COLOQUIOS
CONFERENCIA
N.º 6 – LA PAZ INTERIOR
LA PAZ INTERIOR
Acabamos de asistir a una meditación que nos ha ayudado a unirnos con el corazón de nosotros mismos y nos ha permitido serenarnos, estar en paz, conectados con nuestro yo profundo. Y es este tema de la paz interior, la paz del alma, el que vamos a abordar en esta ponencia, pues es cierto que la paz del mundo, a la que todos aspiramos y que es el tema de este 8.º coloquio del Aumismo, está estrechamente ligada a la paz interior de cada uno de nosotros.
«Si no somos capaces de hacer reinar la Paz en nosotros, ¿cómo podríamos hacer irradiar la Paz en el Mundo?», escribe el Señor HAMSAH MANARAH en La Voix de Lumière, p. 473. Y también: «La pacificación del Mundo comienza por nuestra propia pacificación». «La Paz en el Mundo se prepara mediante la conquista de la paz interior, de la Serenidad, del Amor Universal».
Nos parece, pues, importante comprender hasta qué punto nuestra actitud interior, «conflictiva o pacífica», se refleja en el estado de todo lo que nos rodea, y que creamos nuestra felicidad o nuestra «desdicha» por el estado de ánimo, el estado del alma, en que nos encontramos en cada instante.
Estemos en Paz interiormente y crearemos a nuestro alrededor un mundo apacible; estemos en guerra por dentro y crearemos un mundo conflictivo y caótico.
El psicólogo y terapeuta canadiense Richard Lachance escribe:
«La mayor parte del tiempo, y sin saberlo conscientemente, es conmigo mismo con quien me resulta más difícil estar en Paz. Porque a menudo me cuesta perdonarme, me cuesta aceptarme tal como soy en ese momento de mi vida…». ¿No estamos todos un poco así?
Vamos a abordar este tema de la paz interior en 5 puntos:
- 1. ¿QUÉ ES LA PAZ INTERIOR? Un estado de ánimo, un estado del alma.
- 2. ¿POR QUÉ ES NECESARIO ENCONTRARLA? Hablaremos de los beneficios de estar en Paz.
- 3. ¿CÓMO ENCONTRAR LA PAZ INTERIOR? ¿Con qué métodos? Meditación, oración, afirmaciones, respiración…
- 4. LA RESPONSABILIDAD DE CADA UNO EN SU PAZ INTERIOR, o cómo, con nuestro estado del alma, «participamos en el estado del mundo».
- 5. CONCLUSIÓN.
1. ¿QUÉ ES LA PAZ INTERIOR? Un estado de ánimo, un estado del alma
En Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 31, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH escribe, en un capítulo titulado «Por qué y cómo conquistar la serenidad»: «El psicoanálisis nos ha revelado el proceso psicológico por el que proyectamos fuera de nosotros mismos nuestros conflictos interiores».
Esto define claramente el tema que nos ocupa: nuestro «estado interior» define y colorea el estado de nuestro mundo exterior, el que constituye nuestro día a día y nuestra vida.
La paz interior consiste en estar en armonía con lo que somos en lo más profundo, o mejor dicho con quienes somos, procurando no dejarnos perturbar por las numerosas fluctuaciones del mundo que nos rodea. Cuando sabemos quiénes somos, dejamos que las cosas sigan su curso sin que toquen ni afecten a nuestra Paz profunda.
«La paz no es la ausencia de guerra, es una virtud, un estado de ánimo, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia», decía Spinoza.
Estar en paz consigo mismo es ser uno mismo, un eslabón de la cadena luminosa del mundo, un ser humano en marcha hacia la conquista de sus cumbres interiores.
