COLOQUIOS
CONFERENCIA
N.º 6 – PENSAR MEJOR PARA CONVIVIR MEJOR
N.º 6 – PENSAR MEJOR PARA CONVIVIR MEJOR
«La Tierra del presente es el resultado de los pensamientos de los miles de millones de seres humanos que se han sucedido sobre su suelo», afirma Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH.
Por eso, aprender a pensar mejor es la condición previa para un mundo de paz en el futuro. El objeto de esta conferencia es presentaros lo que cada uno, a su escala, puede poner en práctica para participar en la construcción de un futuro en el que la paz ya no sea una esperanza, sino una realidad.
Conviene, pues, ver:
- Cómo se insinúa la violencia en nuestras vidas
- Cuáles son los mecanismos del pensamiento
- Cómo llegar a pensar mejor
I – ALGUNOS ASPECTOS DE LA VIOLENCIA EN NUESTRA VIDA COTIDIANA
La violencia nos la encontramos constantemente en nuestro día a día. Está en nuestra sociedad de consumo. La publicidad, por ejemplo, nos incita a tener mucho, a llenar nuestros armarios, pero también a comprar antes que el vecino, a comprar más que él: es una verdadera competición. La violencia está en nuestras pantallas. Los videojuegos y las películas muestran imágenes que acaban acostumbrándonos a considerar la violencia como normal, a banalizarla. Para algunos puede incluso convertirse en un modelo que seguir. La encontramos también en ese catastrofismo ambiental alimentado por ciertos medios de comunicación. Estamos saturados de «malas noticias» que se repiten en bucle. A través de la pequeña pantalla recibimos en plena cara la guerra, los asesinatos, los accidentes, la inmigración… Hasta el punto de que acabamos por no ver más que eso y por desmoralizarnos.
La violencia la transmiten nuestros prejuicios y nuestros clichés. A menudo tenemos opiniones hostiles hacia las personas por su religión, sus ideas políticas, su raza o su sexo. En estos momentos se habla mucho de la violencia contra las mujeres, y también se habla a menudo del racismo en la actualidad. Considerar inferior al otro porque no tiene el mismo color de piel o la misma religión autoriza a humillarlo en las redes sociales, por ejemplo, o a darle una paliza porque es diferente. Encontramos la violencia, una y otra vez, en las desigualdades sociales. No poder obtener lo mínimo para vivir dignamente mientras otros consumen, tiran y despilfarran da motivos para rebelarse. Desigualdades en nuestras sociedades, pero también fractura entre países del Norte y países del Sur, con el saqueo descarado por parte de unos de los recursos de otros. Todas estas formas de violencia repercuten directamente en nuestra manera de pensar y de convivir.
Sin embargo, planteémonos la pregunta: ¿somos ajenos a esta violencia? Olvidamos que el pensamiento es creador: «Lo que piensas, en eso te conviertes».[1] Comprendemos así que la violencia tiene sus raíces en nosotros mismos, en forma de nuestros egoísmos, nuestras iras, nuestros odios, nuestro espíritu de venganza, pero también de nuestros miedos, nuestras envidias, nuestros deseos, etc. Lo sabemos: a cualquiera le puede ocurrir desear el mal a su prójimo por una razón u otra.
En Yoga et Sagesse podemos leer: «La sociedad tiene las desgracias que ella misma se ha atraído».[2] Y también: «La mejora de la condición social depende tanto de una política económica y social, de la transformación de las estructuras y de la resolución de múltiples problemas prácticos, como del trabajo del hombre sobre sí mismo».[3] Se trata, pues, de cambiar nuestra manera de pensar: «Si pensáis mal, actuaréis mal. Si actuáis mal, perpetuaréis las guerras. Si las guerras se perpetúan, aumentaréis la desgracia de vuestro planeta».[4]
II – CONSECUENCIAS Y MECANISMOS DE NUESTROS PENSAMIENTOS
Los pensamientos son «ondas que recuerdan la sucesión de olas circulares que se producen cuando se lanza una piedra al agua tranquila».[5] Las ondas del pensamiento se propagan instantáneamente hasta el infinito. Desde el momento en que las hemos emitido, siguen propagándose. Buenas o malas, estas ondas engendrarán el mismo tipo de vibración en la mente de aquellos a quienes alcancen. En efecto, «nuestros pensamientos, nuestras malas acciones, nuestro odio alimentan “ríos” de la misma naturaleza», precisa el Señor HAMSAH MANARAH (…) «Todos somos, individual y colectivamente, responsables de las guerras que se producen, por las acciones realizadas y los pensamientos emitidos en la vida presente y durante las encarnaciones anteriores».[6]
Por supuesto, nadie desea vivir en un mundo de pesadilla donde la violencia imponga su ley en las familias, en las sociedades y entre los pueblos. Entonces, ¿cómo y por qué llegamos a generar este mundo de violencia con nuestros pensamientos?
