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COLOQUIOS

CONFERENCIA

N.º 5 – ACEPTAR EL CAMBIO: EL TRABAJO SOBRE UNO MISMO

Enseñanzas y conferencias

ACEPTAR EL CAMBIO: EL TRABAJO SOBRE UNO MISMO

RESUMEN

Podemos elegir cambiar para escapar del sufrimiento, para desarrollar por fin aptitudes hasta ahora descuidadas, para expresar plenamente nuestras aspiraciones más elevadas, etc. En todos los casos se trata de empezar de nuevo para existir de una forma más plena.

Tras una valiente introspección, crear nuevos hábitos va a permitir una mejora progresiva, pero lo importante es perseverar.

Una «limpieza de los dobles» (el inconsciente), unida a un trabajo de perdón, es indispensable para liberarnos del pasado. Servirnos positivamente de nuestra imaginación, transmutar nuestros defectos, rezar, repetir el Sonido OM: todo este trabajo nos lleva a encontrar lo Divino en nosotros y a nuestro alrededor. Nos pone en el camino de la Unidad, que permite experimentar la felicidad interior.

PONENCIA

Todos, en un momento u otro, hemos estado insatisfechos con nuestra vida y hemos decidido entonces tomar nuestro destino en nuestras manos para vivir más felices. Pero ¿íbamos a cambiar de trabajo, irnos a vivir al campo, cambiar de coche o comprar una bicicleta? Tal vez esos cambios exteriores sean la consecuencia de nuestra transformación interior.

El Señor HAMSAH MANARAH nos lo recuerda: tenéis el deber de transformaros.

«¡Transformaos!… Abrid vuestro corazón y vuestro espíritu a esta nueva Edad que pone fin a todos los sufrimientos» (L’Aumisme, la Doctrine de l’Age d’Or, p. 66).

Basta con ponerse en camino, dar un paso y luego otro, aceptando también las caídas. Nos levantamos, volvemos a partir; lo esencial es echar a andar hacia la verdadera felicidad.

Abordaremos esta ponencia en tres partes:

  • I. EL BALANCE: ¿CÓMO SOMOS?
  • II. LOS MEDIOS DE ACCIÓN PARA TRANSFORMARSE EN EL SENTIDO DE NUESTRAS ASPIRACIONES
  • III. EL RESULTADO DE ESTE TRABAJO DE TRANSFORMACIÓN: LA EDAD DE ORO INTERIOR

I. EL BALANCE: ¿CÓMO SOMOS?

¿Qué nos va a decidir a cambiar tal o cual aspecto de nosotros mismos? A menudo es un sufrimiento más o menos intenso. «La introspección valiente, inteligente y laboriosa favorece la toma de conciencia, base de toda mejora» (Le Yoga de la Vie Pratique, p. 215). Por ejemplo: quiero dejar de fumar, estoy harto de esta dependencia y tengo miedo de la enfermedad, así que voy a tomar medidas eficaces para dejarlo; ya no quiero enfadarme al volante o con mis hijos; trabajo demasiado, estoy demasiado estresado, no puedo más… así que voy a actuar y encontrar soluciones para gestionar mejor el día a día y estar mejor; o bien vivo un golpe profundo (enfermedad, divorcio, paro, pérdida de un ser querido), sufro demasiado y quiero fortalecerme, etc.

La toma de conciencia es un primer paso hacia la acción. Este primer paso debe ir unido a mucha indulgencia y a la aceptación sin culpabilidad de lo que somos. Es permitiendo a los demás y a uno mismo tener límites, debilidades, miedos y sufrimientos como se inicia nuestro proceso de transformación.

Por ejemplo, si soy susceptible, impaciente, rápido para juzgar y condenar, a veces celoso y egoísta, pues bien, hay trabajo por delante, porque se trata, como dice el Señor, de «purificarse de las piedras negras que ahogan el alma». El cambio solo puede venir de una decisión personal, porque estamos hartos de los conflictos y de las tensiones con nosotros mismos y con los demás. Los demás no pueden decidir por nosotros, y es a nosotros mismos a quienes queremos cambiar, no a los demás. Querer cambiar a los demás es un callejón sin salida, una ilusión, una trampa para evitar el trabajo sobre uno mismo.

