COLOQUIOS
CONFERENCIA
N.º 8 – EL AUMISMO, UNA RELIGIÓN NO VIOLENTA
EL AUMISMO, UNA RELIGIÓN NO VIOLENTA
RESUMEN
«El Aumismo, una religión no violenta». Devolviendo a la religión su sentido profundo, que es unir, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos hace tomar conciencia de las causas de la violencia y nos enseña el Conocimiento que conduce a la no violencia. Este Conocimiento habla a la inteligencia del corazón. Llama a una transformación indisociable de la práctica: la doctrina del Aumismo hace de la no violencia la condición primera de la verdadera felicidad y de la Fusión en Dios, meta última de la evolución humana.
PONENCIA
En el transcurso de la vida cotidiana, importa no encerrarse en una indiferencia pasiva cómplice de las violencias. Ser plenamente hombre es estar de corazón con los hombres. Jaime Torres Bodet, antiguo director de la Unesco, escribía:
«Un hombre muere en mí cada vez que, en Asia, o en la orilla de un río de África o de América, o en el jardín de una ciudad de Europa, la bala de un hombre mata a un hombre.»
Sentirse concernido por la violencia en todas sus formas, que asesina, hiere, mutila y aterroriza a tantos niños, mujeres y hombres en el mundo, infunde el deseo de «hacer algo».
Y actualmente muchas personas lúcidas, organismos y asociaciones se dedican a proteger el planeta de la locura humana mediante más solidaridad, justicia económica y social, previsión a largo plazo y mediación en la gestión de los conflictos.
El Aumismo, con sus especificidades y su herencia de las grandes tradiciones, aporta una contribución infinitamente valiosa al advenimiento de un mundo de Paz. La Enseñanza de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH devuelve a la religión su sentido profundo, su verdadera función, que es unir:
– en primer lugar, haciendo tomar conciencia de las causas de división y de violencia,
– en segundo lugar, revelando el Conocimiento que conduce a la no violencia,
– en tercer lugar, incitando a la práctica cotidiana de la no violencia.
Es lo que vamos a evocar aquí.
1 – LAS CAUSAS DE DIVISIÓN Y DE VIOLENCIA SEGÚN EL AUMISMO
Dado el tiempo disponible, abordaremos solo algunas grandes líneas:
– En el origen: el sentimiento de separatividad.
En la vida corriente, quien se queda en el nivel de la materia y de las apariencias se encierra en una visión fragmentada del mundo: separa la materia y el espíritu, lo visible y lo invisible, el hombre y la naturaleza, a los hombres entre sí, al hombre y a Dios. Es prisionero de la dualidad, del sentimiento de separatividad, lo que acarrea oposiciones, estrategias de segregación y de dominación, y todos los totalitarismos, todas las violencias físicas y mentales que engendran tantos sufrimientos en la tierra.
La violencia, en todos los ámbitos, se apoya en la ignorancia, que suscita reacciones de miedo, de posesividad y de agresividad.
Ramakrishna da un ejemplo mostrando cómo nacen las oposiciones religiosas: «Es la historia de cuatro ciegos que se reunieron un día para examinar un elefante. El primero tocó la pata del animal y dijo: “El elefante es como un pilar”. El segundo palpó la trompa y dijo: “El elefante es como una maza”. El tercer ciego tanteó el vientre y declaró: “El elefante es como una gran tinaja”. Por último, el cuarto movió una oreja del animal y dijo a su vez: “El elefante es como un gran aventador”. Y se pusieron a discutir sobre el asunto.»
Fue necesario que un transeúnte les describiera el elefante en su realidad global. Ramakrishna concluye: «Así se pelean quienes solo han visto uno de los aspectos de la divinidad». Es el punto de partida de las guerras de religión.
– Inexorablemente, la violencia se mantiene por el engranaje de la venganza:
El Señor HAMSAH MANARAH explica: «El odio se perpetúa de siglo en siglo por apego al pasado. Ese pasado aprisiona a los pueblos en los clichés de recuerdos pesados que sirven de pretexto para nuevas divisiones, para nuevas guerras». (Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 183)
En todos los ámbitos, tanto en el plano colectivo como en el individual, este engranaje de la venganza transforma sin fin a la víctima de hoy en el verdugo de mañana. Es el karma infernal característico de la Edad de las guerras y las divisiones, llamada Edad de Hierro, en la que los hombres se despedazan entre sí y llegan hasta perseguir y matar a los Cuerpos de Dios. Recordemos aquí las consecuencias de no respetar los reinos de la naturaleza: como hemos visto, los diferentes reinos se vengan de los hombres que los torturan, respondiendo a la violencia con la violencia.
