado a través del mineral, el vegetal y el animal, siguiendo la ley de Evolución que le lleva a aspirar, consciente o inconscientemente, a llegar a ser el Dios que es.

El respeto de uno mismo es un deber que, bien cumplido, va a permitir al ser humano proseguir su ascensión. Este deber concierne tanto al cuerpo como a la mente:

  • El cuerpo es el templo del alma; por ello le debemos respeto manteniéndolo en el mejor estado de salud posible durante el mayor tiempo posible. Por eso los aumistas están en contra del suicidio, del uso de cualquier droga y de las mortificaciones.

En Su Enseñanza, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH reúne las reglas de una vida sana para ayudarnos a mantener, e incluso recuperar, la salud. En cuanto a la actitud ante la enfermedad, el Señor HAMSAH MANARAH nos dice: «Insisto en que un cuerpo enfermo no debe desdeñar la valiosa aportación de la medicina en todas sus formas, incluida la cirugía. Mi posición es, pues, clara: según la enfermedad de que se trate y según su gravedad, el recurso a los antibióticos y a los medicamentos adaptados al caso que se ha de tratar debe ser la norma» (Vers un Age d’Or d’Unité, p. 326).

La oración y el pensamiento positivo seguirán siendo ayudas eficaces.

Este respeto del precioso cuerpo de carne se enseñará a los niños desde su más tierna edad aplicando las reglas de la vida sana: limpieza del cuerpo y del lugar de vida, higiene alimentaria, práctica de un deporte, de un arte marcial, del yoga, de la relajación, del silencio y de la alegría.

  • En nuestra mente produciremos pensamientos constructivos, venciendo el miedo y la angustia recordándonos que el pensamiento, que ya ha sido objeto de una ponencia, está en el origen de todo.

Es un deber cultivar el pensamiento positivo y avanzar hacia el dominio de nuestro inconsciente para hacer lo que verdaderamente queremos.

La higiene mental es también dominar nuestra imaginación, utilizándola al mismo tiempo con un fin de progreso. Por ejemplo, para animarme a mantener un cuarto de hora de hatha yoga todas las mañanas, ¡me imagino a los 90 años guiando a un grupo de cuarentones en una excursión por la montaña en primavera! La energía ganada con el ejercicio del yoga se utiliza en beneficio de actividades humanitarias. El hombre que se respeta verdaderamente a sí mismo se respeta también a través de los demás.

II. EL RESPETO DE LOS DEMÁS EN LA VIDA DIARIA

Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH escribe: «Todo hombre y toda mujer merecen nuestro respeto, merecen que nos detengamos en su caso, que los tomemos en consideración, lo cual es la base misma del respeto mutuo» (La Révolution du monde des vivants et des morts, p. 461).

Respetar a los demás es:

  • Saber redescubrir la cortesía del corazón, cuyas formas se exponen extensamente desde los primeros libros del Señor HAMSAH MANARAH. Al redescubrir la cortesía comprendemos mejor lo que quiere decir «considerar». Nuestra compostura física y moral y nuestra forma de estar con los demás, desde el apretón de manos hasta ceder el asiento a una persona mayor en el transporte público, son formas de respeto al otro.
  • Saber escuchar al otro, sean cuales sean sus opiniones, su religión, su país de origen, su afiliación política, su color, su apariencia física, su edad o sus antecedentes: eso es respetarlo.
  • Saber compartir los propios conocimientos es respetar al otro. A menudo, en nuestra sociedad, sea cual sea el sector de actividad, tendemos a retener la información, manteniendo así el poder sobre la persona que necesita nuestras competencias.
  • Saber aceptar la diferencia es comprender que muchos caminos pueden llevar a una misma meta, pero también comprender que cada uno tiene su propio ritmo, su historia única y su propia comprensión de las cosas, y que el momento en que encontramos al otro es un instante en el camino de la evolución, en perpetuo movimiento.

El aprendizaje del respeto forma parte del papel de los padres, pero también de todo formador, sean cuales sean las disciplinas abordadas. Cada momento de la vida, cada situación y cada oficio comportan reglas de respeto. Saber observarlas permite una buena comunicación con los demás y favorece el trabajo en equipo: es una fuente de felicidad cotidiana.