Además, lo que los demás dicen o piensan de nosotros puede ser positivo y ayudarnos, pero también puede ser negativo y bloquearnos. Tomemos este comentario: «¡No has cambiado!». Puede ser positivo, sobrentendiendo: «Sigues siendo bueno, valiente, voluntarioso, decidido»… ¡afortunadamente tenemos cualidades que conservar! O bien negativo: «Sigues siendo igual de duro, rígido o blando, débil, aprovechado»… pues bien, ¡afortunadamente tenemos defectos en los que trabajar! Lo mismo ocurre con la frase «Has cambiado mucho», que puede ser, en positivo, un maravilloso estímulo y, en negativo, un golpe saludable.

Lo mejor es confiarse a Dios agradeciéndole tener la fuerza de aceptar lo que no puede cambiarse (por ejemplo, la pérdida de un ser querido o la marcha de un hijo) y la fuerza de cambiar lo que puede cambiarse (la ira, la intolerancia, la debilidad). Importa saber distinguir entre lo que podemos cambiar y lo que debemos tener el valor de aceptar, ¡aunque en un primer momento tengamos la impresión de que está por encima de nuestras fuerzas!

II. LOS MEDIOS DE ACCIÓN PARA TRANSFORMARSE EN EL SENTIDO DE NUESTRAS ASPIRACIONES

En las ponencias anteriores ya se han tratado elementos fundamentales: la alimentación, el trabajo sobre el cuerpo para actuar sobre la mente y las emociones, los pensamientos positivos y la autosugestión. Veamos, pues, qué otros medios pone el Aumismo a nuestra disposición, además de medios sencillos pero eficaces que cada uno puede poner en práctica: por ejemplo, preparar la víspera el horario del día, levantarse una hora antes, comer la mitad de azúcar, ver menos televisión, hacer un cuarto de hora de yoga cada mañana… medios que permiten una mejora progresiva. Aún hace falta encontrar en uno mismo la voluntad y la fuerza para lograrlo creando nuevos hábitos. Ese es el paso decisivo: crear otros hábitos y mantenerlos en el tiempo. Lo importante es perseverar: «Quienes han triunfado no han venido a confiaros sus fracasos pasados en los periodos intermedios» (Le Yoga de la Vie Pratique, p. 221). En efecto, la energía puesta en marcha para nuestra transformación choca con el miedo a cambiar y con las resistencias de nuestro inconsciente. Es un combate entre nuestra parte de sombra, que va a querer, por ejemplo, mantenernos en el sufrimiento, y nuestra parte de Luz, que quiere cambiar y evolucionar. Aceptar nuestras propias resistencias y agitaciones interiores, pero también actuar para liberarse de las ataduras que nos impiden evolucionar, es la única solución: «El combate se libra enfrentándose a uno mismo con tenacidad» (L’Aumisme, p. 72).

1. Para cambiar, primero debemos liberarnos del pasado. El Señor HAMSAH MANARAH nos dice: «Cada uno debe combatir a su doble. Es un combate incesante entre la Conciencia Luz, el Gran Yo, el Yo Supremo, y el doble, el pequeño yo, el ego» (L’Aumisme, p. 166).

¿Qué es el doble?

El Señor nos da una definición: «El doble es una cristalización de energía negativa propia de cada individuo. Es la contrapartida tenebrosa de cada uno, creada en el curso de las encarnaciones pasadas» (L’Aumisme, p. 168). Tenemos un doble «plantar», que, como su nombre indica, está bajo los pies, y un doble «aéreo» formado por esferas por encima de nuestra cabeza. En esas esferas están contenidas las memorias de nuestro recorrido a lo largo de nuestras vidas pasadas, y el doble plantar está formado por todo lo negativo: el temor, el miedo, el pesimismo, la culpabilidad, la autopunición, el apego al sufrimiento y al pasado…

«Limpiad a menudo vuestros dobles con el sonido AUM» (L’Aumisme, p. 167), aconseja el Señor HAMSAH MANARAH, porque esta limpieza permite liberarse de las ataduras del pasado. El sonido OM, sonido madre de todos los sonidos, permite, cantándolo y visualizando una luz blanca, limpiar nuestro doble bajo los pies y nuestro doble por encima de la cabeza, nuestras diferentes esferas.

