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COLOQUIOS

CONFERENCIA

N.º 8 – EN EL CORAZÓN DE LA RELIGIÓN AUMISTA: EL APRENDIZAJE DEL RESPETO

Enseñanzas y conferencias

EN EL CORAZÓN DE LA RELIGIÓN AUMISTA: EL APRENDIZAJE DEL RESPETO

En la Edad de las divisiones, llamada Edad de Hierro, el desprecio genera las peores violencias en el plano individual y colectivo.

Entrar en la nueva era es empezar por restaurar el respeto en todos los niveles. Respetar es «tomar en consideración», «prestar atención a». Solo esta calidad de atención puede restablecer los lazos entre el hombre, sus semejantes y su entorno.

Es cierto que la religión aumista no es la única que trabaja para restaurar el respeto. Y menos mal, porque todas las buenas voluntades son necesarias, sin distinción de pertenencia religiosa o política. Actualmente, por ejemplo, con las señales de alarma que suenan por todas partes, los humanos empiezan a comprender que les conviene respetar el medio ambiente. Sin duda, esta reacción ante las amenazas del momento ya es útil: hace cambiar ciertos comportamientos.

En cambio, para lograr un verdadero cambio de las mentalidades y regenerar el planeta en profundidad, hay que ir más lejos en la toma de conciencia. La religión aumista enseña, pues, el sentido profundo del respeto: su Fundador, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, aporta a la vez el Conocimiento, porque la ignorancia engendra desprecio y violencia, y el Ejemplo que sirve de guía. Ambos son necesarios para todo aprendizaje.

En la primera parte recordaremos, pues, los tres grandes ejes de la Enseñanza que se han tratado en este coloquio.

En la segunda parte hablaremos del ejemplo de respeto que da su Fundador, Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH.

I. EN LA RELIGIÓN AUMISTA, EL CONOCIMIENTO FAVORECE EL APRENDIZAJE DEL RESPETO AL MEDIO AMBIENTE, A LOS DEMÁS Y A UNO MISMO

El respeto es un valor moral indispensable para la armonía social. Este valor, que puede reunir a ateos y creyentes a la cabecera del planeta, reviste por tanto una gran importancia para el Aumismo, que está al servicio de la paz social y planetaria.

Pero en la Enseñanza de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, el respeto tiene también una dimensión espiritual: respetar a los seres vivos es respetar lo Divino presente en cada uno. Esto es lo que garantiza una responsabilidad realmente duradera sobre el porvenir individual y colectivo.

1. Tomar conciencia de la presencia de lo Divino en todos los reinos implica respetar la Naturaleza: es el fundamento de la ecología aumista.

Según el Aumismo, puesto que la conciencia humana es fruto de una lenta evolución a través de los distintos reinos, el hombre tiene el deber ineludible de respetar la naturaleza actuando para protegerla y orando por su evolución en el seno de la Pirámide Evolutiva de los reinos de la naturaleza.

2. Tomar conciencia de la presencia de lo Divino en cada ser humano implica respetar a los demás.

Según el Aumismo, es el fundamento de la paz social y planetaria.

«La sociedad de la Edad de Oro», afirma el Señor HAMSAH MANARAH, «no se construirá sobre la anarquía, el desorden y la falta de valores que dividen el medio familiar, los pueblos, las naciones y las religiones. El ideal de Unidad supone un valor de tolerancia y de respeto mutuo que todos deben compartir.»[1]

Concede gran importancia al respeto mutuo, que se aprende primero en el seno de la familia y favorece una verdadera solidaridad entre generaciones.

Por otra parte, el respeto del valor humano, que subraya la Declaración de los Derechos Humanos, implica ver en las diferencias la riqueza de la complementariedad y no fuentes de división. Así:

  • hombres y mujeres deben aprender a respetarse;
  • los humanos de distintas culturas y de distintas razas deben aprender a respetarse;
  • y «quien conserva en sí mismo el menor prejuicio en cuanto a la noción de raza, de clase o de ideología no es apto para el Reino de Dios»,[2] advierte Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH.