III. EL RESPETO DE LA NATURALEZA

El ser humano que se respeta a sí mismo es llevado a respetar a los demás, del mismo modo que es llevado a respetar sus deberes hacia la naturaleza.

El hombre, situado en lo alto de la Pirámide evolutiva de los reinos de la naturaleza, tiene el deber de proteger los reinos animal, vegetal y mineral que evolucionan a su estela. Muchos de nosotros somos conscientes de ello: basta con consultar la guía telefónica para constatar el gran número de asociaciones de protección de los tres reinos.

Para precisar nuestros deberes, he aquí algunos principios del Código de Honor del hombre ante los reinos de la naturaleza transmitido por Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH. «El hombre debe:

  • Saber que no puede sobrevivir sin la naturaleza,
  • Proteger la naturaleza y los seres invisibles que la habitan,
  • Cesar toda violencia y agresión susceptibles de crear un desequilibrio en los reinos de la naturaleza, que tarde o temprano pondría en peligro la creación,
  • Abstenerse de aumentar el sufrimiento del mundo mineral, vegetal y animal haciendo de ellos cobayas para experimentos malsanos y a menudo inútiles,
  • Saber imperativamente gestionar los residuos individual y colectivamente,
  • En su corazón y en su espíritu, sustituir el derecho que reivindica por el deber que ha de cumplir,
  • Ser solidario de todo lo que vive en la tierra y en el Universo.» (L’Aumisme, p. 206)

Actualmente se nos lleva a tomar conciencia de nuestras responsabilidades ante los reinos de la naturaleza a través de numerosas pruebas, por ejemplo:

  • La contaminación de los mares: todos recordamos la contaminación causada por el Erika, el Prestige y otros. Los ríos tampoco se libran.
  • Las inundaciones, que nos llevan a replantearnos el mantenimiento de los diques, y los incendios forestales, que nos obligan a reorganizar el cuidado de las zonas boscosas.
  • Los accidentes nucleares, que nos obligan a reflexionar sobre las consecuencias de este tipo de instalaciones.
  • Las enfermedades provocadas por la alimentación, en particular por la carne. Pensamos en la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob: ¡los hombres transgredieron las leyes de la naturaleza al dar harinas animales a bovinos herbívoros!

Estas catástrofes nos obligan a asumir nuestras responsabilidades, porque siempre sancionan nuestra falta de respeto hacia la naturaleza.

Los aumistas, conscientes de sus deberes y respetando lo Divino en todo lo que vive, rezan por los animales, los vegetales y los minerales. Sus oraciones y bendiciones ayudan a cada reino a evolucionar hacia el nivel superior, en el seno de la Pirámide evolutiva.

Para concluir, recordemos que todas las religiones y filosofías incitan al respeto. He aquí algunos ejemplos:

  • En el hinduismo: «No hagas a los demás lo que a ti te causaría dolor.» (Mahabharata 5:15:17)
  • En el judaísmo: «Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a tu prójimo. Esa es toda la ley; el resto es comentario.» (Talmud, Shabat 31a)
  • En el cristianismo: «Así pues, todo lo que queráis que los demás hagan por vosotros, hacedlo vosotros por ellos.» (Evangelio de Mateo 7:12)
  • En el islam: «Ninguno de vosotros es creyente hasta que desee para su hermano lo que desea para sí mismo.» (el 13.º de los 40 hadices de An-Nawawi)

En efecto, aprender el respeto de nuestro cuerpo y de nuestra mente, prolongado en el respeto de los demás y de la naturaleza, es fuente de armonía y de solidaridad a escala individual y colectiva.

Terminaremos, pues, con esta magnífica cita del Señor HAMSAH MANARAH extraída del Código de Honor del hombre ante los reinos de la naturaleza:

«El hombre debe comprender que los reinos humano, animal, vegetal y mineral, en el seno de la tierra, forman parte de un Todo, como la rama del árbol de la vida, como una ola del Océano, como una faceta del Diamante de la Creación.»

Bibliografía:

Libros de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, Éditions du MANDAROM

Naturopathie et Yoga

Le Yoga de la vie pratique

Le Yoga de l’Amour dans la Force

L’Aumisme, la Doctrine de l’Age d’Or

Vers un Age d’Or d’Unité

La Révolution du monde des vivants et des morts

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