– El peso de los malos pensamientos y acciones es el caldo de cultivo de la violencia humana.
«Todos somos», dice el Señor HAMSAH MANARAH, «individual y colectivamente responsables de las guerras que sobrevienen por las acciones realizadas y los pensamientos emitidos en la vida presente y durante las encarnaciones anteriores. Nuestros pensamientos, nuestras malas acciones, nuestro odio, alimentan ríos de la misma naturaleza. De ello resultan crímenes, accidentes, epidemias y catástrofes.» (Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 297)
La Enseñanza aumista hace tomar conciencia de que el proceso de la violencia suele estar enraizado en un pasado olvidado y de que no dejamos de alimentarlo. Pero, paralelamente, esta Enseñanza nos revela la posibilidad de invertir el proceso.
2 – EL CONOCIMIENTO QUE CONDUCE A LA NO VIOLENCIA
Tras haber librado los Combates para devolver al hombre su libertad de elegir la Edad de Oro, la Edad de la Paz, el Mesías aporta el Conocimiento que ayuda al cambio de mentalidad.
– La Revelación mesiánica es una proclamación de fraternidad y de amor universales, que revela:
– la Unidad de los Rostros de Dios, es decir, que Dios es Uno sea cual sea el Nombre que se Le dé: son los hombres quienes Lo dividen,
– la Unidad del hombre con Dios, que está presente en cada uno,
– la Unidad entre todos los seres, pues todos son portadores de la misma chispa creadora de lo Divino.
El Principio de Unidad es el fundamento de las Leyes morales de Edad de Oro, que preconizan la solidaridad, el compartir y el amor verdadero (véanse las 12 Leyes de Edad de Oro en La Loi d’Évolution des Âmes, cap. XX).
– La Doctrina del Aumismo incita a la no violencia.
El Señor HAMSAH MANARAH la resume en «5 Verdades» sobre la muerte, el sufrimiento, el dolor, la evolución y la meta última que hay que alcanzar (L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 337).
Vamos a repasarlas y veremos que todas nos obligan a transmutar primero la violencia en nosotros mismos.
La muerte no es más que una etapa para el alma, que continúa evolucionando en la Columna de Luz, donde debe adquirir una mentalidad de Edad de Oro. Ya no puede reencarnarse antes de haber transmutado el odio y la violencia. Consecuencia: hay que trabajar desde ahora para liberarse del deseo de sufrir o de hacer sufrir.
El sufrimiento y el dolor, en la Edad de Oro, ya no se valoran ni se santifican; solo tienen la función de un aguijón para hacernos tomar conciencia de nuestros errores, de nuestras negativas a evolucionar. Por consiguiente, nos corresponde evitarlos pensando y actuando con rectitud, sin deseo de dañar, sabiendo que, según la Ley de causa y efecto, sufrimos las consecuencias de nuestros comportamientos.
La evolución es el movimiento hacia delante de todos los seres, peldaño a peldaño, hasta lo Divino. Nosotros, los humanos, que hemos llegado a la cumbre de la Pirámide evolutiva, debemos ir hacia el peldaño superior, que es lo Divino, protegiendo, por supuesto, los reinos de la Naturaleza en cuyo seno ha evolucionado nuestra conciencia.
La meta última que hay que alcanzar es la que propone el Aumismo: la Fusión en Dios, que es a la vez la felicidad suprema y la más alta contribución a la evolución del mundo. Para el Fundador del Aumismo, el objeto de la religión auténtica no es «un tanteo hacia el Ser Supremo a través de los ritos y las limitaciones de los dogmas», sino «la experiencia de la Unidad» (Yoga et Sagesse, p. 277).
«La religión es lo que permite unir la conciencia individual con la Conciencia cósmica» (La Voix de Lumière, p. 371).
El Señor HAMSAH MANARAH se ha fusionado totalmente en Dios. Nos da los métodos que hacen del Aumismo el «camino corto» que conduce a la Liberación Espiritual a quienes realizan el esfuerzo requerido. Evidentemente, como en todas las Tradiciones, para avanzar hacia la Fusión en Dios, que es Amor, hay que liberarse de la violencia y abrirse al Amor Universal.