El indispensable respeto de la libertad de conciencia y de la libertad de pensamiento, tan importante en el Aumismo, que respeta a la vez el ateísmo y las demás religiones, evita el odio de la intolerancia, del sectarismo y del fanatismo, fuentes de guerras y persecuciones.

La posición de equilibrio para un aumista consiste, pues, en trascender todos los prejuicios sociales y respetar las leyes y las instituciones del país donde vive, pero seguir siendo en su corazón un ciudadano del universo.[3]

El respeto al medio ambiente y el respeto a los demás son nociones familiares. Pero también es importante mirar en uno mismo.

3. Tomar conciencia de que lo Divino está presente en uno mismo, como en cada uno, implica respetarlo desarrollando la propia dimensión espiritual.

«¿Cómo se puede llegar a la reintegración de la Conciencia Divina si se comete el error de rebajar el alma?», pregunta Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH.[4]

Se comprende así el sentido de esta frase de Ramakrishna: «Un hombre verdadero es aquel que se respeta a sí mismo».

En definitiva, la clave del respeto es no olvidar que «el sonido OM late en cada mineral, en cada vegetal, en cada animal y en cada humano…»[5]

Por eso la oración del OM, el Verbo Creador que favorece la evolución de todos, va unida a la acción que aporta una ayuda concreta en la materia.

En la religión aumista, como en toda religión auténtica, el Fundador favorece las tomas de conciencia y los progresos de los humanos aportando no solo el Conocimiento, sino también el Ejemplo. Así sirve de Guía. He aquí, pues, la segunda parte de esta ponencia.

II. EL FUNDADOR DEL AUMISMO DA EJEMPLO DE RESPETO

Para las necesidades de esta ponencia, voy a presentar algunos aspectos del ejemplo de respeto que da el Fundador del Aumismo, aunque, por supuesto, están estrechamente imbricados. Expresan la Unidad interior del Ser Realizado que se ha fusionado con lo Divino, mostrando así a los hombres hasta dónde puede llevar el respeto a lo Divino en uno mismo, y mostrando que todos los obstáculos pueden superarse para alcanzar la meta de la vida: la fusión en Dios, que abre a la infinita Compasión.

La Compasión del Señor HAMSAH MANARAH se expresa en los menores detalles de la vida cotidiana mediante la atención que presta a todos los seres.

Un ejemplo: mientras recorría el monasterio, los discípulos lo rodeaban sin darse cuenta de que una pareja acababa de llegar cargada de equipaje. Sin decir nada, el Señor se acercó a ellos y tomó la maleta de la señora para llevarla hasta su alojamiento.

Siempre ha tenido en consideración las piedras, las plantas y los animales, bendiciéndolos a su paso. En el monasterio había en particular un perrito que era receptivo a este respeto y a este amor, ¡y que lograba repetir el sonido OM con Él modulando su ladrido!

1. Como Maestro Espiritual, el Señor HAMSAH MANARAH respeta el camino de Sus discípulos

Respeto del origen religioso de cada uno: acoge a discípulos de diversos orígenes sin obligarlos a abandonar su religión.

Respeto del ritmo de cada uno

«Cada aspirante», dice, «es un caso distinto de todos los demás, al que se adaptan los métodos de un mismo instructor. Cada discípulo tiene un ritmo que conviene a sus aptitudes y a su plan de evolución.»[6]

Podemos constatar, por cierto, que los libros de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH nos acompañan en la vida en función de nuestra propia evolución: incluso después de haber leído varias veces una misma obra, siempre hay aspectos del Conocimiento que se nos habían escapado hasta entonces y que penetran en el corazón y en el espíritu.

Respeto de la libertad individual

La fe religiosa es indisociable de la libertad. Es lo contrario de un condicionamiento. Es una elección personal que nadie puede imponer a otro.

