COLOQUIOS
CONFERENCIA
N.º 6 – LA EDUCACIÓN: ¿QUÉ CONTRIBUCIÓN A LA PAZ?
N.º 6 – LA EDUCACIÓN: ¿QUÉ CONTRIBUCIÓN A LA PAZ?
«El futuro descansa en la educación que se dé a las generaciones futuras» [1], afirma el Señor HAMSAH MANARAH: es la punta de lanza del cambio de mentalidad indispensable para salir del engranaje de las guerras y avanzar hacia una paz verdadera, la de la Edad de Oro.
No se trata de poner el listón demasiado alto. La educación es una aventura compartida en la que adultos y niños se enriquecen mutuamente a través de los altibajos de toda existencia humana. Requiere humildad y aceptación de lo imprevisto.
El niño tomará sus propias decisiones. Pero podemos darle herramientas para que se distancie de los condicionamientos limitadores y participe libremente en la pacificación de la convivencia.
He aquí, pues, algunas referencias útiles para ayudarle
1 – a ser actor de su vida,
2 – a convertirse en actor de la paz.
AYUDAR AL NIÑO A SER ACTOR DE SU VIDA
En la base de la educación, sean cuales sean las circunstancias, hay un amor incondicional que sabe poner límites. Su importancia se subrayó en el testimonio de una educadora: «Jóvenes en ruptura: restaurar el vínculo social».
Sin volver sobre ello, insistamos aquí en la necesidad del diálogo que lleva al niño o al adolescente a reflexionar. Porque el desafío hoy es favorecer su socialización evitándole el formateo de los hábitos de pensamiento y de acción que han generado tanto egoísmo y tanta violencia en nuestra humanidad.
De ahí el aprendizaje del discernimiento, del sentido de la responsabilidad y del esfuerzo, que son esenciales en la Enseñanza aumista.
El discernimiento
Hamsananda, Felicidad en el Absoluto, es el Nombre iniciático del Señor HAMSAH MANARAH. Hamsah significa el Absoluto y también el Cisne, que, según se dice, puede separar la leche del agua, distinguir lo verdadero de lo falso: en el Aumismo, el discernimiento es una virtud espiritual.
– El discernimiento se desarrolla en el día a día, en toda situación.
En un mundo en el que las noticias falsas, la desinformación y la propaganda empujan a reacciones a menudo gregarias y violentas, este aprendizaje debe empezar desde la infancia.
Es bueno hacer preguntas al niño para que encuentre en sí mismo las respuestas.
Poco a poco aprenderá a conocerse y se acostumbrará a ejercer en todo su discernimiento.
– Un ejemplo: el discernimiento ante las pantallas
El fundador del Aumismo desea que los niños se integren en la sociedad y vivan con su tiempo. Pero insiste en «la libertad de juicio que hay que salvaguardar a toda costa como garante de las libertades fundamentales del hombre y de la mujer que viven en un universo muy mediatizado». [2] En cuanto a las redes sociales, aunque algunos contenidos son interesantes, numerosos científicos, con pruebas, alertan sobre los riesgos de la adicción.
¿Qué hacer para prevenirla en los jóvenes?
No mostrarse uno mismo adicto a las pantallas. ¡Evitar convertirlas en niñeras para los más pequeños!
Establecer reglas antes de que se adquieran hábitos nocivos.
Hablar con el adolescente de lo que le interesa en las redes sociales y en otros ámbitos, animarle a reflexionar por sí mismo sobre los contenidos, sus fuentes y los posibles riesgos. [3]
Expresar el cariño: si se siente reconocido en su entorno y ayudado en caso de dificultad, el joven escapará mejor de la dependencia afectiva respecto a las redes sociales… o a la IA que hace de confidente.
En cualquier caso, para prevenir las dependencias que aíslan del mundo y acentúan las fragilidades psicológicas, propongamos actividades que desarrollen las competencias sociales, deportivas y creativas. Es el objetivo del desafío «10 días sin pantallas», lanzado hace más de 20 años en las escuelas de Quebec y más tarde en Francia.
