COLOQUIOS
CONFERENCIA
N.º 3 – LA PAZ SE PREPARA TAMBIÉN EN UNO MISMO
N.º 3 – LA PAZ SE PREPARA TAMBIÉN EN UNO MISMO
Señoras y señores, queridos amigos:
Cuando visitamos la Ciudad Santa de Mandarom Shambhasalem, caminamos con admiración entre los templos sagrados, las estatuas gigantes y los símbolos universales. Durante la visita, en medio de lo Maravilloso, nuestra atención se ve atraída también por una estela. Es la de la Association des Chevaliers du Vajra Triomphant (Asociación de los Caballeros del Vajra Triunfante)…
Grabados en un mármol de eternidad, podemos leer estos principios que el Fundador del Aumismo quiso que se inscribieran desde el comienzo de Su Misión: AMAR, PERDONAR, SERVIR, MEDITAR, REALIZAR LO DIVINO EN UNO MISMO.
Un poco más lejos, en un recodo de un sendero, una máxima se hace eco directo de ellos, una verdadera llamada a nuestras almas en el sendero de la evolución: «¡EL SERVICIO A LA HUMANIDAD MEDIANTE LA CONQUISTA DE UNO MISMO!»
Estas palabras, que hablan tan profundamente a nuestros corazones, nos recuerdan que todo avance interior repercute en el mundo.
En esta ponencia os propongo, pues, reflexionar juntos sobre algo que al principio puede parecer utópico, pero que un día se hará realidad: todo trabajo de pacificación interior a escala del individuo prepara también la paz a escala mundial.
Así podremos examinar cómo las Enseñanzas del Aumismo pueden acompañar los altos compromisos sociales que presentan las conferenciantes y los conferenciantes de este coloquio 2026, «Juntos por la paz».
En la educación, la cultura, la ciencia, la justicia económica, la tolerancia interreligiosa, la espiritualidad, las ciencias sociales y políticas y la dinámica de reflexión sobre las libertades, todos estos polos de acción ayudan a la transformación efectiva de la humanidad hacia una era por fin pacificada que la tradición designa como la Edad de Oro.
El antiguo adagio «Si quieres cambiar el mundo, empieza por cambiarte a ti mismo» siempre ha inspirado a quienes buscan la sabiduría.
Todas las tradiciones hablan, en efecto, de la humanidad como la suma de todas las individualidades que la componen. La contribución de cada uno y de cada una de nosotros cuenta.
Hay, por supuesto, en nosotros tendencias opuestas que alimentan unas veces la división y otras la armonía.
Conviene, pues, superar las primeras y desarrollar las segundas. Esto nos permitirá avanzar hacia una paz interior que se expresará en nuestra vida, en nuestras relaciones y en todas nuestras acciones, pequeñas y grandes.
Pero ¿cómo hacerlo? ¿Cómo llevar a cabo esta reforma en nosotros, esta transformación profunda de nuestro ser?
A la Luz de la Enseñanza espiritual de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, os propongo evocar juntos algunos de los caminos que favorecen la serenidad. Gracias a las Llaves iniciáticas puestas a disposición en el Aumismo, toda persona sincera puede ponerse en camino para experimentar una feliz transformación personal.
La misma que, mediante un trabajo consciente, nos permite aligerarnos de nuestra propia violencia y, después, integrar progresivamente y hacer crecer en nosotros la paz interior.
Las citas de esta ponencia proceden de algunos de los 22 Libros escritos por el Señor HAMSAH MANARAH: Le Yoga de la Vie pratique, Naturopathie et Yoga, Yoga et Sagesse, La Loi d’Évolution des Âmes y L’Aumisme, La Doctrine de l’Âge d’Or.
Lo que da motivos para el optimismo es que podemos emprender este trabajo interior de transformación a cualquier edad, en cualquier circunstancia y sea cual sea nuestro camino.
El Fundador del Aumismo subraya que mejorar para la felicidad del mundo es a la vez una oportunidad y una responsabilidad para cada una y cada uno de nosotros.
I – TÉCNICAS DE SOSIEGO Y DE DOMINIO DE UNO MISMO
La promesa que se nos hace es que podemos aligerarnos de nuestra propia violencia y gestionar mejor las emociones que nos perturban armonizando nuestro cuerpo y nuestro espíritu.
