COLOQUIOS
CONFERENCIA
N.º 7 – EL RESPETO DE UNO MISMO Y EL CAMINO ESPIRITUAL
EL RESPETO DE UNO MISMO Y EL CAMINO ESPIRITUAL
Respetarse a uno mismo y cuidar el propio equilibrio físico y moral, se sea creyente o no, es fuente de realización personal.
Pero hay que añadir que en el Aumismo, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH enseña: «Dios está en cada uno. La esencia del hombre es divina.»[1] Respetarse es, pues, también respetar lo Divino en uno mismo y cuidar de desarrollar la propia dimensión espiritual.
Veremos, por tanto, tres aspectos del respeto de uno mismo que se complementan y se imbrican:
1) preservar el propio cuerpo;
2) transformarse de forma positiva;
3) vivir plenamente la propia dimensión espiritual.
I. RESPETARSE ES EMPEZAR POR PRESERVAR EL PROPIO CUERPO
Para todo ser humano, cuidar el cuerpo es necesario para el bienestar y la salud.
Desde una perspectiva espiritual, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos dice: «¡Que los humanos midan la suerte que tienen de poseer cuerpos que les permiten acelerar su evolución!»[2] Cada uno, sean cuales sean sus razones, tiene pues el deber de respetar este precioso cuerpo cuidándolo. Pero no se trata de identificarse con él ni de idolatrarlo aun a costa de sufrir, como se hace a menudo en un mundo demasiado materialista. En el Aumismo, el cuerpo es el Templo del Alma.
1) Preservar el cuerpo es rechazar lo que es destructivo
En Une Loi pour détruire le Mal, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH advierte contra la ilusión de creer que la juventud es eterna: cada exceso envejece el cuerpo prematuramente. El alcohol, la droga, el tabaco y otras evasiones permiten al alma huir de las dificultades de la vida. Pero no son más que anestésicos temporales que conducen a la autodestrucción.
Las almas, sea cual sea su edad, están invitadas a evolucionar sin huir nunca de sus responsabilidades. La oración es una gran ayuda para todas las almas, incluso para ayudar a la evolución de las personas que se han suicidado.
Añadamos que las mortificaciones que atentan contra la integridad del cuerpo no son aceptables en la Vía del Aumismo, sea cual sea su pretexto.
«La verdadera mortificación», nos dice Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, «es la de los pensamientos que atraviesan el campo del espíritu y que hay que domar con un esfuerzo constante. El verdadero ayuno, que conduce al equilibrio del cuerpo y del espíritu, es el de la abstinencia de todo mal pensamiento y de toda aspiración a huir de las propias responsabilidades.»[3]
2) Preservar el cuerpo es también cuidar la salud
Tratarse eficazmente sin desdeñar la utilidad de la medicina es un deber en caso de necesidad: «Un cuerpo enfermo», precisa el Señor HAMSAH MANARAH, «no debe desdeñar la valiosa aportación de la medicina en todas sus formas, incluida la cirugía.»[4]
Prevenir los problemas con una buena higiene de vida es también necesario. La conferencia del coloquio 2008 titulada «El equilibrio cuerpo-espíritu» trataba ampliamente de los tres pilares: la alimentación, el ejercicio físico y, por supuesto, la actitud mental. En las dos obras Naturopathie et Yoga y Le Yoga de la vie pratique, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH desarrolla de forma muy concreta y al alcance de todos consejos de alimentación y la práctica del Hatha Yoga, que aporta un mejor conocimiento y dominio de uno mismo, salud, fuerza y vitalidad. Insiste en la necesidad de trabajar a la vez sobre el cuerpo y la mente, para evitar las emociones destructivas y alcanzar el equilibrio entre el cuerpo y el espíritu.
A pesar de los vaivenes de la vida cotidiana, conviene mantenerse en una actitud mental positiva que favorezca la serenidad y el respeto del propio ritmo y de las propias capacidades. Una buena actitud mental permite aumentar a la vez la salud y la longevidad. «El hombre debe tener presente que el secreto de la prolongación de la juventud y de la longevidad reside a la vez en la elección de la alimentación, en la higiene física y moral, en la actitud mental… y en la toma de conciencia de la meta real de la vida.»[5]
He aquí una técnica para la longevidad tomada de Le Yoga de l’Amour dans la Force (pp. 267-268). Sencilla y útil para todos, combina la respiración y las afirmaciones positivas. Propongo compartirla a quienes lo deseen:
Repetir OM tres veces para purificar el ambiente.
Enviar pensamientos de bendición a todos los seres hacia las seis direcciones del espacio.
Hacer respiraciones profundas (de 3 a 5 veces).
Volver a una respiración normal.
