Se abre en una pestaña nueva

COLOQUIOS

CONFERENCIA

N.º 4 – ELEGIR LA MANERA DE ALIMENTARSE

Enseñanzas y conferencias

N.º 4 – ELEGIR LA MANERA DE ALIMENTARSE

Nuestra civilización vive extrañas paradojas en lo que se refiere a la alimentación.

– El acto de alimentarse es muy íntimo: justo después de sus primeras respiraciones, el recién nacido toma su primera comida aferrado al pecho materno. Sin embargo, el hombre moderno dedica hoy muy poco tiempo a su alimentación. La ha estandarizado considerablemente. Y confía ingenuamente la composición de su dieta a cocineros en cadena, productores industriales y grandes distribuidores…

– Hoy en el mundo se muere más por comer demasiado que por no comer lo suficiente. Los países industrializados conocen numerosas «enfermedades nutricionales», con el consumo excesivo de alimentos demasiado grasos, demasiado azucarados, demasiado salados, o un exceso de aporte energético combinado con el sedentarismo. El objetivo permanente de reducir el coste y el tiempo de preparación y de consumo de las comidas ha dado a esta época la huella de la «comida rápida» y después de la «comida basura», con las consecuencias conocidas sobre la salud y el medio ambiente.

Pero actualmente se toma conciencia de que el derecho de cada uno a «comer bien» va unido a una alimentación más equilibrada y mejor repartida, a una agricultura más respetuosa con las personas y con la naturaleza y, de forma más general, a mejores prácticas ciudadanas. Los retos alimentarios superan hoy con mucho las fronteras y nos afectan a todos, como ciudadanos, productores o consumidores. Los factores que determinan el comportamiento alimentario son múltiples: biológicos, psicoafectivos, culturales, económicos, cognitivos, filosóficos, morales y espirituales.

Por eso esta ponencia opta por no enunciar «recetas milagrosas» ni menús tipo. Se trata más bien de proponer algunas reflexiones sobre nuestros hábitos culinarios y sus consecuencias, y de sugerir algunas transformaciones individuales y colectivas necesarias en los planos ecológico, social, psicológico y espiritual, evocando la Enseñanza de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH.

I – EN EL PLANO ECOLÓGICO

Hemos pasado de un 60 % a un 2 % de población campesina, sustituida por la industrialización. La promesa de la industrialización alimentaria era alimentar a más población, y esa promesa se cumplió, lo que supuso un progreso. También permitió un progreso innegable en la higiene de los alimentos desde el punto de vista bacteriológico. Pero en toda situación que evoluciona con el tiempo, lo que se considera una solución en un momento dado puede convertirse después en un nuevo problema que resolver.

Esta comida industrial ya no es en absoluto sana desde el punto de vista químico, hace desaparecer el sentido común culinario de las personas y constituye un problema de salud pública. Y el cultivo intensivo empobrece y contamina los suelos. Desde hace varios años constatamos una pérdida considerable de biodiversidad.

«La inconsciencia y los errores del hombre lo han llevado a destruir, más o menos directamente, el patrimonio natural»[1], dice el Señor HAMSAH MANARAH, lo que vuelve premonitoria esta frase atribuida a Gerónimo: «Cuando se haya talado el último árbol, cuando se haya envenenado el último río, cuando se haya pescado el último pez, entonces sabremos que el dinero no se come».

Solo unas presiones externas a la sociedad mundial, como catástrofes ecológicas que confirmen las alertas de numerosos científicos, parecen capaces de cambiar el rumbo. Por suerte, hoy existen muchas experiencias en este sentido en todos los ámbitos: las iniciativas de agricultores respetuosos con la tierra y con las personas, por ejemplo, se mencionaron en la ponencia sobre la agricultura. Muy a menudo son las iniciativas de minorías las que están en el origen de transformaciones profundas de una sociedad, como muestra Serge Moscovici (psicólogo social e historiador de las ciencias)[2].

Al proponer soluciones alternativas, las minorías desempeñan un valioso papel de agente innovador y de cambio. Crean nuevas maneras de ver el mundo y otros modos de vida, aportan nuevas ideas en ámbitos variados y, sobre todo, llevan a otras personas a aceptar esos cambios, a menudo sin que sean conscientes de ello. Daremos una idea de ello en el plano social.

II – EN EL PLANO SOCIAL

Hay que recordar que las desigualdades se reflejan incluso en el plato: no todos los hogares pueden dedicar el mismo presupuesto a la alimentación. Cinco frutas y verduras al día parece un privilegio de ricos.