El Señor expresa el sentimiento de Unidad y la Divina Compasión del Ser realizado:
«Hombre o mujer, si encuentras en alguna parte
A un ser insensato que se dice mi enemigo,
O que simplemente se comporta como tal
Con sus palabras y sus actos, dile que está en mí,
Y que le doy mi paz…» (Le Yoga de l’Amour dans la Force, p. 49)
Así, la Doctrina del Aumismo, que el Señor llama «Doctrina de vida», hace de la no violencia física y mental la primera condición de una felicidad humana auténtica y del camino hacia la divinización.
En todos los niveles, el Conocimiento Divino se dirige a la inteligencia del corazón y da el impulso de un nuevo comienzo. En francés, connaître (conocer) es también co-naître: nacer con, renacer mediante una transformación interior, la única que puede cambiar nuestro comportamiento y nuestra manera de actuar.
3 – LA PRÁCTICA DE LA NO VIOLENCIA
El Aumismo no es ni un confort espiritual ni un ideal «en las nubes». Es, según su Fundador, «una filosofía activa y dinámica que nos permite, por medios sencillos, concretos y accesibles a todos, construir juntos, más allá de las razas, las clases y las creencias, los nuevos valores de nuestra humanidad» (Périple d’un Yogi et Initié d’Occident, p. 172).
– Los aumistas se esfuerzan concretamente por seguir el ejemplo del Fundador.
Para ayudarnos a poner en práctica Su Enseñanza, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH da ejemplo en la Vía de una no violencia bien entendida. En particular:
– Él mismo rinde homenaje a la Divinidad que está en sus discípulos y en cada ser humano, incitándonos al respeto mutuo.
– Ha concedido a la humanidad el Gran Perdón, que libera del pasado pesado, como trampolín de un nuevo comienzo: «He perdonado a todos y a todas para poner fin al karma, al clima de odio reinante (…) Si seguís el ejemplo del Señor todopoderoso, encontraréis la fuerza y el valor de perdonar a vuestros verdugos.» (Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 177)
– Ha dado ejemplo de no violencia frente a la intolerancia. Portador de un extraordinario Mensaje de fraternidad, el Señor HAMSAH MANARAH ha sido, como otros Fundadores de religiones, blanco de violentas persecuciones. Pero exhortó a sus discípulos a la oración y a la calma. Los intolerantes llegaron a dinamitar, en pleno monasterio, la estatua del MESÍAS, símbolo de paz, pero con ello hicieron patente a los ojos del mundo la no violencia de la religión aumista, que va unida a la Fuerza y al combate de la perseverancia.
En efecto, «Veo en la no violencia», decía Gandhi, «una forma de lucha más enérgica y más auténtica que la simple ley del Talión, que acaba multiplicando por dos la maldad.»
Fieles a la Enseñanza de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, los aumistas conceden una importancia capital a todo lo que puede hacer retroceder la violencia en el mundo. Entre otras cosas, como en parte evocamos durante el coloquio:
– La búsqueda de un equilibrio personal entre el cuerpo y el espíritu, que favorece una buena comunicación con los demás.
– Una educación en el respeto, en la familia, en la escuela y en los clubes deportivos y de ocio, que devuelva a los adultos su papel de ejemplo en todos los niveles de la sociedad.
– La justicia social, la búsqueda de un equilibrio en el reparto de las riquezas del planeta y el compartir de los conocimientos, para poner fin a las violencias que engendra la miseria.
– Una ecología en la que el hombre asuma sus deberes hacia las generaciones futuras.
– La ética y la evolución de la ciencia, que debe en adelante rechazar toda acción destructiva y ponerse plenamente al servicio de la humanidad.
– Y, por supuesto, los encuentros y los diálogos que ayudan a las religiones a superar sus oposiciones.
Recordemos aquí la importancia de la no violencia religiosa:
– Las oraciones y meditaciones, los rituales y los Sacramentos del Aumismo abren el corazón a la Unidad de los Rostros de Dios celebrando a Dios bajo Sus diferentes Nombres. Tendréis una idea de ello al escuchar los cantos del coro.
– El lema propuesto habla al corazón de los hombres de buena voluntad de todas las Tradiciones:
«Amar, perdonar, servir, meditar, realizar lo Divino en uno mismo».
– Los aumistas demuestran que es posible que personas de todas las razas, culturas y religiones se unan y oren juntas por la paz con el Sonido OM, primer Nombre de Dios.