«El pensamiento es una perla que muy a menudo se desnaturaliza al contacto con el inconsciente, síntesis de todas las represiones»,[7] dice el Fundador del Aumismo, que nos revela la existencia de un doble kármico en cada ser humano. «El doble es una cristalización de energía negativa propia de cada individuo. Es la contrapartida tenebrosa de cada uno, creada a lo largo de las encarnaciones pasadas».[8] No entraré en el detalle de la constitución de este doble, que no es el objeto de esta conferencia. Sin embargo, es importante considerar su realidad en cada uno de nosotros, porque influye directamente en nuestros pensamientos, y a menudo sin que lo sepamos, puesto que cristaliza nuestro inconsciente. La Loi d’Évolution des Âmes nos recuerda que el mundo es la imagen de nuestros pensamientos y que es necesario vigilar nuestros pensamientos, separar las buenas semillas de las malas y quemar, en el fuego de la oración, las que preparan un mal destino.
El Buda Shakyamuni recomendaba: «Tened el pensamiento correcto». El Señor HAMSAH MANARAH añade: «Tened continuidad en el pensamiento correcto, porque de esta perseverancia dependen los gestos, las palabras y las acciones cotidianas, que tienen sus raíces en la mente y en el doble aéreo».[9] Es un consejo que debemos tener siempre presente si queremos que un día convivir signifique vivir en paz.
III – PENSAR DE OTRO MODO PARA CONVIVIR MEJOR
«El pensamiento es un arma de doble filo: en positivo, puede generar el amor, la paz, la fraternidad; y en negativo, generar guerra, odio y destrucción».[10] El conocimiento de sus mecanismos permite tomar las riendas de nuestro destino. En el trabajo moral y psicológico que el Aumismo nos invita a emprender encontramos, en particular, el dominio de los pensamientos, de las emociones, de las pasiones… Hemos visto antes que la violencia, consciente o inconsciente, nace en nosotros. Es, pues, primordial transformar nuestro ser en profundidad para dejar de alimentar la violencia de nuestras sociedades. Para ello, el Aumismo propone claves prácticas y eficaces.
Una clave fundamental: cultivar el sentimiento de Unidad
El Aumismo enseña que el hombre es «Divino por esencia». Puesto que lo Divino está en cada uno, todos los seres humanos son hermanos. Pero «nuestra educación incompleta no nos lleva a considerar con suficiente profundidad la Unidad de todos los seres vivos; por eso hay tantas oposiciones en las sociedades».[11]
Observemos que, por medio de la reencarnación, somos alternativamente hombre o mujer y nacemos en distintos países. Por consiguiente, «al hacer daño a mi hermano, me perjudico a mí mismo».[12]
Ver lo Divino en cada uno nos hace salir de los prejuicios que nos dividen. «Respetables son todas las religiones, con tal de que ayuden al hombre a hacerse cargo de sí mismo y a respetar ciertos valores morales», dice el Señor HAMSAH MANARAH.[13] «Todo hombre, toda mujer merece nuestro respeto». El Aumismo está abierto a personas de todas las religiones y de todas las razas, y favorece también el reparto de responsabilidades entre los hombres y las mujeres, que pueden acceder por igual al sacerdocio.
Otra clave: «positivizar» la mente
La práctica de la autosugestión nos ayuda a ello. Consiste en la repetición regular de frases positivas, sobre todo al acostarse y al despertar. Es «un medio poderoso para desarrollar nuestras cualidades y nuestra fuerza interior. Al positivizar el subconsciente, que alcanza las capas profundas, uno se transforma tanto en lo físico como en lo moral, accede a la felicidad profana como a la verdadera felicidad».[14]
Al calmar la mente, los pensamientos positivos favorecen la confianza en uno mismo, la tolerancia y la benevolencia. Favorecen las situaciones propicias en la propia existencia. En la práctica, podemos utilizar pequeños carteles colocados con acierto en nuestros espacios de vida, en los que habremos escrito ideas fuerza. Algunos ejemplos:
«Soy cada vez más dueña de mí misma». «Cultivo el amor y la compasión hacia mi prójimo». «Domino cada vez mejor mis pensamientos, mis emociones, mis sentimientos». «Soy no violenta en actos, en palabras y en pensamientos». Etc.