Recordemos que los contenidos de los medios, las redes sociales y la IA están directamente conectados con el nivel de conciencia moral de quienes los producen y de quienes los consumen.
Ponerse de acuerdo sobre una ética internacional es indispensable.
También es importante apostar por la educación y transmitir los valores de la paz a los niños, que son los futuros diseñadores y usuarios de los universos mediáticos y virtuales. El Señor HAMSAH MANARAH nos advierte: «Elevar el nivel moral de la humanidad saturando la mente de los seres humanos con pensamientos optimistas, fraternos, unitarios y constructivos se ha convertido en una urgencia». [4]
El sentido de la responsabilidad
Junto con la búsqueda del beneficio, el hiperconsumo crea la necesidad constante de una satisfacción inmediata, sin preocuparse de que se ahonden las desigualdades, se agoten los recursos naturales, etc.
Para salir de semejante irresponsabilidad, hay que reintroducir el largo plazo y el interés colectivo.
Una toma de conciencia: la relación de causa y efecto
– Todo acto tiene consecuencias.
La vida lo enseña a cada instante. Se trata de comentar con el niño algunos hechos de la vida cotidiana o de la actualidad, buscando sus causas, buenas o malas, a veces lejanas.
– La reflexión ayuda a prever las consecuencias.
Se puede animar al adulto en ciernes a reflexionar antes de actuar.
Para sí mismo, se preguntará cuáles son los beneficios y los riesgos de una acción.
Para los demás, desarrollará la empatía: «¿Qué va a sentir Fulano? ¿Y si yo estuviera en su lugar?» [5]
Para la colectividad, no olvidará preguntarse: «Si todo el mundo hiciera como yo, ¿qué pasaría?»
Así, comprendiendo a lo largo de su vida que las acciones repercuten a la vez en quien las realiza, en los demás, en la sociedad y en el futuro común, el niño forjará su sentido de la responsabilidad.
El sentido del esfuerzo
Demasiados seres humanos buscan hoy huir de las dificultades mediante comportamientos autodestructivos que debilitan la sociedad. El Señor HAMSAH MANARAH anima a los jóvenes en particular a rechazar toda droga y a tomar su vida en sus manos. «Voluntad, valor y tenacidad», dice, «deberían ser las consignas de los niños y adolescentes de la Edad de Oro». [6]
Pero ¿cómo dar al niño el gusto por el esfuerzo?
– Animar su deseo de crecer
Ayudarle a cultivar pensamientos positivos: el libro Le Yoga de la Vie pratique propone numerosas técnicas eficaces.
Apoyar su ambición de triunfar, respetando a los demás.
– Valorar sus esfuerzos
No inmovilizar al niño en el fracaso ni en el error, sino animarle a hacer el esfuerzo de levantarse y de cambiar de perspectiva y de comportamiento.
Enseñarle que las lecciones de un fracaso preparan el próximo éxito.
Para desarrollar la fuerza de avanzar, el Señor HAMSAH MANARAH da una Llave valiosa tanto para los jóvenes como para los adultos: «Hay que adoptar la actitud del vencedor. No temáis avanzar. Conectad vuestro espíritu a la corriente que emana de la Fuente divina, la Potencia infinita que lo rige todo; entonces seréis más fuertes ante la prueba y los obstáculos se desvanecerán ante vosotros». [7]
AYUDAR AL NIÑO A CONVERTIRSE EN ACTOR DE LA PAZ
Según Kant: «No se debe educar a los niños conforme al estado presente de la especie humana, sino conforme a un estado mejor, posible en el futuro, es decir, conforme a la idea de la humanidad». [8] Hoy se trata de preparar un cambio que permita a la humanidad expresar por fin lo mejor de sí misma. El papel de la educación es, pues, transmitir valores humanos, los de una ciudadanía ampliada al mundo, sin olvidar el valor de la felicidad.