«Todo ser tiene derecho a retirarse de un grupo o a abandonar a un instructor si considera que no puede seguirle y no está en armonía con su enseñanza», dice el Señor HAMSAH MANARAH. «Nada impide, sin embargo, hacerlo con elegancia, dignidad y nobleza.»[7]

Un día, un monje pidió volver con su familia durante dos meses, y el Señor le respondió: «Te aconsejo que te quedes más bien cuatro meses fuera. Así, si vuelves, te habrás tomado el tiempo de hacer tu elección.»

Respeto de la autonomía

«La meta del verdadero Maestro», dice el Señor HAMSAH MANARAH, «debe ser ante todo llevar al discípulo a su propia mayoría de edad espiritual. Se guarda de alentar la tendencia a una dependencia demasiado infantil. Tiene el deber de preparar al aspirante para prescindir de él mediante el despertar del Maestro interior.»[8]

Y si algunos venían a pedir ayuda para problemas cotidianos antes de haber intentado resolverlos, el Señor los remitía a sí mismos, a su capacidad de hacerse cargo de sí: «Tenéis todas las Claves para encontrar la solución». Le gustaba usar esta imagen: ¡el Maestro espiritual prepara una buena comida, pero no puede comerla en lugar del discípulo!

2. El Señor HAMSAH MANARAH da ejemplo de respeto como Fundador de una religión

El respeto de las distintas Tradiciones

Como habéis oído a lo largo del coloquio, el dogma único del Aumismo, la Unidad de los Rostros de Dios, implica el respeto de las distintas Tradiciones:

«Dios, a través de Sus múltiples Emanaciones, transmite a cada civilización, a cada humanidad, el mismo mensaje de Amor, de Paz y de Fraternidad. Por eso todas las creencias religiosas son respetables, siempre que hayan sido creadas por uno de los Enviados de Dios que lo Divino envía de Edad en Edad para salvar mejor a la humanidad.»[9]

El Señor mismo ha dado, por otra parte, un ejemplo visible para todos. El amor y el respeto que Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH ha manifestado hacia todas las Tradiciones no han pasado desapercibidos a los grandes Sabios y Dignatarios de esas Tradiciones de Oriente y de Occidente: a cambio, le confirieron títulos y las más altas iniciaciones como pruebas de estima espiritual, reconociendo con ello las cualidades de un alma realizada.

«No predico en la teoría, sino que he entrado en el corazón de cada religión, he amado y venerado a todos los Profetas, a todos los Mesías del pasado… He puesto mi Cuerpo en resonancia con cada lugar Sagrado y luego he construido el ideal de Unidad en la Ciudad Santa de Mandarom Shambhasalem, aferrada a la ladera de una montaña de la Alta Provenza.»[10] Esta Ciudad Santa la visitasteis ayer: visteis que la construcción en un mismo lugar de templos y estatuas de distintas Tradiciones es un símbolo de respeto y de amor hacia los creyentes de orígenes diversos. El deseo del Señor es que cada uno encuentre allí lo que más habla a su corazón.

La construcción del Templo Pirámide de la Unidad debe ser también un símbolo de la Unidad en el respeto de las diferencias. Incluirá elementos arquitectónicos de distintas tradiciones. No porque se tomen ingredientes de aquí y de allá, sino porque el retorno a la paz es un retorno a la unidad original de las religiones.

Acogerá a hombres y mujeres de buena voluntad de todas las Tradiciones.

3. El respeto es un aspecto de la divina Compasión del MESÍAS

La Misión del Fundador del Aumismo como MESÍAS es intervenir para ayudar a salvar el planeta cuando se encuentra asfixiado por pensamientos y actos destructores. El MESÍAS interviene de múltiples maneras en lo visible y en lo invisible. Pero si los humanos solo tuvieran que dejar que Dios allanara las dificultades, no cambiarían nada de su manera nefasta de pensar y de comportarse, y no sabrían preservar la paz. El MESÍAS viene a ayudar a nuestra humanidad a aprender una fraternidad duradera, que empieza con el aprendizaje del respeto.