Estos ejercicios de positivización permiten ser cada vez más consciente de los pensamientos que se generan. Así, cuando se nos escape un pensamiento negativo, podremos anularlo:
«Anulo el pensamiento de odio emitido contra tal persona y le envío un pensamiento de amor, de paz, de armonía y de unidad. Que su alma me perdone y se reconcilie con mi Dios interior».[15]
Esto nos lleva a generar pensamientos benevolentes:
Podemos enviar pensamientos de paz, de amor, de salud, de prosperidad en todas las direcciones del espacio. Es un acto muy sencillo, al alcance de todos, que puede aportar mucho para mejorar la convivencia. «Con vuestros pensamientos benéficos, generad una poderosa corriente de paz, de fraternidad, de amor verdadero, lo bastante fuerte para conjurar la guerra y los conflictos sociales».[16]
Generar voluntariamente pensamientos benevolentes es una clave constantemente integrada en las meditaciones y bendiciones aumistas. En particular, acordémonos de orar por nuestros dirigentes y nuestros políticos en Francia, pero también en el mundo entero. «Habría que invitar a todos los seres humanos, creyentes y no creyentes, a orientar sus pensamientos de benevolencia hacia los jefes de Estado, los pueblos y las naciones, a fin de preparar un futuro de armonía social y de Paz».[17]
La prolongación del pensamiento benevolente es la oración y, en particular, la repetición del sonido OM. Como este tema ya se ha abordado durante el coloquio, diré simplemente que el Sonido OM acelera la evolución de todos los seres vivos. Representa «el Arca de la alianza entre el hombre y la naturaleza», el punto de equilibrio de toda la creación. Creyentes y no creyentes pueden unirse en torno a esta oración de Evolución que hace remontar hacia DIOS todo lo que vive.
Es importante ayudar a los niños a cultivar pensamientos positivos y benevolentes. Los niños son los adultos del mañana. Enseñémosles a pensar de una manera beneficiosa, ante todo para ellos mismos. Cuando oigo a uno de mis hijos decir «¡Soy un inútil!» u otro juicio negativo sobre sí mismo, enseguida le hago decir «Soy una buena persona, tengo confianza en mí, desarrollo mis cualidades cada vez mejor» u otro pensamiento positivo. Y se convierte en un juego: piensan en ello automáticamente (¡y nosotros también, por cierto, porque aprenden a corregirnos!).
La educación es una fuerza para el futuro de nuestra humanidad. Vemos a terroristas que han logrado convertir a niños y jóvenes a la violencia y al odio. Los niños siguen el ejemplo de los adultos; enseñémosles, pues, a construir un mundo en el que todos podamos vivir en armonía. «Preparad a vuestros hijos para que se conviertan en caballeros de la paz universal», dice Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH. «Esto supone la cultura de la no violencia, la ausencia de racismo, la simpatía hacia todas las naciones, el respeto de todas las creencias y religiones, la mayor tolerancia, el Amor universal».[18] Recordemos que no hay que confundir bondad con debilidad. La no violencia exige fuerza de carácter.
Esta educación favorece la capacidad de vivir mejor entre los semejantes. Así prepara un futuro mejor para todas las nuevas generaciones.
Para concluir, tengamos presente esta frase de La Doctrine de l’Aumisme para animarnos en el camino de nuestra transformación:
«Nadie es demasiado débil y ningún pensamiento se pierde. Los silos de arroz y de trigo que alimentan a la población del planeta están formados por granos minúsculos».[19]
Así que pongámonos manos a la obra con alegría y con la esperanza de un mundo mejor. Cada uno, a su escala, puede aportar mucho para salir de la violencia.
«Que el amor, la paz, la armonía y la fraternidad reinen entre todos los hombres, todos los pueblos y todas las naciones».
S. Pragam
*******
[1] La Loi d’Évolution des Âmes, p. 167.
[2] Yoga et Sagesse, p. 240.
[3] Ibid., p. 241.
[4] La Doctrine de l’Aumisme.
[5] Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 298.
[6] Ibid.
[7] La Doctrine de l’Aumisme, p. 401.
[8] Ibid., p. 403.
[9] La Doctrine de l’Aumisme, p. 401.
[10] La Loi d’Évolution des Âmes, p. 167.
[11] Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 300.
[12] Ibid., p. 300.
[13] Le Flambeau d’Unité, p. 65.
[14] La Doctrine de l’Aumisme, p. 546.
[15] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 185.
[16] La Doctrine de l’Aumisme, p. 348.
[17] Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 302.
[18] Le Yoga de la Vie pratique, p. 277.
[19] La Doctrine de l’Aumisme, p. 348.

