COLOQUIOS
CONFERENCIA
N.º 6 – CONSTRUIR LA VIDA FAMILIAR SEGÚN EL AUMISMO
CONSTRUIR LA VIDA FAMILIAR SEGÚN EL AUMISMO
RESUMEN
A través del Aumismo, su Fundador, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, da a los buscadores de la verdadera felicidad los consejos indispensables para construir armónicamente su vida familiar.
Desde el comienzo de la vida en pareja, el Aumismo apela a los sentimientos más nobles inscritos en cada uno de nosotros y nos exhorta a aplicar muy pronto claves prácticas que nos llevarán rápidamente a expresar ese ideal de amor y de unidad que la humanidad tanto necesita hoy.
Después, la llegada de los hijos es a la vez sinónimo de alegría y de importantes responsabilidades para quien haya comprendido la necesidad de ayudar a las jóvenes generaciones. En efecto, de la calidad de la educación de nuestros hijos dependerá el futuro más o menos luminoso de nuestra humanidad. La Enseñanza escrita de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH proporciona los elementos que les aseguran con éxito un desarrollo físico, moral y espiritual equilibrado y completo.
En una sociedad en plena mutación en la que las almas jóvenes ya no encuentran referencias para avanzar, es importante que la familia sea un refugio de escucha y de respeto al otro, un factor de armonía social.
PONENCIA
Hoy todos se dan cuenta de que es necesario devolver al entorno familiar su papel y sus responsabilidades, para favorecer un mejor desarrollo de los niños y de los adultos.
A través de su Enseñanza, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos proporciona todo un conjunto de claves prácticas que permiten fundar una familia armónica. Pero más allá del «cómo», nos revela también el «porqué» de la importancia de una vida familiar lograda.
La ponencia que sigue tiene por objeto presentar los valores morales y nobles enseñados por Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH.
Nuestra intervención se articulará, pues, de la siguiente manera:
1. LA VIDA CONYUGAL Y EL AUMISMO
2. LOS HIJOS Y SU EDUCACIÓN EN EL AUMISMO
3. LA FAMILIA: UNA ESCUELA DE PERFECCIÓN Y DE FELICIDAD
1. LA VIDA CONYUGAL Y EL AUMISMO
La primera piedra en la fundación de una familia la ponen dos seres a quienes el amor ha acercado el uno al otro, dos seres que, si todo va bien, pronto serán tres, luego cuatro, etc.
Pero veamos primero juntos cómo el hombre y la mujer que desean construir un edificio familiar estable y equilibrado se esforzarán, en el seno mismo de su vida conyugal, por cultivar valores esenciales para la perennidad y el florecimiento de su «obra» humana.
El amor físico, que la mayoría de las veces preside el acercamiento y la formación de la pareja, es una primera etapa ciertamente necesaria pero no suficiente para establecer una relación duradera y sincera.
Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH advierte:
«Si, hombre y mujer, selláis vuestra unión solo mediante el placer de los sentidos, sabed que esta unión se romperá contra el hastío de estar juntos.» (La Loi d’Évolution des Âmes, p. 314)
De ahí la importancia, para una pareja que desea florecer armónicamente, de superar la primera etapa del amor carnal. Porque, en definitiva, si el amor constituye sin duda el vínculo indispensable para mantener la armonía en la vida conyugal, puede revestir un número casi ilimitado de formas y de manifestaciones diferentes. Citemos simplemente, a modo de ejemplo:
- la tolerancia: cuando las dos personas no tienen las mismas creencias religiosas y, sin embargo, una permite a la otra vivir su fe sin trabas,
- el respeto al otro: sustituir el espíritu de competición estéril por el sentimiento profundo de complementariedad,
- la solidaridad: cuando se trata de hacer frente juntos a un acontecimiento inesperado.
También puede traducirse en:
- el estímulo para triunfar: cuando uno de los cónyuges prepara unas oposiciones, por ejemplo,
- la confianza, que da testimonio del florecimiento de la pareja,
- la escucha del otro y el diálogo verdadero, que resuelve los problemas antes de que estos hayan adquirido demasiada amplitud en la célula familiar,
- el apoyo moral: cuando se trata de reconfortar al ser querido tras la pérdida de un allegado.