Viene a curar a la humanidad del desprecio. Para ello:

El MESÍAS expresa Él mismo Su respeto por lo Divino en cada ser

Rinde homenaje al Yo Supremo en cada discípulo que acoge:

«Cuando afirmamos esta gran verdad, “Homenaje al Dios Todopoderoso presente en cada uno”», dice, «significa que nos postramos ante esa Perla de Luz que el Espíritu de Unidad ha depositado en cada alma, en cada cuerpo humano, en cada animal, vegetal y mineral de la Pirámide Evolutiva.»[11]

El MESÍAS da la lección del respeto incluso hacia los intolerantes

Al aceptar la Misión de ayudar a los humanos a cambiar de mentalidad y a recuperar su unidad salvadora, el Enviado Divino se expone a la agresividad de quienes no quieren mejorar. Sin embargo, el Señor HAMSAH MANARAH escribe: «Somos respetuosos con la policía, la justicia, los partidos políticos, las religiones y los derechos de todas las categorías.»[12] La religión que fundó está al servicio de la paz social y planetaria. Y Él mismo responde a la intolerancia dando ejemplo de respeto y de no violencia, expresando así Su divina Compasión.

«¡Yo, señor, le respeto!», respondió a un intolerante que le insultaba especialmente.

El Señor nos enseña que la clave de esa calma interior que hay que conquistar es ver a Dios en el otro, aunque se comporte de manera inaceptable. Nos enseña que la Compasión se expresa orando por la evolución de quienes se dejan atrapar en la trampa infernal del desprecio y de la violencia.

Y por último:

El respeto supremo de la libertad humana se expresa en el Juicio del Fin de los Tiempos

Venido para ayudar a los humanos a hacerse cargo del porvenir de su planeta, el MESÍAS desmitifica lo que se llama el Juicio del Fin de los Tiempos. No se trata de un castigo que sancione los errores pasados. El MESÍAS vino a conceder Su gran Perdón a todos para que cada uno quede libre de un pasado pesado y pueda hacer su elección libremente: el Juicio es una elección propuesta aquí y ahora, «A favor o en contra de la Edad de Oro», es decir, a favor o en contra del cambio de mentalidad que nos permite salir del engranaje de la violencia en todas sus formas y recuperar el gusto de la felicidad verdadera, la capacidad de estar en armonía con todo lo que vive.

El Mesías dice a cada uno: «El porvenir te pertenece, la elección decisiva para tu destino está en tus manos.»[13] Nos advierte de las terribles consecuencias para nuestro planeta si nos negamos a cambiar individual y colectivamente. Pero da la posibilidad de elegir, respetando la libertad de cada uno, porque el cambio duradero que salvará el planeta es fruto de un compromiso libre y responsable, de un esfuerzo voluntario.

PARA CONCLUIR

Para concluir a la vez esta ponencia y este coloquio sobre la importancia del respeto, recordaremos que el aprendizaje del respeto caracteriza la Enseñanza de la religión aumista, cuya meta es la de una religión auténtica que tiene por misión unir (del latín religare).

El respeto restaura el vínculo:

  • entre los hombres y Dios presente en cada uno;
  • entre los hombres y sus semejantes;
  • entre los hombres y la naturaleza, que está viva.

Por eso el Aumismo es la religión de la Unidad en el respeto de las diferencias:

«La unidad es ante todo la unión en el respeto de las diferencias, no su desaparición», dice Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH.[14]

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[1] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 141.

[2] Une Loi pour détruire le Mal, p. 418.

[3] Véase L’Aumisme, la Doctrine de l’Âge d’Or, p. 332.

[4] La Réintégration divine par le Yoga, p. 75.

[5] La Révolution du monde des vivants et des morts, p. 198.

[6] La Réintégration divine par le Yoga, p. 149.

[7] Le Maître spirituel et le disciple, p. 226.

[8] Le Maître spirituel et le disciple, p. 125.

[9] Le Flambeau d’Unité, p. 64.

[10] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 518.

[11] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 552.

[12] Périple d’un Yogi et Initié d’Occident, p. 88.

[13] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 545.

[14] La Révolution du monde des vivants et des morts, p. 85.

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