Estar en paz es ser capaz de mirar el mundo sin juzgarlo, sin juzgarse a sí mismo; es tener conciencia de que, seamos quienes seamos y sea cual sea nuestro grado de evolución, avanzamos a nuestro ritmo hacia nuestro destino. Estamos en Paz con nosotros mismos cuando sentimos que nos habita una verdadera quietud: una sensación de bienestar, un sentimiento de armonía interior que nos da una fuerza y una unidad increíbles con nosotros mismos y nos permite realizar verdaderos milagros. Crear la propia paz interior, en un nivel más elevado, es unirse al Yo supremo en nosotros, a nuestra alma de Luz conectada con lo Divino, la única capaz de mantener un estado de serenidad, de autenticidad y de verdad frente a las perturbaciones de nuestro mundo emocional, a menudo fluctuante…
2. ¿POR QUÉ ES NECESARIO ENCONTRAR LA PAZ INTERIOR?
Todos estamos sometidos a fuertes «presiones exteriores de la vida diaria» que tienden a alejarnos de lo esencial, a alejarnos de la fuente, para hacer frente cada día a los imprevistos y exigencias de la vida cotidiana. La presión en el trabajo, la presión en la familia y las responsabilidades nos hacen adoptar a menudo un modo de funcionamiento hecho de hábitos y de patrones de comportamiento que no siempre están en consonancia con nuestras aspiraciones más profundas. Reaccionamos más de lo que actuamos. Nuestros actos, nuestras palabras y nuestros pensamientos pasan por el filtro de una sociedad exigente, que devora el tiempo y que a veces carece de compasión.
Pero cuando estamos calmados y tranquilos, sosegados y relajados, unidos a la parte más serena de nosotros mismos, somos capaces de crear, de pensar y de actuar desde nuestros planos más elevados. La paz interior nos une entonces a nuestro yo profundo. Nos ayuda a abandonar nuestros miedos. Porque sí, es el miedo el que nos impide avanzar, nos cierra el paso y nos aleja de nosotros mismos… Cuando estamos en paz, nuestro corazón está abierto, en unidad con todo lo que nos rodea, a la escucha, despierto, dispuesto a oír el mensaje del alma.
Así, en nuestra vida diaria, si antes de hacer planes, de pensar en una nueva idea o de emprender un nuevo proyecto buscamos esta paz interior como base de acción, descubriremos que esos planes reflejan más los objetivos de nuestra alma que los deseos de nuestra sola «personalidad». Si, antes de hablar o de actuar, nos conectamos con este sentimiento de paz, veremos cambiar rápidamente nuestro mundo, y en múltiples niveles.
En resumen, podemos decidir no dejarnos afectar más por el mundo exterior y, a la inversa, podemos influir en el mundo que nos rodea mediante la irradiación benevolente de nuestra Paz interior.
3. ¿CÓMO ENCONTRAR LA PAZ INTERIOR? ¿Qué medios tenemos a nuestra disposición para adquirir esta paz del alma tan valiosa?
LA MEDITACIÓN
En su libro La Réintégration Divine par le Yoga, p. 195, el Señor HAMSAH MANARAH cita esta frase de la BHAGAVAD GITA:
«Sin meditación no hay Paz, y sin Paz no hay felicidad».
Apartarse, apartarse del mundo un momento cada día para cerrar los ojos y mirar en nuestro interior: así comienza la meditación.
Recuperar la Paz, «apartarse» de las contingencias de un mundo agitado y a menudo ruidoso, sentarse en silencio, dejar que las tensiones «se asienten», soltar la carga de la propia personalidad para dejar irradiar la dulzura de la luz de Dios en uno mismo: eso también es la meditación.
Y como dice el psicólogo Richard Lachance, citado más arriba: «La Paz nace del interior. El tiempo de dejar que se asienten las ondas de choque que nos zarandean, nos sacuden y nos desequilibran… El objetivo es ir frenando suavemente, volver a nuestro laboratorio interior, volver a escuchar, respirar, sentir, acoger sencillamente la vida en nosotros».
Y con este estado de ánimo, es también hacer cada día balance de la jornada, mirar lo positivo, los momentos en que hemos estado alegres, conectarnos con nuestros «pequeños éxitos», esas pequeñas victorias sobre nosotros mismos que nos han hecho felices o nos han satisfecho, y llenarnos de esa energía de alegría que contribuye plenamente a la paz del alma, sintiéndonos en armonía con las acciones que hemos realizado durante el día.