Afirmar interiormente que se está en unidad con el Cosmos.
Pensar que las Fuerzas benéficas están a nuestra disposición en el depósito del Universo.
Inspirar progresivamente repitiendo mentalmente, una vez:
«Absorbo el Prana, esta fuerza universal que me aporta energía, salud, juventud, fuerza y longevidad.»
Hacer una retención pensando:
«Fijo en mí esta energía que llena mis células e inunda mi cuerpo y mi espíritu.»
Espirar repitiendo mentalmente:
«Expulso el aire con todas las impurezas de mi cuerpo y me instalo en la calma, la Paz, la serenidad y la Sabiduría.»
Esta técnica es un ejemplo sencillo y práctico de la feliz asociación Cuerpo-Espíritu.
II. RESPETARSE ES TRANSFORMARSE DE FORMA POSITIVA
Abandonarse a las malas inclinaciones, estancarse en el pesimismo y rechazar todo esfuerzo de transformación revela una falta de respeto hacia uno mismo. Respetarse es esforzarse por hacerse cargo de uno mismo e ir en el sentido del progreso personal.
1) El respeto de uno mismo implica un esfuerzo en el plano moral
El primer esfuerzo es un trabajo de introspección y de autoanálisis.
A menudo tendemos a descuidar nuestras cualidades y a no ver nuestros defectos. Ahora bien, hay que aceptar ver los propios sentimientos más nobles y ver también las propias zonas de sombra, sin identificarse con ellas; no rechazar los aspectos negativos de la personalidad, sino transmutarlos y desarrollar las cualidades.
Para la mayoría de nosotros es imposible no expresar ni sentir nunca un sentimiento negativo, pero cada uno tiene la posibilidad de no instalarse en esos estados, de no estancarse en los sentimientos destructivos de ira, celos, odio, venganza y culpa, sino de avanzar hacia el perdón y la reconciliación consigo mismo y con los demás.
Elegir elevar los propios pensamientos es esencial: nos esforzaremos por privilegiar los pensamientos benevolentes orientados hacia el respeto y el amor al prójimo.
Es importante vivir de acuerdo con los propios pensamientos y elecciones, en la medida en que respeten la libertad de los demás.
2) El Aumismo propone además, a quienes lo deseen, técnicas espirituales que aceleran la transformación personal, entre ellas la oración, la repetición del sonido OM y la «limpieza de los dobles».
¿Qué es un doble?
«El doble es una cristalización de energía negativa propia de cada individuo. Es la contrapartida tenebrosa de cada uno, creada a lo largo de la vida presente y de las encarnaciones pasadas»,[6] indica Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH.
El doble plantar se llama así porque está situado bajo los pies: es la cristalización de todas las acciones y pensamientos negativos, como el miedo, el pesimismo, el sentimiento de culpa o de autocastigo, el apego al sufrimiento, etc.
El doble aéreo está constituido por siete esferas de cristal y, como su nombre indica, está situado por encima de la cabeza. Estas esferas contienen toda la historia pasada de la persona.
El doble es la parte de nuestro inconsciente que nos encadena al pasado e influye en nuestros actos negativamente y sin que lo sepamos. Hay que limpiar y purificar, pues, el propio doble, así como los chakras o centros de fuerza descritos desde hace mucho tiempo en la anatomía oculta del hombre.
En todas las religiones hay ritos de purificación: por ejemplo, los musulmanes se purifican los pies, las manos y el rostro para entrar en la Mezquita; los cristianos se santiguan con agua bendita a la entrada de la iglesia y confiesan periódicamente sus pecados. En el Aumismo, la purificación es la «de las alturas y de las profundidades».
Para limpiar los dobles plantar y aéreo, así como los chakras, se recita el Sonido OM visualizando una luz blanca y después una luz amarillo oro en esas zonas.
Pero el Señor HAMSAH MANARAH subraya: «Importa ante todo mantener un estado mental positivo de amor, de perdón de las ofensas, de benevolencia y de alegría; no alimentar el odio, los celos ni la maldad en acto, en palabra o en pensamiento, ni el apego a las cosas y a los seres, que encadena el alma.»[7] Esforzarse por progresar moralmente, liberándose de la presión del doble, permite recuperar la unidad interior, es decir, respetar la presencia de lo Divino en uno mismo.
III. RESPETARSE ES VIVIR PLENAMENTE LA PROPIA DIMENSIÓN ESPIRITUAL
Cuando el ser humano se separa de Dios para divinizar la ciencia, el dinero o cualquier otra cosa, reniega de su dimensión espiritual: ya no se respeta en su integridad y se mutila a sí mismo. Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH ayuda al hombre a recuperar el respeto de sí mismo devolviéndole su dignidad divina. Dice a cada uno: «Llega a ser el Dios que eres.»