– El Señor HAMSAH MANARAH insiste en la coherencia entre oración, pensamiento y acción:
«Las fórmulas repetidas y las prácticas exteriores no son nada si el corazón no se ensancha y si el hombre sigue bañándose en el fango de los celos, la maledicencia, el egoísmo y el odio». (L’Unité des Visages de Dieu, p. 385)
«No se puede pretender amar a Dios matando al prójimo para defender la propia Fe». (Le Flambeau d’Unité, p. 69)
– La lucidez y la vigilancia son indispensables para no repetir los errores de la historia y no caer un día en el sectarismo y el fanatismo.
«En el Nombre de Dios», dice el Señor, «se ha matado, se ha saqueado, se ha violado, la gente se ha matado entre sí odiando a su prójimo. En el Nombre de Dios se ha traicionado la Verdad de la Unidad, y por eso he intervenido al final de los tiempos, al final de la noche, para poner fin a esta guerra de campanarios.» (Je suis l’Avatar de Synthèse, p. 68)
Y el Fundador del Aumismo, reencarnándose a través del Linaje de los HIEROKARANTINE, velará por que esta religión siga siendo un «Puente de Unidad» entre los pueblos y las Tradiciones. Da esta advertencia a Sus discípulos:
«No querría que en los tiempos venideros los hombres se despedazaran entre sí y llegaran a derramar sangre en mi Nombre (…) Así pues, vigilancia en cuanto a los jóvenes brotes del Aumismo…» (L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 39)
– El Aumismo ofrece medios para desarrollar la no violencia
La obra escrita de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH pone a nuestra disposición las técnicas que permiten salir de los engranajes del odio empezando por nosotros mismos, en el nivel consciente e inconsciente. Algunas se os han presentado durante el coloquio. Su eficacia depende de una práctica regular y equilibrada, con una actitud benevolente. Retengamos que todo esfuerzo personal es una contribución a la paz planetaria. Cada uno puede ser útil allí donde se encuentre.
Para limitar la violencia exterior, es necesario conjugar la oración, la repetición del Sonido OM, cuyos beneficios se han evocado, y la acción adaptada a las circunstancias, con espíritu de servicio. Cada aumista se implica individualmente en las acciones que elige, en función de sus condiciones de vida. Se pueda o no actuar sobre el terreno, siempre se puede utilizar la fuerza del pensamiento creador (que fue objeto de una ponencia en el coloquio de 2004).
«Por vuestros pensamientos benéficos, generad una poderosa corriente de paz, de fraternidad y de amor verdadero, lo bastante fuerte como para conjurar la guerra y los conflictos sociales». (L’Unité des Visages de Dieu, p. 390)
EN CONCLUSIÓN, recordaremos el Mensaje de Paz de la religión aumista, el Mensaje de Unidad en el respeto de las diferencias:
«DIOS es el mismo para todos y está presente en cada uno».
Y escucharemos el llamamiento de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH (L’Aumisme, p. 313):
«Invitamos a todos los seres humanos, creyentes y no creyentes, a dirigir pensamientos de benevolencia hacia los pueblos, las naciones y los jefes de Estado (…) Pidamos a todas las personas de buena voluntad que hagan esta breve oración:» (imaginemos una luz en círculos concéntricos sobre la Tierra)
OM
Que el Amor, la Armonía y la Paz
Reinen entre todos los hombres,
Todos los pueblos, todas las naciones.
Que la Edad de Oro
Se cristalice en la Tierra
OM
Bibliografía (obras en francés):
Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH: los 22 Libros, en particular Yoga et Sagesse; Le Yoga de l’Amour dans la Force; L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or; L’Unité des Visages de Dieu; Vers un Âge d’Or d’Unité; Le Flambeau d’Unité.
Pierre Crépon: Les religions et la guerre (Albin Michel)
Jean Delumeau (dir.): Le fait religieux (Fayard)
Gandhi: Méditations (Le Rocher); Lettres à l’Ashram (Albin Michel)
René Girard: Le bouc émissaire (Grasset)
Jean-Marie Muller: L’Évangile de la non-violence (Fayard); Dictionnaire de la non-violence (Éditions du Relié)
Ramakrishna: Enseignement, presentado por J. Herbert (Albin Michel)
Claude Sahel (dir.): La tolérance (Autrement, Morales 5)
Sivananda: Enseignement, presentado por J. Herbert (Albin Michel)
Revistas: Non-violence Actualité, dosier: Martin Luther King