El amor «es ante todo un impulso del corazón que lleva a hacer el gesto de afecto que requieren las circunstancias, no como una obligación sino como un impulso», nos recuerda Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH (Vers un Age d’Or d’Unité, p. 147).
Apliquémonos a ver en el otro, ante todo, la perfección que reside en cada ser. Para ello, la oración, y en particular la repetición del sonido AUM, pero también la práctica de actividades comunes (artes marciales, por ejemplo), estimularán y desarrollarán la capacidad de encontrar la verdadera felicidad en la pareja.
El hombre y la mujer, seguros así de la naturaleza de su relación, sentirán entonces el deseo de concretar su unión mediante el matrimonio, posibilidad que ofrece el Aumismo. ¿Por qué es tan importante casarse?
El sacramento aumista del matrimonio da un marco moral, necesario para la evolución de los dos esposos. Pueden entonces fundar una familia sobre los principios de la unidad, la fraternidad y la solidaridad, porque el amor verdadero y sincero es el cemento de la pareja así formada.
El Aumismo propone también una bendición de confirmación del matrimonio, diez años después de la boda. Señalemos el carácter excepcional de una ocasión así, ofrecida a la pareja para afianzar más su unión e incluso evitar separaciones.
2. LOS HIJOS Y SU EDUCACIÓN EN EL AUMISMO
Entre los actos mayores de la vida, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH ha identificado claramente el que consiste en traer al mundo y educar a un hijo.
Cuando dos seres se unen con la esperanza de dar la vida a un tercero, a menudo están lejos de imaginar los sutiles mecanismos que se desencadenan «por encima de sus cabezas». En efecto, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos enseña:
«Nacer es un acto en el que intervienen tres participantes:
- el alma vencedora de la lucha por el cuerpo,
- el padre progenitor, rayo de vida,
- la madre receptora, matriz de vida.» (Vers un Age d’Or d’Unité, p. 128)
Puesto que el alma que desea encarnarse interviene muy pronto, mucho antes del nacimiento, los padres tomarán conciencia de las responsabilidades que les incumben favoreciendo la llegada de una entidad acorde con las reglas de amor y de unidad que ya presidieron la formación de la pareja.
Para ello, durante el periodo que precede a la concepción, los futuros padres, crean o no en Dios, se esforzarán sin cesar por:
- dominar sus emociones y cultivar pensamientos armónicos,
- concederse momentos de calma y de descanso,
- respetar una higiene de vida.
Se trata de mantenerse en un estado físico y mental propicio a la llegada de un ser pequeño por su tamaño pero inmenso por el amor que hará irradiar a su alrededor.
Escuchemos a Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH prodigar Sus consejos a las parejas que desean acoger así almas evolucionadas en el sendero de la Luz: «Antes del acto sexual, tomaos el tiempo de reflexionar, encended los cirios de vuestro altar y perfumad la habitación de la unión. Rezad juntos, pareja de lo Divino, y apartad de vosotros toda alma que no vibre al grado de evolución de la Edad de Oro.» (Vers un Age d’Or d’Unité, p. 346)
Un alma que vibra al grado de Evolución de la Edad de Oro empieza por respetar la vida y ser capaz de solidaridad y de fraternidad.
Al permitir que grandes almas se encarnen en la Tierra, los padres contribuyen a su manera a la instauración progresiva de la era de paz, de amor y de armonía que nuestro planeta tanto necesita. Durante la gestación, la madre se aplicará a reforzar el control de sus pensamientos y a seguir una alimentación que descarte toda sustancia que pueda frenar o comprometer el desarrollo normal del bebé, mientras el padre permanece vigilante en cuanto a la protección del alma del niño. En el momento del nacimiento, el padre deberá estar presente para ayudar y sostener a la madre física y moralmente, pero también mediante la oración, pensando en la protección de los dos seres en pleno trabajo.
Los padres harán bien, después, en contemplar el bautismo aumista para su recién nacido. A este respecto, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos recuerda:
«Si queréis la felicidad del niño, no podréis olvidar ese acto de nacimiento que constituye el Bautismo del niño por el sonido OM.» (Le Livre des Sacrements de l’Aumisme, p. 47)
A partir de entonces, el proceso de la educación va a ponerse en marcha de forma natural, y el Aumismo va a aportar muchas respuestas a las preguntas que los padres tarde o temprano se plantearán: ¿por qué y cómo educar a los hijos?