Uno de los métodos perfectos lo propone Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH en Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 30, con el título «Meditación para recuperar la Serenidad». Sería demasiado largo experimentarla aquí juntos, pero os animo a leer este Libro, que os permitirá practicar esta meditación en cualquier momento, guiados por la «Voz de Dios»…
LA ORACIÓN
Quienes ya la practican saben que la oración es una fuerza activa, capaz de devolvernos en todo momento al centro de nosotros mismos y de aportarnos un consuelo y una paz duraderos. Sea cual sea la forma de oración que se practique, se tiene la seguridad de lograr recentrarse, «calmar el juego de la vida» y unirse en profundidad con el alma… Y quienes conocen la fuerza activa de los mantras saben que tenemos ahí una «herramienta de trabajo», un verdadero tesoro para adquirir la calma y alcanzar la plenitud y la Paz del alma. Un mantra es como una «fórmula mágica» que, repetida con regularidad y concentración, crea un canto vibratorio sumamente apaciguador.
Por hablar solo del Sonido «OM», el mantra básico de la religión aumista, sabed que, según la manera de cantarlo, este sonido basta para generar en uno mismo y a su alrededor un clima de Paz, de Armonía y de Unidad.
En su obra L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 22, el Señor HAMSAH MANARAH escribe: «El sonido AUM mejora la salud, calma el espíritu, mantiene un clima de optimismo y protege contra las malas influencias psíquicas». Y añade un poco más adelante:
«Cuando la duda pervierta vuestro interior, refugiaos en el AUM y veréis que todo se aclara»… «Cantad el AUM mentalmente y llegaréis más fácilmente a la concentración, a la meditación, a la fuerza interior que libera y redime el alma».
Hay mil maneras de orar… Repetir el Sonido OM para alcanzar la armonía interior es una que los aumistas del mundo entero experimentan con éxito cada día…
LAS AFIRMACIONES POSITIVAS
Otro método para apaciguar el alma en profundidad es la técnica de la repetición de afirmaciones positivas. Son frases, «fórmulas activas» que, a fuerza de repetirse, influyen profundamente en nuestro estado interior. Afirmar, por ejemplo, cada día con calma y serenidad que estamos en Paz con nosotros mismos y con el Universo hace que este estado sea efectivamente posible, activo e incluso permanente. Una afirmación repetida a menudo y que va en el sentido de la propia armonía interior impregna poco a poco el subconsciente, que se «pliega» con alegría a las «consignas positivas» de las palabras pronunciadas para alcanzar una cierta paz del alma.
Como, por ejemplo, esta frase recomendada por Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH:
«Estoy cada vez más tranquilo, tranquilo, tranquilo; soy cada vez más dueño de mí, dueño de mí… La paz inunda mi alma…
Soy un centro de fuerza, de luz y de conciencia. Estoy en unidad con la Conciencia Divina».
Probad al menos una vez al día a repetir lentamente estas frases y veréis cómo la paz se instala en vosotros como una amiga íntima…
LA RESPIRACIÓN
La respiración, soplo de vida que practicamos la mayor parte del tiempo sin pensar en ello, es también un medio soberano para alcanzar la paz y la armonía del alma. La práctica del pranayama (respiración activa, en sánscrito) es un camino muy seguro hacia la conquista de la serenidad, nos enseña la Alta Tradición… Respirar profunda y conscientemente varias veces al día ayuda a recuperar una calma salvadora y nos permite entrar en contacto con la parte más profunda de nosotros mismos… Es un método sumamente sencillo que puede practicarse en cualquier momento y en cualquier lugar, pues, como decía Kodo Sawaki, uno de los Maestros japoneses del budismo zen: «Para un espíritu en Paz, no hay mal lugar». Así que solo los hay buenos.