1) El progreso espiritual está ligado a la elección de los pensamientos
En efecto, la constitución del hombre no se reduce al cuerpo físico visible, sino que está formada por distintos cuerpos sutiles cada vez más etéreos, cuyas vibraciones son cada vez más rápidas a medida que se asciende. A cada plano de conciencia corresponde un cuerpo sutil que el hombre desarrolla en función de la elección de sus pensamientos y de su trabajo moral y espiritual. Sean cuales sean los planos considerados, no corresponden a cuerpos bien diferenciados, sino que se interpenetran, aunque los separemos por comodidad de análisis. Este análisis es sucinto, pero quedo a disposición de quienes lo deseen después de la conferencia para dar más explicaciones.
El cuerpo físico, en el plano material, se alimenta de la comida; el cuerpo etérico transforma la energía vital procedente de distintas fuentes (el sol, el Prana, etc.) y la redistribuye al cuerpo denso según sus necesidades.
El cuerpo astral se alimenta de las emociones, los sentimientos y los deseos; es más o menos luminoso según la naturaleza de nuestros sentimientos (plano astral).
El cuerpo mental inferior se desarrolla mediante el cultivo de la razón, del juicio y de la imaginación. Es el plano de los pensamientos concretos (plano mental inferior).
El cuerpo causal o mental superior concierne a los pensamientos abstractos. Se nutre y se desarrolla mediante la conquista de la armonía interior, la oración y la meditación (plano mental superior).
El cuerpo búdico se cristaliza gracias a los esfuerzos realizados en las vidas anteriores para acercarse al Absoluto; cultivar el Amor puro, desinteresado y universal lo desarrolla. Pertenece al plano de la intuición espiritual.
El cuerpo átmico da acceso al plano del Absoluto. Es «el aspecto humano supremo del DIOS que está en nosotros».[8] Es el plano de los altos Estados de conciencia.
El más alto Estado de Conciencia, que hace del humano un Ser Realizado, se alcanza gracias al desarrollo del sentimiento de Unidad, de la Compasión y del Servicio desinteresado, además de numerosas y difíciles ascesis, como ha mostrado con Su ejemplo el Fundador del Aumismo. La Realización espiritual es fruto de un largo camino a veces sembrado de obstáculos. Pero cada uno avanza a su ritmo: lo esencial es seguir adelante.
2) Quien respeta y desarrolla lo Divino en sí puede conquistar la paz y difundirla a su alrededor
Cultiva la benevolencia afirmando, por ejemplo, este pasaje de Le Yoga de l’Amour dans la Force:
«Como Fulano, así soy yo. Como soy yo, así es él. Ambos estamos sujetos al sufrimiento y a la muerte, ligados a la inexorable ley de la Vida. ¿Por qué he de culpar a alguien o llamarlo mi enemigo? Más bien debo purificar mi espíritu y desear que él haga lo mismo; así, ambos quedaremos libres del sufrimiento.»[9] Saber mantener un pensamiento de Amor del mismo modo, en calidad y en grado, hacia uno mismo, el amigo, la persona hacia la que uno es neutral y el enemigo, permite liberarse del sufrimiento y contribuye a la Paz en el mundo. Quien lo hace contribuye a la paz con pensamientos armonizadores, como el siguiente deseo:
«¡Puedan todos los seres sensibles de las diez direcciones del espacio estar libres de enemistad, libres de malevolencia!
¡Puedan verse libres del sufrimiento!
¡Puedan ser felices!
Al Norte, al Sur; al Este, al Oeste; al Noroeste, al Sudeste; al Nordeste, al Sudoeste; arriba y abajo.»[10]
Podemos decir, pues, en conclusión, que respetar lo Divino en uno mismo es poder avanzar hacia la verdadera realización:
«La meta de la vida en la Edad de Oro es ofrecer a los hombres la ocasión de elevar su nivel de conciencia para llegar a la verdadera felicidad, a la beatitud.»[11]
Es también poder contribuir a la felicidad de todos:
«Cada progreso de un hombre es un progreso de la humanidad. Cuando un hombre da un salto en la vía de la perfección, la humanidad da varios.»[12]
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[1] L’Unité des Visages de Dieu, p. 404.
[2] L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 122.
[3] La Loi d’Évolution des Âmes, p. 181.
[4] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 326.
[5] L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 224.
[6] L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 168.
[7] L’Unité des Visages de Dieu, p. 299.
[8] Yoga et Sagesse, p. 114.
[9] Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 45.
[10] Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 59.
[11] L’Unité des Visages de Dieu, p. 157.
[12] Le Yoga de la vie pratique, p. 238.
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