La limpieza de los chakras es un paso más para liberarse del pasado y poner todas las posibilidades de nuestro lado para transformarnos, porque, como nos recuerda el Señor, «lo que llamáis el inconsciente y el subconsciente tienen su sede en los chakras», siendo los chakras centros de fuerza relacionados con los plexos del cuerpo físico. Se trata de purificar dos de nuestros chakras cantando el sonido OM: el chakra Ajna o centro del Conocimiento, situado entre las cejas, y el chakra del Corazón. Pero este trabajo debe hacerse con prudencia y bajo la dirección de un sacerdote del Aumismo.

Liberarse de las ataduras del pasado quiere decir también no seguir autocastigándose, es decir, no seguir representando el papel de víctima para supuestamente expiar las faltas del pasado. ¡Porque esto es un engranaje infernal! Para cambiar nuestra mirada sobre el pasado, podemos utilizar esta hermosa afirmación: «Todo lo que ocurrió en el pasado carece de importancia, salvo el amor que he vivido.» Algunos tienen miedo de la felicidad, creen que no tienen derecho a ella o bien no quieren curarse y quieren seguir sufriendo inconscientemente. Ahí es donde interviene el perdón.

Liberarse del pasado pesado mediante el perdón a uno mismo y a los demás es la clave de la transformación y la clave de la felicidad. Quien no perdona está turbado y presa del miedo. Está seguro de su percepción de los demás y de la interpretación que hace de ella. Está seguro, por ejemplo, de que su ira está justificada y de que su juicio crítico es correcto… En su rigidez, el espíritu que se niega a perdonar ve el futuro como el pasado y se resiste al cambio. Solo el perdón puede permitir liberarse totalmente del miedo, de la culpabilidad y del rencor.

«La clave es ver a Dios en el otro…»

«Rezad por él en el silencio de vuestro santuario. Dirigios mentalmente a su Alma Luz…» (La Loi d’Évolution des Âmes, pp. 226 y 229)

Perdonar a alguien no significa estar de acuerdo con la ofensa cometida. Significa ver con los ojos del corazón más allá de la ofensa. Perdonar a los demás permite poder perdonarse a uno mismo. He aquí un extracto de la oración del arrepentimiento sincero, aconsejada por el Señor:

«Me perdono las faltas del pasado. Me perdono los crímenes del pasado… como perdono a todos los seres visibles e invisibles que me han hecho daño de vida en vida…» (La Loi d’Évolution des Âmes, p. 73)

«Saber perdonarse es el primer paso verdadero y sincero en la Verdadera Luz que un alma puede dar, haya sido verdugo o víctima consentidora durante milenios» (L’Aumisme, p. 61). Mañana se les presentará una técnica de perdón a uno mismo.

Este proceso nos permite también dejar de juzgar a los demás; es, pues, una manera de aceptar totalmente al otro sin querer cambiarlo y de centrarnos bien en nuestra propia transformación.

2. Para cambiar, tenemos otra herramienta de la que hay que servirse positivamente: nuestra imaginación. «La fuerza de la imaginación positiva es tan poderosa como una apisonadora. Se fija una meta, un objetivo, y siempre lo alcanza, sean cuales sean las montañas de obstáculos en su camino» (La Loi d’Évolution des Âmes, p. 412).

Con demasiada frecuencia, los monstruos de nuestra imaginación nos bloquean en nuestro deseo de evolucionar. Por ejemplo, un retraso de media hora de alguien querido le pone en un estado imposible. Lleno de temor y de ansiedad, imagina esto o aquello, cuando tanto desearía soltar y estar sereno… Es su imaginación lo que debe domar para desarrollar la confianza, más fuerza interior y serenidad. Por eso el Señor nos da una Técnica de dominio de la imaginación que encontrará en el Libro La Loi d’Évolution des Âmes, páginas 414 y 415.

3. También podemos esforzarnos por transmutar nuestros defectos. ¡Afortunadamente todos los tenemos! El principio es «servirse de los propios defectos como motor para avanzar… por ejemplo, el orgullo puede transformarse en sentimiento de dignidad. La ambición puede ayudar a superarse…» (Le Yoga de la Vie Pratique, p. 115).