Los valores humanos
«Es porque el Amor está ausente de las relaciones humanas por lo que la humanidad persiste todavía en las tinieblas de la guerra, de la intolerancia y del odio» [9], dice el Señor HAMSAH MANARAH.
Para romper el engranaje de las violencias, es necesario elegir conscientemente los propios principios de vida.
– Valores fundados en el respeto mutuo
Es importante que los padres y los docentes desarrollen el sentimiento de fraternidad en todos los niños: «Educarlos en la tolerancia, el respeto de cada uno, el amor verdadero y la ayuda mutua es darles el carácter que hará mejor la sociedad». [10]
La paz implica «la cultura de la no violencia, la ausencia de racismo, la simpatía por todas las naciones, el respeto de todas las creencias y religiones, el Amor universal». [11]
El ejemplo de los adultos es indispensable para ir a contracorriente de los prejuicios: el aprendizaje del respeto entre niñas y niños, entre niños de orígenes y culturas diferentes, se hace todos los días, sobre todo en la escuela.
– Una no violencia bien entendida
La no violencia no suprime los conflictos. Pero la confrontación verbal puede evitar llegar a las manos y favorecer la reconciliación.
La no violencia no suprime la resistencia. «Los niños no deben confundir bondad con debilidad».
Rechazar la venganza y el odio no impide defenderse ni defender a los demás. Para niños y niñas, las artes marciales ayudan a superar el miedo.
Desde una perspectiva aumista, decir al niño que la chispa divina está presente en él y en los demás refuerza el aprendizaje del respeto, imprescindible para salir de las divisiones e imprescindible para avanzar hacia el amor a todos los seres.
Los valores de una ciudadanía ampliada al mundo
Desarrollan en el joven el sentimiento de pertenencia a la humanidad entera: «Cada comarca es un dominio de la inmensa familia humana, la suya. Se detiene en lo que acerca a los hombres en lugar de dividirlos. Ama fielmente a su país y se esfuerza por ser un ciudadano concienzudo, preocupado por aumentar su valor moral, intelectual y espiritual y su eficiencia. Pero no olvida que es un ciudadano del mundo y del universo». [12]
– La benevolencia hacia todos los reinos
Ya se dedicó un coloquio a la ecología: «Cambiemos para salvar el planeta». He aquí un breve recordatorio: según el Aumismo, la Conciencia se desarrolla a través de vidas sucesivas en los reinos mineral, vegetal y animal hasta el humano. Este último tiene el deber de proteger la naturaleza que ha servido de marco a su evolución. Viva, la naturaleza reacciona tanto al amor como al desprecio, y los animales maltratados se convertirán en humanos violentos que perpetuarán las guerras. Hay, pues, que dejar de maltratarlos y cuidarlos.
Independientemente del Aumismo, la amistad entre el niño y el animal es una dicha. Y el joven que ama a los animales y a toda la naturaleza se esforzará más tarde por reconciliar a los seres humanos con su entorno.
Según la Carta de la Tierra (2000), «la paz es la integridad creada por relaciones correctas con uno mismo, otras personas, otras culturas, otras formas de vida, la Tierra y con el todo más grande, del cual somos parte». [13]
– La benevolencia hacia todos los pueblos
¿Cómo puede la familia ayudar al niño a expresarla?
Enviando pensamientos de amor, por ejemplo: «Que el amor, la paz, la armonía y la fraternidad reinen entre todos los hombres, todos los pueblos y todas las naciones», sabiendo que «desear la felicidad y la prosperidad para todos favorece la propia felicidad». [14]
Mediante la oración, que irradia más allá de las fronteras: en el Aumismo, el OM se repite a cualquier edad.
Contribuyendo a acciones solidarias.