Sin embargo, Priya Fielding-Singh[3], socióloga de la Universidad de Stanford, aporta otro enfoque, distinto del precio de la comida, sobre el hecho de que los hogares más modestos tienen una alimentación menos equilibrada. En primer lugar, porque la «comida basura» también tiene un precio: ir a un restaurante de comida rápida con toda la familia cuesta más que un plato casero. Después, porque, según esta socióloga, la «comida basura» podría hacer olvidar otras privaciones (nada de zapatillas de marca, nada de habitación propia, nada de vacaciones en familia, etc.): «La comida es una manera inmediata y barata de crear una experiencia positiva en un contexto difícil: permite atenuar las privaciones de cada día». Para los padres más acomodados es más fácil negar una bolsa de golosinas, porque pueden ofrecer a sus hijos otros placeres. Por último, porque se sacrifica más la calidad de los productos que su naturaleza, tanto más cuanto que, no lo olvidemos, los niños son el blanco principal de la publicidad.

Ante esta realidad, de nuevo hay iniciativas minoritarias que se dan a conocer y demuestran su éxito. Las ventas solidarias de frutas y verduras en circuito corto, entre consumidores y agricultores, se multiplican: permiten a unos acceder a frutas y verduras a menor coste, y a otros cobrar mejor al no haber intermediarios.

Volvamos al pensamiento de Serge Moscovici, que en pocas palabras sostiene que no se puede pedir a una institución que sea reactiva e innovadora. Son las minorías las que pueden experimentar a pequeña escala. Si la experiencia es concluyente y reproducible, entonces el cursor de la institución se desplazará hacia nuevos comportamientos. Algunos ejemplos:

– Un informe de la ANSES (Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, del Medio Ambiente y del Trabajo de Francia) señala: «Parece que las tendencias actuales de búsqueda de una alimentación más sana y el temor de los consumidores a los aditivos han llevado a los fabricantes a revisar las listas de ingredientes de sus productos, reduciendo el uso de aditivos»[4].

– Distintas corrientes, del vegetarianismo al veganismo, convertido en fenómeno social, han animado a reducir o incluso a suprimir el consumo de carne, que ha bajado un 12 % en los últimos diez años[5].

Esto se debe a tres causas principales:

La toma de conciencia de la crueldad con los animales en la ganadería industrial y en los mataderos.

La preocupación por la salud humana: toxinas debidas a la alimentación y a los tratamientos con medicamentos en la ganadería intensiva, y advertencias de la OMS sobre los problemas ligados al consumo excesivo de carne.

La necesidad ecológica de reducir el consumo de agua y de cereales utilizados para la ganadería intensiva[6]. Según Greenpeace, en la Amazonia brasileña, por ejemplo, el 63 % de la deforestación se debe al cultivo de soja para la ganadería, lo que perjudica a la biodiversidad y al clima[7].

Consecuencias:

– La alimentación «vegetariana» o «vegana» tiene su lugar en los supermercados y en muchos restaurantes. Estimula la creatividad de los fabricantes, que quieren satisfacer todos los gustos: ¡ahora vemos productos vegetales que tienen que parecerse a toda costa a la carne!

– En Francia, desde el 1 de noviembre de 2019, los comedores escolares están obligados a ofrecer un menú vegetariano por semana y, de aquí a 2022, los productos ecológicos deben alcanzar el 20 % en los comedores escolares y la restauración colectiva (Ley EGalim)[8].

III – EN EL PLANO PSICOLÓGICO

Todo el mundo sabe que no cambiar es peligroso. Pero el individuo, cuando está en sociedad, sufre la presión de la mayoría, que sigue apegada a sus costumbres, y reacciona de manera distinta que cuando está solo. Por eso hay resistencias al cambio. Según Sébastien Bohler, doctor en neurociencias, ¡algo en nuestro cerebro nos haría anteponer nuestro placer inmediato a la salvaguarda del planeta! Es la tesis que defiende en su último ensayo, Le bug humain[9]. Este fallo tiene que ver con el estriado, una pequeña estructura nerviosa situada en el cerebro que segrega dopamina. Esta provoca la sensación de placer inmediato al comer, al reproducirse o al vencer, acciones útiles para la supervivencia como necesidad a corto plazo.

Aunque esta necesidad ancestral de supervivencia ha desaparecido de nuestra civilización, el estriado sería hoy la causa de nuestra dificultad para pensar a largo plazo… Nos hace preferir 10 euros ahora mismo a 15 euros dentro de un año (en el caso de un adulto), o una golosina ahora mismo a dos dentro de cinco minutos (en el caso de un niño).