El cultivo de la calma
«La calma se afirma con la perseverancia en la práctica. Es la primera etapa hacia el desapego interior que nos libera del miedo…» [1]
El sosiego de nuestras emociones
Este desapego y la autoobservación nos liberan de la presión de las emociones negativas, las que provocan en nosotros reacciones agresivas, como el temor, la ira o los celos.
Un trabajo sobre nuestra respiración
Más allá de los grandes beneficios fisiológicos del dominio del aliento, esta disciplina permite el control de las fuerzas vitales del cuerpo, del que la Tradición nos dice que es el primer instrumento para alcanzar la Perfección.
«Desde hace milenios, los Sabios de la India y los buscadores de todos los países han reconocido el notable papel de la respiración en el mecanismo de la vida, la preservación de la salud, el control del pensamiento y el trabajo espiritual en general». [2]
La práctica del Hatha Yoga y de las artes marciales
Estas ciencias milenarias, definidas como fuentes de salud y de felicidad, son escuelas de dominio y de transformación de uno mismo. Veremos sus presentaciones y demostraciones dinámicas en directo después de esta ponencia.
El control de nuestros pensamientos
El Señor HAMSAH MANARAH nos enseña que «el pensamiento es un arma de doble filo: en positivo puede generar el amor, la paz y la fraternidad, y en negativo, la guerra, el odio y la destrucción». [3]
«Nuestros pensamientos crean el estado del mundo».
El Aumismo nos enseña, pues, a contrarrestar en nosotros un pensamiento de odio con un pensamiento benevolente, a anular un pensamiento negativo y sustituirlo por un pensamiento benéfico.
El río de los pensamientos de odio genera los conflictos colectivos. Pero el río de los pensamientos de amor alimenta la paz.
El perdón
Es un medio privilegiado para salir de la violencia, la nuestra y la de los demás.
Conceder el perdón hace superar el deseo de venganza hacia quien nos ha perjudicado. Pedir perdón si estamos en falta implica la resolución de cambiar para no repetir un comportamiento nocivo.
«Si los hombres saben perdonarse», afirma el Señor HAMSAH MANARAH, «si saben olvidar el pasado, las disputas fronterizas se atenuarán, las guerras civiles disminuirán y la guerra, expresión cruel del odio, desaparecerá por fin para siempre». [4]
Después de haber visto técnicas de sosiego y de dominio de uno mismo, consideremos ahora:
II – LAS TÉCNICAS ESPIRITUALES DEL AUMISMO QUE FAVORECEN LA PAZ INTERIOR
La vida de discípulo en contacto con la Energía de una Encarnación Divina es extraordinaria, porque estamos en la presencia misma del Infinito. Nos beneficiamos de una espiritualidad viva y accedemos no solo a los conocimientos más profundos de las tradiciones del mundo entero, sino también a descubrimientos espirituales motivadores.
Prácticas liberadoras:
Una Enseñanza inédita revelada por Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH: la limpieza del doble aéreo y del doble plantar, situados por encima de nuestra cabeza y bajo nuestros pies.
Si bien la memoria de las civilizaciones siempre ha evocado un doble de oscuridad en la naturaleza humana que impide la plena expresión de la divinidad, nadie había revelado con tanta precisión esta anatomía vibratoria del ser. Y, sobre todo, nadie había enseñado cómo limpiar e iluminar los propios dobles mediante el Sonido OM para liberarse de ellos y pacificar todo el ser.
Otra técnica: las afirmaciones positivas
Escuchadas, expuestas o pronunciadas, constituyen para nuestra transformación uno de los pilares de la metafísica aumista. Unidas al poder de la imaginación (facultad de crear imágenes benéficas) y a la repetición de mantras, las afirmaciones sostienen nuestros esfuerzos hacia el éxito y cristalizan nuestros deseos en la materia. Pueden contribuir a aumentar la confianza en uno mismo, la fuerza interior y la serenidad.
Prácticas que elevan el alma:
La lectura de los textos sagrados y de escritos sobre la espiritualidad y la filosofía evolutiva: nos construyen y despiertan en nosotros el deseo de reencontrar la sabiduría y la paz interior.
Los cantos sagrados, interpretados por el coro aumista en Francia y en el Centro Centrom de Pointe-Noire, en el Congo. Los cantos sagrados elevan nuestras almas, hablan directamente a nuestros corazones, nos transforman y hacen descender energías de bendición y de armonía en nosotros y a nuestro alrededor.