No lo olvidemos: cultivar los valores de la paz exige esfuerzos. Como vimos en una ponencia anterior, la conquista de la paz interior implica superar la propia violencia. Para que los más jóvenes tomen conciencia de ello, resumamos una historia amerindia. Un abuelo dice a su nieto que en cada ser se enfrentan dos lobos: el de la bondad, el amor y la paz, y el de la maldad, el odio y la guerra.
«¿Y cuál gana al final?», pregunta el pequeño. «¡El que tú decidas alimentar!»
El valor de la felicidad
El Señor HAMSAH MANARAH asocia el aprendizaje de los valores humanos y espirituales al de la felicidad. Cultivar la felicidad es un deber hacia uno mismo y hacia los demás, porque se contagia. Es una forma de resistencia al pesimismo, que deprime y también se contagia.
¿Cómo favorecer en el niño la aptitud para la felicidad?
– Proponer un ejemplo atractivo
Adultos que se aman, se respetan, resuelven sus conflictos sin rencor y expresan alegría pese a los avatares de la vida dan ganas de imitar ese modelo.
El ejemplo atractivo ofrece además una experiencia positiva: «Que os améis unos a otros; como yo os he amado», dice Cristo a sus apóstoles.
– Proponer fuentes de realización personal
Aligerarse de la culpa y del resentimiento mediante la reparación y el perdón.
Vivir plenamente el presente sin dar rienda suelta a una imaginación catastrofista…
Cultivar, incluso en las dificultades, un optimismo que, sin perder la conciencia de la realidad, aporta esperanza y confianza y ayuda a aprovechar las oportunidades y a superar mejor las pruebas.
Expresar atención a los demás, lo que atrae la simpatía del entorno y mejora las relaciones.
El niño que sabe apreciar las pequeñas alegrías de su vida puede compartirlas, y a su vez comparte la alegría de los demás. Una manera de descubrir poco a poco que «quien ama a su prójimo es el hombre más feliz del mundo». [15]
CONCLUSIÓN
En definitiva, esta educación para la paz responde a las necesidades fundamentales del ser humano que el psicólogo Maslow clasificó en forma de pirámide. De abajo arriba: necesidades fisiológicas, seguridad, afecto y pertenencia, estima y, en la cima, autorrealización.
La autorrealización, la finalidad de la vida, consiste aquí en llegar a ser plenamente humano desarrollando cada vez más amor, hasta convertirse, siguiendo el camino espiritual del Aumismo o de otras tradiciones, en un canal puro del Amor divino.
Quienes ofrecen a los más jóvenes los medios para cultivar el amor y la fuerza para convertirse en actores de la paz son ellos mismos actores de la paz.
Por eso el Señor HAMSAH MANARAH bendice a las familias que asumen esta responsabilidad.
Y esta bendición se extiende a todos los miembros de la gran familia humana, sean padres o no, que se esfuerzan contra viento y marea por preparar un futuro en paz para las nuevas generaciones.
V. Mandaja
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[1] L’Aumisme, La Doctrine de l’Âge d’Or, p. 243
[2] Le Flambeau d’Unité, p. 200
[3] Véanse los sitios web de la UNESCO, UNICEF y el CLEMI (centro francés de educación en medios e información).
[4] Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 302
[5] Véase Eduscol, kit pedagógico para las sesiones de empatía en la escuela, 2024
[6] Une Loi pour détruire le Mal, p. 339
[7] L’Unité des Visages de Dieu, p. 282
[8] Immanuel Kant, Pedagogía
[9] La Révolution du Monde des Vivants et des Morts, p. 344
[10] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 143
[11] Le Yoga de la Vie pratique, p. 277
[12] Ibid., p. 279
[13] La Carta de la Tierra (2000) es una declaración internacional de valores y principios fundamentales que sus partidarios consideran útil para construir un mundo justo, sostenible y pacífico en el siglo XXI (principio 16f).
[14] Le Yoga de la Vie pratique, pp. 166 y 173
[15] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 146