Por suerte, este «fallo humano» puede superarse: ¡el estriado puede «domesticarse»! Se puede educar al individuo para el largo plazo y para placeres no nocivos: el altruismo, por ejemplo, activa el circuito de la recompensa tanto como el egoísmo. Este enfoque confirma la importancia de la educación como base del cambio, en particular en el ámbito alimentario. Pero esta educación, empezando por la de los adultos, no se refiere solo a la composición de las comidas. Tiene en cuenta la relación del ser humano con la naturaleza que ofrece el alimento, y la manera de prepararlo y de consumirlo. Todo ello tiene gran importancia en el Aumismo, lo que nos lleva al cuarto punto.

IV – EN EL PLANO ESPIRITUAL

«Si el hombre aspira a un desarrollo armónico, a una plenitud, dice el Señor Hamsah Manarah, debe prestar una atención particular al estudio de su alimentación»[10]. «Comer cualquier cosa, cuando se puede hacer de otro modo, equivale a despreciar el propio cuerpo»[11]. Recordemos que aquí el cuerpo se considera el templo del alma. La preparación de las comidas requiere una atención especial en todas las corrientes religiosas. En algunas hay prescripciones alimentarias: prohibición de consumir ciertos alimentos, sacrificio ritual de los animales, periodos de ayuno…

Cada tradición empieza la comida con una oración. La sobriedad predomina en los monasterios y en los ashrams, donde se come en silencio y con recogimiento. El Aumismo aconseja, en la medida de lo posible, comidas sanas, equilibradas, suficientes, por supuesto sin desperdicio y adaptadas a cada persona: «Lo que se debe comer ha de considerarse en función de la calidad, del valor alimenticio, de la naturaleza de las actividades previstas e incluso del objetivo que se quiere alcanzar»[12]. Hay que evitar toda carencia, en particular en los niños, que necesitan una alimentación variada.

Se recomienda el vegetarianismo: «Te abstendrás de carne animal y de pescado si puedes», dice el Señor Hamsah Manarah.

La necesidad de tener en cuenta el bienestar animal se desarrolló en la ponencia sobre nuestra responsabilidad hacia los animales. Sabemos que la constitución del ser humano, cercana a la del primate, no es la de un carnívoro como el león, por ejemplo. Añadamos que la carne es rica en purinas y otras toxinas. Transmite energías, en particular la del enorme estrés del animal al que se mata y que con demasiada frecuencia se cría en condiciones deplorables. Al maltratar a los animales antes de digerirlos, el hombre no se respeta a sí mismo. Además, desde el punto de vista de la superficie agrícola, la alimentación vegetariana podría alimentar a la humanidad: más de la mitad de las proteínas mundiales anuales se destina a la producción animal (hacen falta 16 kg de proteínas vegetales para obtener 1 kg de carne de vacuno).

Por otra parte, hay que saber que «la carne, el pescado, el alcohol y el tabaco contienen elementos “rajásicos” y “tamásicos”, relacionados con las pasiones, la inercia, la pereza y el arraigo en la materia»[13]. «La alimentación influye en la salud, el carácter, las pasiones, las disposiciones interiores, los estados de conciencia y el comportamiento en general»[14].

Para quienes desean practicar la meditación o realizar un trabajo espiritual más profundo:

«El hombre nunca debe olvidar que la alimentación tiene una importancia primordial, porque no solo influye en el cuerpo de carne, sino que también repercute en sus cuerpos sutiles»[15]. «El adepto que quiere intensificar su trabajo espiritual debe evolucionar progresivamente hacia el vegetarianismo»[16]. Y «Si te es imposible, bendecirás el alma grupo sacrificada antes de comerla…», indica el Señor Hamsah Manarah[17].

Es importante purificar los alimentos y elevar su tasa vibratoria mediante la oración, porque los alimentos se impregnan de las vibraciones que emite la naturaleza al reaccionar ante las agresiones, y de los pensamientos humanos negativos. Esto se explica en el libro L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, en el capítulo XII. Cocinar los alimentos requiere, pues, un estado mental tranquilo y benevolente. Después, en la mesa, es importante mantener un ambiente de paz, serenidad y alegría. Una buena digestión depende de la calidad de los alimentos, pero también de las condiciones psicológicas en que se consumen.