Meditación, oración, afirmaciones positivas y respiración son otras tantas herramientas sencillas puestas a nuestra disposición para acercarnos lo más posible a nuestra paz interior y trabajar así por la armonía de nuestra propia vida, pero también de la de los demás… Porque estar en Paz consigo mismo significa también no añadir nada al «caos del mundo»… Y esto nos lleva a la cuarta parte de esta ponencia.
4. LA RESPONSABILIDAD DE CADA UNO EN SU PAZ INTERIOR, o cómo, con nuestro estado del alma, «participamos en el estado del mundo»
Todos somos un eslabón de la gigantesca cadena humana, lo que nos convierte, individual y colectivamente, en actores del futuro del Mundo. Sentirse en paz interiormente, al menos lo suficiente como para generar a nuestro alrededor ondas benéficas, prósperas, armonizadoras y pacíficas, hace de nosotros seres humanos responsables y conscientes: conscientes de que, por las ondas personales que emitimos a cada segundo, contribuimos concretamente a la felicidad, a la evolución y a la pacificación de todos los que nos rodean… o a lo contrario.
Tengamos, pues, bien presente que ninguno de nosotros es solo un «electrón libre» que juega con su carácter, sus tensiones personales y su personalidad, sino que existe un plano superior que hace de nosotros agentes universales e interactivos de una Paz posible.
Esforcémonos por salir, en cuanto podamos, de nuestro caos interior cuando se presente y de nuestros meandros personales, para participar activamente en la Paz de este Mundo mediante la irradiación de la Paz de nuestra alma y de todos los tesoros que esta paz interior es capaz de engendrar.
No se trata de «culpabilizar» a nadie en los momentos en que la vida nos sumerge en un «caos» del que a veces nos cuesta salir, sino de comprender que nuestra Paz interior, cuando nos habita, es un «arma de construcción masiva». Porque, como enseñaba Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH: «Amo la guerra, sí, pero la guerra contra uno mismo…».
Así pues, libremos lo más a menudo posible esta «guerra contra nosotros mismos» para instaurar en nosotros una Paz duradera y, por tanto, radiante a nuestro alrededor…
CONCLUSIÓN
Para concluir, citaré al escritor alemán Thomas Mann, que decía: «Lo que llamamos Felicidad consiste en la armonía y la serenidad, en la conciencia de un objetivo, en una orientación positiva, convencida y decidida del espíritu; en una palabra, en la paz del alma».
Expresar nuestra paz interior significa «actuar en lugar de reaccionar». Es un estado, una actitud, una energía bienhechora que cura y abre la puerta a todas las posibilidades. Significa que podemos unirnos al Universo a través de los planos de evolución más elevados de nuestra alma y compartir con todos el amor sentido en lo más profundo. Depositamos entonces la carga de nuestros miedos ancestrales, de nuestras dudas y de nuestras falsas creencias para entrar en un mundo de paz profunda del que se libera la verdad del «plan divino previsto para nosotros», que solo pide cumplirse, contra viento y marea y a veces incluso contra nosotros mismos. Porque nada es más poderoso que la Fuerza del Plan Divino, de ese destino luminoso previsto desde toda la Eternidad para el bien de nuestra alma y de su evolución.
Hacerlo todo para alcanzar la Paz interior que permite el paso de las Energías Divinas en nosotros es unirse a la fuente, es dejar entrar la felicidad en nuestra vida, es dejar que Dios en nosotros actúe conforme a los deseos legítimos de nuestro corazón y de nuestra «Misión en la Tierra».
Sean cuales sean los «defectos de nuestra personalidad» que nos impiden estar en paz con nosotros mismos, hagamos lo posible por avanzar a nuestro ritmo, por «calmar el juego» de nuestra mente agitada cada día, y perdonémonos por no ser todavía ese ser maravilloso, perfectamente zen y sereno en todas las circunstancias, pues, como decía Gandhi, «hay que saber servir con inteligencia a las fatalidades de la propia naturaleza».
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