En este trabajo sobre uno mismo son indispensables la oración y la repetición del sonido OM, nuestra oración de base, o de otras fórmulas sagradas que son los mantras. El sonido OM es la luz blanca, el tornado blanco que limpia nuestras impurezas y permite (a veces tras serias agitaciones y un trabajo de limpieza poco agradable) despejar lo que nos bloquea y cambiar de verdad, profundamente, para vivir más en el nivel del corazón y con una mente más luminosa.

No nos volvemos pacientes, indulgentes, fraternos, armónicos, serenos y llenos de amor sin un combate más o menos largo. Lo importante es querer siempre seguir adelante a pesar de las caídas y de los estancamientos momentáneos, porque hay etapas que superar.

III. EL RESULTADO DE ESTE TRABAJO DE TRANSFORMACIÓN: LA EDAD DE ORO INTERIOR

Si perseveramos, nuestros progresos y nuestros cambios nos llevan paso a paso hacia una transformación que puede traer también un cambio de trabajo, de entorno de vida o nuevos amigos. Porque si, por ejemplo, hemos barrido la envidia y los celos, si ya no buscamos los defectos de los demás sino que, por el contrario, vemos lo Divino en el otro, nuestro corazón, que estaba encogido, puede volverse inmenso, y nuestro entorno también se modifica.

Este trabajo sobre uno mismo nos ha llevado necesariamente a experimentar la disciplina y el desapego, sin el cual el camino es insoportable, por ejemplo gracias a la afirmación: «Pongo todas las cosas en manos del Amor y de la Sabiduría Infinitos», y resulta cada vez más fácil elevar la conciencia hacia Dios.

Aunque haya habido periodos de estancamiento y etapas difíciles de superar, la satisfacción de alcanzar el objetivo, o los objetivos, hace que el cambio sea gratificante y vaya unido a un vivir mejor: menos tensiones y conflictos con uno mismo y con los demás, más seguridad, confianza en uno mismo y autoestima, y por tanto más bienestar interior.

La meta global, la conquista de la verdadera felicidad, pasa necesariamente por un humor más estable, más sentido del humor, saber ser espectador de uno mismo y desdramatizar las situaciones…

Y si, gracias al perdón, a las afirmaciones, a la limpieza del inconsciente, a la oración y a la puesta en práctica de las técnicas dadas por el Señor HAMSAH MANARAH, hemos llegado a cierta erosión del pequeño yo, nos acercamos al sentimiento de la Unidad. «El Amor lleva a hacer crecer el sentimiento de la Unidad. Al amar a los demás, se ama un aspecto de uno mismo» (L’Aumisme, p. 57).

El otro es una parte de mí: esto se integra quizá durante un cuarto de segundo al principio, y después cada vez más a menudo o durante más tiempo. La alegría del otro es también nuestra alegría: encontramos a un amigo que vive un acontecimiento feliz, ¡y es una gran felicidad que embellece todo nuestro día! Esta felicidad viene de más lejos: brota del contacto con lo Divino en uno mismo y en el otro.

El sentimiento de la Unidad llena el corazón de felicidad y aporta la paz y una profunda alegría interior. Podemos experimentarlo, por ejemplo, durante un paseo por la naturaleza. El sentimiento de simbiosis con los árboles, las plantas, los animales, las personas que pasan por los caminos y los niños que ríen hace que estemos unidos a ellos; es Dios quien vive en ellos y se expresa en su infinita riqueza. Es una apertura extraordinaria que nos permite acercarnos a la Edad de Oro interior.

Mediante la puesta en práctica de la Enseñanza de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH se produce en nosotros un cambio profundo. Ciertamente hace falta mucha paciencia y perseverancia, y aún no hemos alcanzado la meta propuesta, que es realizar a Dios, pero tenemos la certeza de que es posible.

Concluiremos, pues, con estas dos ideas clave del Señor HAMSAH MANARAH:

«Si quieres cambiar el mundo, empieza por reformarte a ti mismo.»

«La única felicidad duradera solo puede venir del esfuerzo por realizar a Dios.»

(L’Aumisme, p. 287)

Bibliografía:

Los Libros de Su Santidad el Señor HAMSAH MANARAH, Éditions du MANDAROM, en particular:

Le Yoga de la vie pratique

L’Aumisme, la Doctrine de l’Age d’Or

La Loi d’Évolution des Âmes

Nathalie Pacout: Changer pour mieux vivre, Éditions Ambre

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