Es preferible no comer:

– bajo el efecto de una emoción negativa: ira, miedo, estrés, contrariedad

– si no se tiene hambre

– si el estado de salud lo requiere: una dieta favorece la desintoxicación del organismo

En cuanto al ayuno, quienes lo deseen deben practicarlo de forma progresiva y equilibrada. ¡La Enseñanza aumista nunca incita a la mortificación, que debilita el cuerpo! Los ayunos cortos y regulares y las curas de frutas son beneficiosos para la salud. Un ayuno largo debe hacerse con seguimiento médico. Sea cual sea su régimen alimentario, cada uno puede evolucionar en conciencia, comprendiendo que su supervivencia depende de su entorno. Cada uno tiene la posibilidad de expresar su gratitud bendiciendo los reinos de la naturaleza y deseando que todos los seres puedan comer hasta saciarse en el respeto de nuestra Madre Tierra. Los aumistas consideran un deber orar por todos los reinos de la Naturaleza para que se armonicen y evolucionen en el buen sentido de la palabra. Para elevar la tasa vibratoria de los alimentos, cantan mentalmente o en voz alta el sonido OM, visualizando la luz blanca, que tiene virtudes purificadoras.

Para concluir, he aquí una «oración para la bendición de las comidas»[18]:

OM OM OM

«Que el Amor, la Paz, la Felicidad, la Prosperidad, la Salud, la Protección y la Beatitud sean para todos los seres en todas las direcciones del espacio: al norte, al este, al sur, al oeste, en el cenit y en el nadir.

Que la bendición esté sobre todos los elementos, todos los elementales de la tierra, del agua, del aire, del fuego y del éter.

Que la bendición se extienda sobre todas las plantas, todos los animales y todos los seres humanos.

Que la bendición se extienda sobre la tierra entera y todo el universo.

Que todos los que tienen hambre y sed sean saciados,

Que la abundancia y la prosperidad sean para todos,

Que todos los seres alcancen la condición de liberados en el CRISTO CÓSMICO, la condición de DARPANA BUDAS.

Demos gracias a las Potencias celestes por bendecir el alimento que vamos a tomar, a fin de servir mejor.»

OM OM OM

Que el Amor, la Paz y la Armonía reinen entre todos los hombres.

OM SHANTI SHANTI SHANTI

OM PAZ PAZ PAZ

V. Sumedhya

Diplomada de la E.P.F., diplomada en naturopatía y Hatha Yoga

*******

[1] S. HAMSAH MANARAH, La Doctrine de l’Aumisme, p. 411.

[2] Serge Moscovici, Psychologie des minorités actives, 1976, reed. PUF, 1991 (publicado en español como Psicología de las minorías activas).

[3] Priya Fielding-Singh, A Taste of Inequality: Food’s Symbolic Value Across the Socioeconomic Spectrum, 2017.

[4] Informe ANSES 2019: Bilan et évolution de l’utilisation des additifs dans les produits transformés (Balance y evolución del uso de aditivos en los productos transformados).

[5] Encuesta del Centro de Investigación para el Estudio y la Observación de las Condiciones de Vida (CRÉDOC), julio de 2019.

[6] Véanse las cifras en: https://blog.lendopolis.com/energies-renouvelables/impact-alimentation-environnement/

[7] https://www.greenpeace.fr/elevage/

[8] https://agriculture.gouv.fr/egalim-depuis-le-1er-novembre-un-menu-vegetarien-par-semaine-dans-toutes-les-cantines-scolaires

[9] Sébastien Bohler, colaborador del programa «La Tête au carré» en France Inter y de «28 minutes» en Arte, director de la revista Cerveau & Psycho, autor de Le bug humain, Robert Laffont, 2019.

[10] S. HAMSAH MANARAH, La Doctrine de l’Aumisme, p. 423.

[11] S. HAMSAH MANARAH, La Doctrine de l’Aumisme, p. 425.

[12] Ibid., p. 425.

[13] S. HAMSAH MANARAH, Naturopathie et Yoga, p. 93.

[14] S. HAMSAH MANARAH, La Doctrine de l’Aumisme, p. 424.

[15] S. HAMSAH MANARAH, La Doctrine de l’Aumisme, p. 427.

[16] S. HAMSAH MANARAH, Naturopathie et Yoga, p. 95.

[17] S. HAMSAH MANARAH, La Loi d’Évolution des Âmes, p. 327.

[18] S. HAMSAH MANARAH, La Doctrine de l’Aumisme, p. 432.

Volver a la página de inicio

El Señor Hamsah ManarahEl Mandarom y sus símbolos
TODAS LAS CONFERENCIAS