El objetivo de la educación en el Aumismo es contribuir a la felicidad del niño favoreciendo su desarrollo completo, de modo que más tarde entre en la vida adulta con todos los triunfos en la mano, armado de las cualidades indispensables para su éxito material, social y espiritual.
Porque, de hecho, sea cual sea el grado de evolución del alma de que se trate, esta se encarnará aquí abajo en el cuerpo de un niño muy pequeño que tendrá que volver a aprenderlo todo de la vida en la materia.
Vislumbramos aquí las nuevas responsabilidades que asumen los padres educadores, que, tras haber marcado un ensayo atrayendo hacia ellos un alma de luz, deberán transformarlo dándole la educación armónica y completa que hará del niño querido un servidor de la unidad.
«Los niños son los constructores del mañana», dijo Swami Sivananda. «Son los ciudadanos futuros. Son el destino de la nación. Educadlos, disciplinadlos y moldeadlos bien.»
El desarrollo completo del niño en el Aumismo reviste tantos aspectos diferentes, en los planos físico, intelectual, psicológico y espiritual, que sería ilusorio darle un contenido exhaustivo en el tiempo del que disponemos.
A este respecto le aconsejamos la lectura de la Doctrina del Aumismo, en la que Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH da a todos los buscadores de verdad, y más aún a los padres, una multitud de vías que explorar y experimentar para dar a su descendencia una educación equilibrada y provechosa.
Citaremos así los siguientes ejemplos:
- El desarrollo físico puede lograrse en el niño pequeño mediante la práctica de la gimnasia, que desarrollará en él la coordinación de los gestos, la atención y el equilibrio. Más tarde podrá reforzar su concentración y su dominio de sí mismo gracias a la práctica de un arte marcial. Procuremos también darle una alimentación sana y equilibrada, evitándole en lo posible un consumo excesivo de proteínas animales.
- Favorezcamos su gusto por el esfuerzo, a través de su trabajo escolar por ejemplo, el cultivo de su voluntad y de su valor fijándole objetivos que alcanzar (acordes con sus posibilidades), y su confianza en sí mismo animándole a lograrlos.
- Enseñémosle a desarrollar su espíritu crítico comentando con él los hechos de actualidad tal como nos los transmiten, a menudo deformados por el prisma de los medios de comunicación.
- Fomentemos su gusto por la lectura, por la gran música y por lo «bello», como los grandes paisajes que nos ofrece la Naturaleza o la majestad de las catedrales.
- Enseñémosle el respeto de todo lo que vive en la tierra, empezando por él mismo, sus padres, sus vecinos, el género humano y los reinos de la Naturaleza, mediante la toma de conciencia de sus actos y de sus pensamientos desde su más tierna edad.
Dándole ejemplo de oración y de recogimiento, y abriéndole a las realidades del mundo invisible, ayudémosle a expresar sus aspiraciones espirituales.
3. LA FAMILIA: UNA ESCUELA DE PERFECCIÓN Y DE FELICIDAD
La vida familiar no suele rimar con facilidad. ¿No se dice a veces que ser padre o madre es un oficio, una vocación?
Sin embargo, cuando las tareas cotidianas de la vida escolar, social o profesional se acumulan poco a poco sobre nuestras cabezas como pesadas nubes de tormenta, resulta primordial poder encontrar en la familia una estructura estabilizadora y sentir junto a los nuestros el apoyo y el consuelo necesarios para afrontar las pequeñas y grandes pruebas que atraviesan nuestra existencia.
Por su doctrina centrada en el «ser» y no en el «tener», el Aumismo supera el simple enfoque materialista de la vida, que pronto resulta limitador o frustrante, sobre todo en las situaciones en que hay que resolver conflictos internos de la célula familiar.
En efecto, mediante Su Enseñanza, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos enseña el justo equilibrio que hay que encontrar entre un mundo material, ciertamente indispensable para nuestra supervivencia pero que no es un fin en sí mismo, y el desarrollo del alma, que conduce a la verdadera felicidad. El Aumismo da un fin a la vida familiar en la Tierra: la conquista de la perfección para cada uno de sus miembros.