La oración
En soledad, o mejor en grupo, la oración cambia verdaderamente la vibración del mundo: «El encuentro de todos los buenos pensamientos y de todos los buenos sentimientos atrae acontecimientos felices para la humanidad…» [5]
La meditación
De acuerdo con la Tradición milenaria del Raja Yoga, el Aumismo integra la meta primera de la meditación definida en los Yoga Sutras de Patanjali, en sánscrito «Yogas chitta vritti nirodhah»: «El yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente».
Pero la meditación aumista añade la dinámica del pensamiento, de la visualización y de la repetición de mantras para la pacificación del mundo. Puede actuar, por ejemplo, sobre la evolución de los reinos de la naturaleza y sobre la unidad de las religiones y de los pueblos.
La repetición del AUM
Oración tan fundamental que el Señor HAMSAH MANARAH dio su nombre a Su Religión, la de la Unidad de los Rostros de DIOS.
El Señor HAMSAH MANARAH nos enseña que este Sonido sagrado, madre de todos los sonidos, apacigua y transforma a quien lo repite, y que también participa directamente en la transformación y la paz del mundo: «Cantad el AUM en voz baja: calmará vuestra mente, favorecerá la concentración y ayudará a la curación. Cantad el AUM mentalmente y llegaréis más fácilmente a la concentración, a la meditación y a la fuerza interior que libera y redime el alma». [6]
«Recordad el canto del AUM. Salva a las almas que desesperan. Salva a los pueblos de la destrucción». [7]
La afirmación de nuestra Unidad con DIOS
Práctica esencial, porque el mensaje del Aumismo insiste ante todo en la Realidad de la Presencia Divina en cada uno y cada una de nosotros.
Podemos aligerarnos y liberarnos de las limitaciones de la personalidad afirmando desde lo más profundo de nosotros mismos que «no somos ni este cuerpo, ni estos pensamientos, ni esta personalidad; somos el Yo Supremo en unidad con la Conciencia universal, en unidad con la Conciencia Divina, que es Paz, Amor, Luz, Sabiduría, Bienaventuranza infinita…»
PARA CONCLUIR
Podemos darnos cuenta de que la conquista de la paz interior contribuye efectivamente a la paz colectiva, desplegándose en el corazón mismo de nuestras acciones exteriores para transformar el mundo.
Es tan tranquilizador darse cuenta de que la humanidad siempre puede acceder a la riqueza espiritual universal, incluso en estos períodos turbulentos de la aurora de la Edad de Oro.
Este cultivo de la paz interior no nos aísla; no está vuelto solo hacia uno mismo.
Más bien nos prepara, nos acompaña y vivifica nuestras acciones y nuestros compromisos en el mundo.
Si ponemos nuestros esfuerzos personales al servicio de la paz, entonces la Tierra estará en paz. Juntos, nuestros recorridos marcarán la sociedad e irradiarán, haciendo de todas y todos nosotros, a nuestra medida, apóstoles de la Paz…
La Paz y el Amor son las dos primeras palabras sagradas presentes en todas las bendiciones del Aumismo. La una no existe sin el otro, y cada uno existe por el otro.
Están vivos en la fuerza del ejemplo, el de esas grandes Almas, esas Encarnaciones Divinas que, al alcanzar la Realización última, dejan a la humanidad el perfume inefable de la Paz verdadera, que cada una y cada uno de nosotros quiere reencontrar.
Resuenan entonces en nosotros estas palabras de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, que nos dan una meta: «EXTENDER EL AMOR AL MUNDO» y «TRABAJAR POR LA PAZ DEL MUNDO».
«El Amor permite el perdón, el Amor permite todas las reconciliaciones,
El Amor permite la alegría y la felicidad en los hogares,
El Amor engendra las generaciones, el Amor es ante todo elixir de solidaridad,
El Amor es ante todo Luz de Esperanza». [8]
OM
Gracias por vuestra atención.
V. Atman
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[1] Naturopathie et Yoga, p. 22
[2] Naturopathie et Yoga, p. 51
[3] La Loi d’Évolution des Âmes, p. 167
[4] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 178
[5] Le Maître spirituel et le disciple, p. 195
[6] L’Aumisme, La Doctrine de l’Âge d’Or, p. 23
[7] L’Aumisme, La Doctrine de l’Âge d’Or, p. 31
[8] Vers un Âge d’Or d’Unité, p. 146