Así, la aplicación de los principios aumistas ayuda a hacer frente a los problemas que no deja de generar una sociedad que hoy busca sus verdaderos valores, y que inevitablemente encuentran eco en el corazón mismo de nuestras familias.
¿Cómo prevenir, por ejemplo, la crisis del adolescente rebelde a toda forma de autoridad, que ya no encuentra ninguna referencia en lo que le propone el mundo moderno de hoy, centrado principalmente en el consumo y la posesión? En este caso, el Aumismo ayudará a atenuar los efectos nefastos de tales situaciones: por una parte, porque el joven se habrá familiarizado muy pronto con la necesidad de dominar en todas las circunstancias sus actos, pensamientos y palabras en su propio interés; y por otra, mediante la toma de conciencia de que él mismo, como individuo, forma parte de un todo, y de que su verdadera voluntad de mejorar la sociedad se juzgará también por los esfuerzos realizados para purificarse.
Recordemos que el niño y el adolescente aumistas van a la escuela y comparten la condición de todos los niños y adolescentes de su edad. El Aumismo procura desarrollar en ellos ese espíritu de solidaridad y de comprensión necesario para el acercamiento de los pueblos de la Tierra, ese respeto al otro, sea cual sea su raza o su medio de origen. El niño toma así conciencia de que se convierte en un Caballero de la Paz, en un Servidor de la Humanidad.
«Los niños son el destino de una nación y el del mundo futuro», nos recuerda Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH. «Importa que los padres estén cada vez más ilustrados sobre los errores que deben evitar y las actitudes positivas que deben adoptar, para ayudarlos mejor.» (Le Yoga de la Vie Pratique, p. 264)
Es, pues, en el crisol familiar donde las almas despertarán a las verdaderas realidades que hacen retroceder todos los sentimientos que podrían perturbar el desarrollo armónico de cada ser. Porque, en definitiva, el Aumismo pone de relieve una ayuda mutua permanente entre padres e hijos que permite expresar el amor verdadero en el seno de la propia familia, en el camino del Amor universal.
Sin tener que buscarla por todos los medios puestos a nuestra disposición en un mundo material invasor, la felicidad llega de hecho por sí misma a lo largo de este camino común hacia una misma meta al servicio de la humanidad.
Para ilustrar estas palabras, escuchemos la Palabra de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, que nos dice: «Benditos sean los miembros de una misma familia que miran juntos en dirección a la Luz y caminan hacia el mismo ideal» (L’Aumisme, la Doctrine de l’Age d’Or, p. 234).
Conclusión
Para concluir esta reflexión sobre la vida familiar tal como puede vivirse con las aportaciones del Aumismo, escuchemos la palabra de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH:
«El Amor permite la alegría y la felicidad en los hogares, el Amor engendra las generaciones, el Amor es ante todo sinónimo de fraternidad, el Amor es ante todo elixir de solidaridad, el Amor es ante todo Luz de esperanza.» (Le Livre des Sacrements de l’Aumisme, p. 289)
Por eso, si tenemos la firme esperanza de que las guerras se detengan y de que las enfermedades retrocedan, si tenemos la firme voluntad, creyentes y no creyentes, de vivir con nuestros hijos en un mundo en el que triunfen el amor verdadero, el compartir, la solidaridad y la tolerancia, entonces, ¡manos a la obra! Esforcémonos desde ahora en aplicar los nobles principios puestos de relieve por Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH en el corazón mismo de nuestras familias, donde el aprendizaje de la paz repercutirá sin duda en el conjunto de la sociedad. Y aunque una familia aumista no sea una familia perfecta ni una familia libre de las vicisitudes de la vida cotidiana, consideremos que tendrá como fin esencial tender hacia la armonía y compartir con su entorno ese ideal de amor y de unidad.
Bibliografía:
Libros de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, Éditions du MANDAROM
La Loi d’Évolution des Âmes, de l’esclavage à la vraie libération
L’Aumisme, la Doctrine de l’Age d’Or
Le Livre des Sacrements de l’Aumisme
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